filosofía

No procuro saber las respuestas sino comprender los interrogantes...

lunes, 8 de octubre de 2012

Sigmund Freud

"En tal caso la cultura no tendría ninguna necesidad de sustraer energía ala sexualidad. Pero esta situación tan loable no existe ni ha existido jamás, pues la realidad nos muestra que la cultura no se conforma con los vínculos de unión que hasta ahora le hemos concedido, sino que también pretende ligar mutuamente a los miembros de la comunidad con lazos libidinales, sirviéndose a tal fin de cualquier recurso, favoreciendo cualquier camino que pueda llegar a establecer potentes identificaciones entre aquéllos, poniendo en juego la máxima cantidad posible de libido con fin inhibido, para reforzar los vínculos de comunidad mediante los lazos amistosos. La realización de estos propósitos exige ineludiblemente una restricción de la vida sexual; pero aún no comprendemos la necesidad que impulsó a la cultura a adoptar este camino y que fundamenta su oposición a la sexualidad. Ha de tratarse, sin duda, de un factor perturbador que todavía no hemos descubierto.
Quizá hallemos la pista en uno de los pretendidos ideales postulados por la sociedad civilizada. Es el precepto «Amarás al prójimo como a ti mismo», que goza de universal nombradía y seguramente es más antiguo que el cristianismo, a pesar de que éste lo ostenta como su más encomiable conquista; pero sin duda no es muy antiguo, pues el hombre aún no lo conocía en épocas ya históricas. Adoptemos frente al mismo una actitud ingenua, como si lo oyésemos por vez primera: entonces no podremos contener un sentimiento de asombro y extrañeza. ¿Por qué tendríamos que hacerlo? ¿De qué podría servirnos? Pero, ante todo, ¿cómo llegar a cumplirlo?
¿De qué manera podríamos adoptar semejante actitud? Mi amor es para mí algo muy precioso, que no tengo derecho a derrochar insensatamente. Me impone obligaciones que debo estar dispuesto a cumplir con sacrificios. Si amo a alguien es preciso que éste lo merezca por cualquier título. (Descarto aquí la utilidad que podría reportarme, así como su posible valor como objeto sexual, pues estas dos formas de vinculación nada tienen que ver con el precepto del amor al prójimo.) Merecería mi amor si se me asemejara en aspectos importantes, a punto tal que pudiera amar en él a mí mismo; lo merecería si fuera más perfecto de lo que yo soy, en tal medida que pudiera amar en él al ideal de mi propia persona; debería amarlo si fuera el hijo de mi amigo, pues el dolor de éste, si algún mal le sucediera, también sería mi dolor, yo tendría que compartirlo. En cambio, si me fuera extraño y si no me atrajese ninguno de sus propios valores, ninguna importancia que hubiera adquirido para mi vida afectiva entonces me sería muy difícil amarlo. Hasta sería injusto si lo amara, pues los míos aprecian mi amor como una demostración de preferencia, y les haría injusticia si los equiparase con un extraño. Pero si he de amarlo con ese amor general por todo el Universo, simplemente porque también él es una criatura de este mundo, como el insecto, el gusano y la culebra, entonces me temo que sólo le corresponda una ínfima parte de amor, de ningún modo tanto como la razón me autoriza a guardar para mí mismo. ¿A qué viene entonces tan solemne presentación de un precepto que razonablemente a nadie puede aconsejarse cumplir?
Examinándolo con mayor detenimiento, me encuentro con nuevas dificultades. Este ser extraño no sólo es en general indigno de amor, sino que –para confesarlo sinceramente- merece mucho más mi hostilidad y aun mi odio. No parece alimentar el mínimo amor por mi persona, no me demuestra la menor consideración.
Siempre que le sea de alguna utilidad, no vacilará en perjudicarme, y ni siquiera se preguntará si la cuantía de su provecho corresponde a la magnitud del perjuicio que me ocasiona. Más aún: ni siquiera es necesario que de ello derive un provecho; le bastará experimentar el menor placer para que no tenga escrúpulo alguno en denigrarme, en ofenderme, en difamarme, en exhibir su poderío sobre mi persona, y cuanto más seguro se sienta, cuanto más inerme yo me encuentre, tanto más seguramente puedo esperar de él esta actitud para conmigo. Si se condujera de otro modo, si me demostrase consideración y respeto, a pesar de serle yo un extraño, estaría dispuesto por mi parte a retribuírselo de análoga manera, aunque no me obligara a ello precepto alguno. Aún más: si ese grandilocuente mandamiento rezara «Amarás al prójimo como el prójimo te ame a ti», nada tendría yo que objetar. Existe un segundo mandamiento que me parece aún más inconcebible y que despierta en mí una resistencia más violenta: «Amarás a tus enemigos.» Sin embargo, pensándolo bien, veo que estoy errado al rechazarlo como pretensión aun menos admisible, pues, en el fondo, nos dice lo mismo que el primero. Llegado aquí, creo oír una voz que, llena de solemnidad, me advierte: «Precisamente porque tu prójimo no merece tu amor y es más bien tu enemigo, debes amarlo como a ti mismo.» Comprendo entonces que éste es un caso semejante al Credo quia absurdum. Ahora bien: es muy probable que el prójimo, si se le invitara a amarme como a mí mismo, respondería exactamente como yo lo hice, repudiándome con idénticas razones, aunque, según espero, no con igual derecho objetivo; pero él, a su vez, esperará lo mismo. Con todo, hay ciertas diferencias en la conducta de los hombres, calificadas por la ética como «buenas» y «malas», sin tener en cuenta para nada sus condiciones de origen. Mientras no hayan sido superadas estas discrepancias innegables, el cumplimiento de los supremos preceptos éticos significará un perjuicio para los fines de la cultura al establecer un premio directo a la maldad. No se puede eludir aquí el recuerdo de un sucedido en el Parlamento francés al debatirse la pena de muerte: un orador había abogado apasionadamente por su abolición y cosechó frenéticos aplausos, hasta que una voz surgida del fondo de la sala pronunció las siguientes palabras: Que messieurs les assassins commencent! La verdad oculta tras de todo esto, que negaríamos de buen grado, es la de que el hombre no es una criatura tierna y necesitada de amor, que sólo osaría defenderse si se le atacara, sino, por el contrario, un ser entre cuyas disposiciones instintivas también debe incluirse una buena porción de agresividad. Por consiguiente, el prójimo no le representa únicamente un posible colaborador y objeto sexual, sino también un motivo de tentación para satisfacer en él su agresividad, para explotar su capacidad de trabajo sin retribuirla, para aprovecharlo sexualmente sin su consentimiento, para apoderarse de sus bienes, para humillarlo, para ocasionarle sufrimientos, martirizarlo y matarlo. Homo homini lupus: ¿quién se atrevería a refutar este refrán, después de todas las experiencias de la vida y de la Historia? Por regla general, esta cruel agresión espera para desencadenarse a que se la provoque, o bien se pone al servicio de otros propósitos, cuyo fin también podría alcanzarse con medios menos violentos. En condiciones que le sean favorables, cuando desaparecen las fuerzas psíquicas antagónicas que por lo general la inhiben, también puede manifestarse espontáneamente, desenmascarando al hombre como una bestia salvaje que no conoce el menor respeto por los seres de su propia especie. Quien recuerde los horrores de las grandes migraciones, de las irrupciones de los hunos, de los mogoles bajo Gengis Khan y Tamerlán, de la conquista de Jerusalén por los píos cruzados y aun las crueldades de la última guerra mundial, tendrá que inclinarse humildemente ante la realidad de esta concepción.
La existencia de tales tendencias agresivas, que podemos percibir en nosotros mismos y cuya existencia suponemos con toda razón en el prójimo, es el factor que perturba nuestra relación con los semejantes, imponiendo a la cultura tal despliegue de preceptos. Debido a esta primordial hostilidad entre los hombres, la sociedad civilizada se ve constantemente al borde de la desintegración. El interés que ofrece la comunidad de trabajo no bastaría para mantener su cohesión, pues las pasiones instintivas son más poderosas que los intereses racionales. La cultura se ve obligada a realizar múltiples esfuerzos para poner barreras a las tendencias agresivas del hombre, para dominar sus manifestaciones mediante formaciones reactivas psíquicas. De ahí, pues, ese despliegue de métodos destinados a que los hombres se identifiquen y entablen vínculos amorosos coartados en su fin; de ahí las restricciones de la vida sexual, y de ahí también el precepto ideal de amar al prójimo como a sí mismo, precepto que efectivamente se justifica, porque ningún otro es, como él, tan contrario y antagónico a la primitiva naturaleza humana. Sin embargo, todos los esfuerzos de la cultura destinados a imponerlo aún no han logrado gran cosa. Aquélla espera poder evitar los peores despliegues de la fuerza bruta concediéndose a sí misma el derecho de ejercer a su vez la fuerza frente a los delincuentes; pero la ley no alcanza las manifestaciones más discretas y sutiles de la agresividad humana. En un momento determinado, todos llegamos a abandonar, como ilusiones, cuantas esperanzas juveniles habíamos puesto en el prójimo; todos sufrimos la experiencia de comprobar cómo la maldad de éste nos amarga y dificulta la vida. Sin embargo, sería injusto reprochar a la cultura el que pretenda excluir la lucha y la competencia de las actividades humanas. Esos factores seguramente son imprescindibles; pero la rivalidad no significa necesariamente hostilidad: sólo se abusa de ella para justificar ésta.
Los comunistas creen haber descubierto el camino hacia la redención del mal."
Fragmento de El Malestar en la Cultura

San Agustin



"Con el amor al prójimo el pobre es rico..., sin él el rico es pobre...
Cuando amamos al hermano con amor verdadero..., le amamos con un amor que viene de Dios... Y el que no ama al hermano, no está en el amor..., y el que no está en el amor no está en Dios porque Dios es amor..." San Agustín de Hipona




Amor y felicidad verdadera
Los escritos de Agustín comienzan planteando la cuestión de cómo el ser humano puede encontrar la felicidad verdadera. Porque no hay ser humano ajeno al deseo de ser feliz. El deseo dice relación con el amoç pues nadie desea lo que no ama. El amor consiste en el deseo de identificarse con el objeto amado. Mas no todo tipo de deseo y amor es capaz de hacer feliz a una persona. Sólo un eterno e imperecedero bien nos puede hacer de verdad felices, pues únicamente tal bien excluye todo temor de perder el objeto amado. Dios solo puede garantizar una felicidad así. El amor nos une con Dios, nuestro eterno, imperecedero bien, y de esta manera nos hace partícipes de la eternidad de Dios. Esto sucede de acuerdo con el principio de que el ser humano viene a convertirse en lo que ama: ama la tierra, es tierra; ama a Dios eterno, y compartirá la eternidad de Dios.
Amor: el mensaje total de la Biblia
Según Agustín todo el mensaje de la Biblia podemos reducirlo a dos mandamientos: amor de Dios y amor del prójimo. Escribe: "Mi esperanza en el nombre de Cristo no es estéril, porque no sólo creo, Dios mío, que de los dos mandamientos del amor penden toda la Ley y los Profetas, sino que yo mismo he experimentado, y todavía lo experimento a diario, que ni siquiera un solo misterio u oscura palabra de la Sagrada Escritura me resulta claro, hasta no encuadrarlo en estos dos mandamientos". Agustín aquí se acomoda fielmente a la línea de pensamiento de 5. Pablo: El amor es el cumplimiento de la Ley (Rom 13, 10) y : El amor es el fin del mandato (1 Tim 1, 5). La palabra "fin" no quiere decir que el amor acaba con los demás mandamientos o que los anula, sino que el amor es la perfección de cualquier otro precepto con el que lo relacionemos. Estos dos mandamientos caracterizan tanto al Nuevo como al Antiguo Testamento. Por tanto las palabras de Cristo: "Os doy un mandato nuevo: amaos unos a otros como yo os he amado" (Jn 131, 34) no sólo renovaron a los Apóstoles o a nosotros, sino también a los patriarcas, profetas y santos que vivieron durante el tiempo de la Antigua Alianza.
Amar con amor de Dios
Dios es amor. Revelándose a Sí mismo como bueno y misericordioso, Dios se revela a Sí mismo como amor Esto equivale para nosotros a una interpelación, una exigencia y un mandato de amar a los seres humanos como Dios los ama. La más elevada forma de amar a los hermanos y hermanas reside en amarlos con el amor de Dios que nos ha sido dado por el Espíritu Santo. De ahí que nuestro amor es una participación del amor de Dios mismo que abarca a cualquier ser humano, incluso nuestro enemigo. Nuestro amor debe reflejar el amor de Dios. Cuando Agustín habla del amoç habla del amor como don divino, que capacita a la voluntad humana con un nuevo deseo, un luchar por la verdad divina, la sabiduría, la paz y la justicia. Amar con dicho amor excluye todo lo pecaminoso, es deciç
ansia posesiva o egoísta, orgullo, vanidad, propia alabanza u honor y buscar exclusivamente nuestro propio provecho. El hecho de ser el amor un don de Dios tiene su aplicación en primer lugar en amar por Dios, porque El solo puede darse a Sí mismo a nosotros. El nos ha amado primero. Y claro está, el mismo principio vale para amar al prójimo. El Espíritu Santo nos inflama para amar a nuestro prójimo. Según Agustín un mero amor natural de unos a otros no basta, porque entonces con facilidad descuidamos a Dios nuestro supremo bien. Amar a los otros como a nosotros mismos signifca que él o ella pueden encontrar su bien donde nosotros lo encontramos, es deciç en Dios. Sólo a esa luz podemos entender correctamente la famosa sentencia de Agustín: "Ama y haz lo que quieras, porque de esa raíz sólo puede nacer el bien". El amor es la norma más difícil que tenemos; jamás significa que somos libres para hacer lo que nos venga en gana.
Pasajera primacía del amor al prójimo
Visto a la luz de las consideraciones precedentes, Agustín propugna hasta una primacía pasajera del amor al prójimo. Pasajera quiere decir: aquí en la tierra, en caso de estar obligados a cuidar de nuestros semejantes. Desde luego que el amor de Dios tiene preferencia en cuanto mandamiento, pero también lo es que el amor al prójimo viene el primero en la práctica. Para amar a Dios hemos de empezar por amar al prójimo: "Estos mandamientos han de ser siempre meditados, ponderados, hemos de ser fieles a ellos, ponerlos en práctica, cumplirlos a plenitud. El amor de Dios viene en primer lugar en la clasificación de los mandamientos, mas el amor al prójimo tiene preferencia a la hora de la acción. Al amar a tu prójimo e interesarte por él, tú te pones en marcha. ¿A dónde podrías iç excepto ai Señor Dios?". El porqué de esto subyace en el hecho de que ambos amores se incluyen mutuamente y no se pueden separar. Por tanto basta con mencionar sólo uno de los dos. Apelando a la autoridad de
Pablo y Juan, Agustín saca la conclusión de que no sin motivo la Sagrada Escritura de ordinario expresa un mandamiento para ambos. La razón para ello aparece con claridad en el texto siguiente:
‘YPor qué Pablo en ambas cartas, a los Gálatas y a los Romanos, menciona únicamente el amor al prójimo? ¿No será porque, no poniéndose con tanta frecuencia a prueba el amor de Dios, nos podríamos engañar acerca de él? En cambio acerca del amor al prójimo nos pueden convencer con más facilidad de no amar a Dios al haber actuado injustamente hacia los demás. Mediante el precepto del amor al prójimo nos damos perfecta cuenta de los fallos. Algunos Gálatas caían en el engaño de pensar que amaban a Dios. El Apóstoi les demuestra claramente que no era así, a causa del odio reinante entre ellos.".Así pues, el amor al prójimo es la norma tangible del amor de Dios, pues gracias a su naturaleza práctica elimina todo posible autoengaño. El amor al prójimo es eJ modo más concreto y seguro de manifestar nuestro amor a Dios.
Todo hombre es mi hermano
« ¿Qué hay más cercano al hombre que el hombre mismo? » La experiencia espiritual de un cristiano no se vive en el aislamiento de una conciencia cerrada en sí misma. Tiene un lazo: la comunidad de los hombres reunidos por el Espíritu. « Me he unido a mis hermanos mucho más por el amor que por el genio. Y por eso he llegado a una más alta inteligencia del misterio de Dios. Dándome a mis hermanos, he experimentado la presencia del Espíritu y he percibido hasta qué punto el Espíritu cimienta mis cursos arrojando la luz de Cristo que respira amor . »
Lo que hace que el alma sea imagen de Dios- enseña san Agustín- es que tiene la capacidad de Dios: « Dios se pasea por nosotros si encuentra amplios espacios de amor. Un corazón dilatado por el amor se convierte en templo de Dios. Pero todos juntos- idea querida a san Agustín somos también morada de Dios. Sí, piedras vivas de este templo cuando
hay amor mutuo... La comunión fraterna es el terreno privilegiado para que se opere y fructifique la gracia divina. « El ha bendecido la unidad; sé unidad y la bendición vendrá hasta ti . » « Ama y haz lo que quieras »: Basta amar. Amor que es a menudo experiencia de vida: « ¡Cómo se va uno a conmover al ver a un obrero privado de su salario si uno lo ha sido antes!>> El prójimo se encarna en la vida diaria, en los condicionamientos concretos. Es terriblemente concreto; el mismo término de « prójimo » se define en función de esta realidad: el prójimo no es solamente el que está cercano, pariente, amigo, compatriota, o el que piensa como yo: es el que debo amar y ayudar si lo necesita. Amor dinámico y creador. « Dios no pide nada imposible ; todo es fácil para el que ama . » Amar siempre da oportunidad y abre horizontes. Este amor gratuito es paradójicamente el que paga. Pues es preciso amar a todo hombre y a todos los hombres con un amor gratuito. No podemos dar porque se nos dé. « Dios que nos ha dado el ser nos da también ser buenos . »
Se sabe que san Agustín eligió comentar la primera carta de Juan « porque ante todo, es un elogio del amor ». Para él, se trataba de vivirlo, y de vivirlo juntos: « donde hay amor, hay paz »... No se cansará de decirlo: « Interroga a tu corazón: si encuentras el amor de tu hermano, está en paz... » Mensaje de esperanza para nuestro tiempo cuyo sueño de fraternidad y de paz polariza las mejores energías.


San Agustín nos dice: “a Dios nos acercamos no caminando, sino amando”.
Ahora bien ¿quién es mi prójimo? El común de las personas piensen que es solamente el más allegado, concretamente su familia, esposa, hijos, padres, consanguíneos etc. Y van paulatinamente enfriando su amor hacía sus semejantes, según distancia, tanto si son familiares como cualquier persona del mundo, hasta tal punto es así, que por el más distante y desconocido, no siente ni padece absolutamente nada. No se solidariza con sus alegrías y desconocido, no siente ni padece absolutamente nada. No se solidariza con sus alegrías y por supuesto mucho menos con sus desgracias.
Tremendo error tendremos un lugar preferente sólo por amor a nuestros más allegados, a nuestra familia carnal.
Dijese que estaba predicando, Jesús a las gentes cuando se le acerca uno y le dice:" ahí están tu madre y hermanos, que quieren verte”. El Divino maestro le replica: "¿quien es mi madre y mis hermanos, sino aquel, que - cumple con lo que manda mi padre?
En esta contestación de Cristo Jesús, queda claro que la familia carnal o de este mundo nO es necesariamente la celeste o eterna, pues allí no uniremos en familias espirituales, o del mismo nivel espiritual, totalmente diferente a la carnal de este mundo.
Concluyendo, amaremos de verdad a Dios, amando a nuestro prójimos, no solamente próximo sino a todo ser humano allí donde esté sin importarnos la distancia, el color, ni la raza! ámale! y entenderás el misterio del amor a Dios, al que no ves, con los ojos físicos, sino con los del alma.
A San Agustín se le representa con un libro y con un corazón en la mano; pues sobresalió por su sabiduría y amor. El doble amor a Dios y al prójimo, Mi amigo el teólogo parasicólogo me dice que san Agustín, nacido el 13 de noviembre de 354, está marcado por Escorpio y también por Libra, su signo dominante; de ahí su profundidad (Escorpio) y su carácter amoroso y su dominio de la palabra (libra), Dudó mucho (Libra) antes de convertirse; y después penetró los misterios cristianos (Escorpio). Por mi nombre de pila y estar unido a la Fraternidad Agustiniana, cumplo aquí mi deber con este gran doctor y buscador de la verdad.

Sartre


Existencialista ateo del siglo XX , sostiene que el hombre es un ser libre y es el resultado no solo de las circunstancias sino de las decisiones y elecciones, la decisión es lo que lo define, es acto de libertad.
Al ser libre es responsable de lo que elige, esa responsabilidad consiste en que solo yo respondo por mi decisión, no puedo echar a otro la culpa, ni a dios porque como es ateo no existe dios ni para echarle la culpa ni para protegerlo. Todo esto produce angustia en el hombre. La angustia es un estado de miedo, temor a equivocarse, no podemos culpar a las circunstancias.
Al enfrentar las circunstancias soy un ser libre, soy consciente, estoy desamparado porque no hay dios que me proteja, estoy solo entre los hombres.
Si hubiese dios no habría libertad, el hombre no podría hacer todo lo que hace por eso el ateísmo es necesario para el existencialismo, el existencialismo sostiene que el hombre es el único ser en que la existencia precede a la esencia, por la esencia se define el hombre por eso primero existe y luego se hace y forma su esencia, la esencia de alguien queda totalmente definida cuando muere.
El hombre nace siendo nada pero puede lograr todo.
Si se considera un objeto fabricado como un libro o un cortapapeles, este objeto ha sido fabricado por un artesano que se ha inspirado en un concepto , se ha referido al concepto de cortapapeles e igualmente a una técnica de producción previa que forma parte de un concepto, es decir una especie de receta por lo tanto el cortapapeles es un objeto que se produce de una cierta manera y que tiene una utilidad definida de antemano por lo tanto el cortapapeles tiene primero esencia y luego existencia, la esencia del cortapapeles es el conjunto de recetas y cualidades que permiten producirlo y definirlo.
Tenemos así lo que Sartre llama una visión técnica del mundo (cuando la esencia precede a la existencia).
Cuando concebimos un dios creador y ese dios es pensado como un artesano superior, cualquiera sea la doctrina que se considere, cuando dios crea, sabe precisamente lo que crea, así el concepto de hombre en el espíritu de dios es comparable con el concepto de cortapapeles en el espíritu del industrial. Dios produce al hombre siguiendo técnicas y una concepción exactamente como el artesano fabrica un cortapapeles siguiendo una definición y una técnica.
El hombre es poseedor de una naturaleza humana, esta naturaleza humana que es el concepto humano se encuentra en todos los hombres lo que significa que cada hombre es un ejemplo particular de un concepto universal. Esto se reconoce en Diderot, Voltaire e incluso en Kant.
“El existencialismo ateo que yo represento es más coherente”, el se auto declara ateo, de esta forma hay por lo menos un ser en el que la existencia precede a la esencia, es decir un ser que existe antes de ser definido, este ser es el hombre.
El hombre primero existe, se encuentra, surge en el mundo y se define después, es decir se hace.
Primero no se puede definir al hombre porque primero no es nada, el hombre nace siendo nada, no será más que después de sus actos y será tal como se habrá hecho.
Sartre sostiene que no hay naturaleza humana (como decían Diderot, Voltaire y Kant) porque no hay dios para concebirla.
El hombre no es otra cosa más que lo que él se hace y esto es lo que se llama subjetividad, el hombre primero existe, se lanza hacia un porvenir y es consciente de proyectarse en este porvenir y es un proyecto.
El existencialismo pone a todo hombre en posesión de lo que él es y hace cargar sobre él la responsabilidad total de sus actos.
El hombre no solo es responsable del mismo, de su estricta individualidad sino que es responsable de todos los hombres. El hombre se elige y al elegirse elige a todos los hombres, somos modelos, no hay ni uno solo de nuestros actos que no estén dentro de los parámetros de lo que queremos ser.
Elegir ser esto o aquello es afirmar al mismo tiempo el valor de eso que elegimos, jamás podemos elegir el mal, lo que elegimos es siempre el bien y no hay nada que pueda ser bueno para nosotros sin que lo sea para los demás.
Con nuestros actos creamos nuestra imagen, esta imagen es válida para todos en nuestra época, nuestra responsabilidad es mucho mayor que la que podemos suponer, el compromiso es enorme porque con cada uno de nuestros actos comprometemos a la humanidad entera.
Si soy obrero y elijo adherirme a un sindicato cristiano en lugar de un comunista, quiero indicar que la resignación es en el fondo la solución que conviene al hombre.
Acto más individual que casarme, que depende únicamente de mi situación, de mi pasión o de mi deseo, va a ser un acto que no me compromete solo a mí sino a la humanidad entera mostrando que la vía de la monogamia es la mejor.
Soy responsable por mí y por todos y creó una imagen o un modelo de hombre que yo elijo y eligiéndome, elijo al hombre.
Esto me trae angustia, desesperación porque la responsabilidad es muy grande y estoy desamparado.
El hombre es angustia, el hombre no solamente es aquel que elige ser sino su propio legislador y siente angustia y desesperación porque no puede escapar de su total y profunda responsabilidad. Aquel que dice no tener angustia en realidad la enmascaran, huyen de ella, es la gente que cuando se le pregunta por qué actúa así se encoje de hombros y responden que no todo el mundo actúa así.
Siempre debemos preguntarnos que pasaría si todo el mundo obrase así, el que lo hace tiene una especie de mala fe. El hombre es pura libertad por su obrar se define, primero existe luego se hace.
El hombre es tan libre que es imposible escapar de esa libertad absoluta que tiene.

viernes, 5 de octubre de 2012

martes, 4 de septiembre de 2012

Sugerencias para la elaboración de un ensayo argumentativo



Pasos previos a la redacción
 Identificación (provisoria) de uno o varios problemas.     
 Traducción del problema a preguntas (que orienten la búsqueda de la información).
 Reflexión sobre el problema planteado, anotando en borrador cuantas ideas se nos ocurran,  sin necesidad de seguir un orden.
 Ordenación. Se intenta establecer un orden y jerarquización de las ideas recogidas, de tal manera que quede claro cuales son las ideas principales y cuales las secundarias.
 De las ideas anteriores se selecciona la que va a constituirse en la cuestión central del informe y en torno a la cual irán apareciendo las demás ideas relacionadas.
 Selección de distintas fuentes de información relativas a la cuestión que se va a trabajar. Apropiación de la información.
 Revisión del problema, visualizado ahora a la luz de la información acumulada.
 Esbozo de una hipótesis a modo de respuesta al problema.
 Es fundamental que se desarrollen las ideas propias (personales o del equipo de trabajo). Si bien debemos sustentarnos en diversas  fuentes, es necesario alcanzar cierta autonomía en la producción. El informe debe tener una impronta propia y esto se percibe en el enfoque próximo a la experiencia de quienes lo elaboran, en el tipo de ejemplos que se incluyen, (o en la ausencia de ejemplos y la abundancia de frases manidas).
 Redacción del informe. Posible estructura.
 Introducción. Es necesario realizar una introducción antes de entrar directamente a exponer el tema. Aquí se puede: 
                                                          =  justificar el enfoque seleccionado. Explicar por qué se ha decidido tratar ese problema y por qué se vaa abordar de determinada manera.
                                                          = precisar  el sentido de las preguntas y de los términos y las categorías fundamentales para trabajar el problema.
 Hipótesis.  Se debe exponer con claridad la hipótesis que se va a defender a lo largo del informe. Es la posible respuesta a la pregunta planteada.
 Argumentación.   Es un aspecto sustancial. No interesa sólo la opinión sobre el tema, sino también las razones que se tienen para mantener esa opinión. Puede incluir algunos de estos pasos:
=  poner ejemplos.
=  aportar la información relevante y pertinente al tema.
=  recurrir a alguna autoridad en el tema.
=  aclarar los supuestos de que se está partiendo, alguna afirmación más general de la que se podría deducir lo que se está diciendo.
=  recurrir a otras fuentes que puedan apoyar la hipótesis.
=  analizar las posibles consecuencias que se siguen de la hipótesis y mostrar cómo esas consecuencias son correctas.
=  mostrar la coherencia de la afirmación que hemos hecho con otras afirmaciones que gozan de aceptación.
=  intentar reconstruir las razones en que se sustenta alguna  tesis contraria a la que se está defendiendo. Esto con varios objetivos: 
eventualmente revisar la posición inicial en tanto esas razones nos resulten convincentes, o para identificar las mejores ideas y argumentos
contrarios para poder refutarlos con más fuerza.
=  explicitar las razones que niegan validez a las tesis contrarias a la que se defiende.
=  mostrar los errores que se pueden seguir si se niega lo que se está afirmando.
= procurar ser convincentes en el razonamiento, es decir utilizar razones que resulten plausibles para los posibles interlocutores.
 Conclusión.  Se retoma la tesis inicial y se hace ver cómo lo que se ha ido exponiendo a lo largo del informe sirve para apoyarlo o para mostrar la complejidad del problema y sus zonas de incertidumbre.
 Reconocimiento de nuevos problemas. Estas cuestiones han sido identificadas a partir del proceso de investigación que se ha realizado.
Enunciado de nuevas preguntas.  ( que podrán motivar otras investigaciones)

martes, 28 de agosto de 2012

SANTO TOMÁS


REFERENCIAS HISTÓRICAS
En el año 300 Constantino aprueba la libertad de culto, funda Constantinopla.
En el 400 Teodosio declara el cristianismo religión oficial del imperio.
En el 456 se de la caída de Roma, el cristianismo y el papado de convierten en armas para restablecer la unidad.
En el 736 el mundo islámico se extiende desde España hasta Afganistán.
En el año 1000 se dan las cruzadas, que es la lucha contra los musulmanes donde se da un aumento del poder del papa en roma, se intenta detener el avance del Islam.


Tomas nació en Aquino en 1221 y murió en 1274. En esa época el mundo estaba desmembrado, inhóspito, centrado en la guerra.
Hay fragmentación social, política y económica.
La iglesia católica va a ser usada como herramienta para reestablecer la unidad.
El poder político se fragmenta, cada señor feudal tiene su tierra y su ejército, se da la incesante lucha de poder.
La iglesia cada vez adquiere mayor poder económico y lucha por tener poder político.
Tomas es el principal exponente de la escolástica que va desde el siglo IX al XIV. Tomas inicia una corriente del pensamiento llamada tomismo, era un realista moderado. Tenía una postura intermedia entre los nominalistas y los realistas.
Para los nominalistas, los nombres de las cosas son nominas, son puras convenciones inventadas por los hombres para dominar los objetos, el mas destacado fue Abelardo.
Los realistas siguen la línea de Platón, los nombres designan seres reales que existen en otro mundo, para ellos el nombre viene porque el objeto existe, tiene existencia en la mente de Dios.

RELACIONES ENTRE FE Y RAZON

1era postura: es la religiosa dogmática, sostiene que el conocimiento revelado por la fe vuelve innecesaria y sin sentido a la razón
2da postura: es la filosófica: por la razón el hombre puede llegar a la verdad pero solo si es iluminada por la fe.
3era postura: es la que sostiene que la razón y la fe son conocimientos diferentes y los conocimientos se pueden alcanzar a través de la fe, esta es la postura de Averroes.
Para Tomas hay 2 tipos de verdades: 1) Las reveladas por Dios, donde el conocimiento es por el, no son demostradas y no son conocidas por la razón sino por la fe.
                                                                        2) Las no reveladas que son demostrables y conocidas por la razón, es aquel conocimiento que el hombre puede tener por el mismo.
Una de sus principales obras es la SUMMA THEOLOGICA. En la edad media todo estaba supeditado a Dios.
1ero) Habla de la existencia de Dios y fundamenta su existencia
2do) Habla del movimiento del hombre hacia Dios
3ero) Habla de Cristo como camino de vida eterna.
Cada una de estas partes se divide en cuestiones y éstas en artículos.

CUESTION 2: TRATA SOBRE LA EXISTENCIA DE DIOS

Esta es una verdad revelada pero se fundamenta en la razón, por lo tanto es una verdad demostrable.
Hay que fundamentar 3 cosas sobre el tema de Dios
1) Si la existencia de Dios es de evidencia inmediata
2)Si esa idea es demostrable
3) Si existe Dios

1era afirmación) Para Damaceno, la existencia de Dios es evidente por si misma, esto es una idea innata, es decir que todos tenemos esa idea, por lo tanto que Dios existe es evidente por si mismo.
2da afirmación) Según Anselmo si se entiende la idea de Dios, entonces existe en el entendimiento.
Aun si le preguntáramos a un ateo, este niega la existencia de Dios, pero si le pedimos una definición de Dios dirá posiblemente que aunque no crea en él, debe ser un ser perfecto que todo lo puede, por lo tanto que Dios exista es evidente por si mismo.
3era afirmación) San Juan en la biblia afirma la existencia de Dios cuando dice “yo soy el camino, la verdad y la vida”.
Si algo es verdadero es que la verdad existe , de esta forma podemos decir que la existencia de Dios es de evidencia inmediata.
Tomas quiere averiguar a través de la razón y encuentra que hay 2 clases de proposiciones.       
  1)Las proposiciones no evidentes se tienen que comprobar con hechos, pueden ser verdaderos o falsos, es decir contingentes.
2) Proposiciones evidentes: son siempre verdaderas sin necesidad de comprobación en la realidad, son tautológicas. Encontramos que hay proposiciones :
a) evidentes en si misma pero no para el hombre
b) evidentes en sí misma y también para los hombres.
“Dios existe”, es una proposición evidente por si misma porque el concepto de Dios se puede definir en su existencia misma, pero no es evidente para nosotros, desconocemos la naturaleza divina que necesita ser demostrada.
La verdad de la existencia de Dios es evidente pero no para todos, ya que los ateos niegan su existencia, por lo tanto esta verdad debe ser demostrada por la razón para que llegue a ser evidentes por si mismas y para nosotros, esto se logra por dos métodos tanto de demostración, a priori como a posteriori.
A PRIORI: es independiente de la experiencia( la propuesta de Anselmo)
A POSTERIORI: a partir de la experiencia demostramos la existencia de Dios (Tomas).
Tomas afirma que para hacer entender al hombre la verdad basta con mostrar los efectos en la experiencia de los cuales Dios es la causa.
Tomas busca un camino a partir de la experiencia y si aceptamos la consecuencia, debemos aceptar la causa.
La existencia de Dios se puede demostrar a través de 5 vías que tienen todas la misma estructura
·         Parte de la experiencia de los sentidos
·         Es un efecto que supone una causa
·         La causa guarda relación con un efecto
·         Toda causa llega por una causa primera que es Dios
Las 5 vías son :
1era) La vía del movimiento: todo en el mundo se mueve, todo lo que se mueve es movido por otro , y este por un 3ero, pero no se puede seguir hasta el infinito, es necesario llegar al 1er motor que no sea movido por nadie, es decir que sea inmóvil y es lo que llamamos y entendemos por Dios. Esta cadena causal no puede llegar al infinito porque no habría primer motor ni movimiento.
Dios es 1er motor, es inmóvil y es causa de todo lo que se mueve.
2da vía) De la causa eficiente: todas las cosas tienen una causa que hace que eso sea así y no de otra forma, en el mundo físico encontramos un orden de causas eficientes, sin embargo no es posible que una cosa sea causa eficiente de si misma porque entonces tendría que ser anterior a ella y esto es absurdo, tampoco es posible que esta sucesión de causas siga hasta el infinito por eso es necesario la existencia de una causa eficiente 1era , incausable que no sea causa de algo y esta causa es Dios.
3era vía) De la contingencia y lo necesario: los seres contingentes están sujetos a circunstancias, todos los seres son contingentes, esto es, que pueden ser así o ser de otra manera, todas las cosas han podido no existir,  eso hace pensar en un ser diferente, necesario por si mismo y no por otro, y ese ser es Dios.
4ta vía) De los grados de perfección: todas las cosas son mas o menos perfectas, mas o menos buenas, mas o menos verdaderas, mas o menos nobles dependiendo de cuanto mas se acerquen al máximo, hay entonces diferentes categorías y esto se da en relación con un ser completamente perfecto verdadero, bueno y noble por excelencia que es Dios, es decir aquel ser que ocupa el grado máximo.
5ta vía) De la orientación de los seres por una inteligencia ordenadora: todas las cosas tienden a un fin, si no son dirigidas por alguien que tiene conocimiento e inteligencia, todo se orienta hacia un fin inteligente y por eso debe existir una inteligencia ordenadora que es Dios.

METAFÍSICA


Trata de determinar la existencia de un objeto suprasensible, es decir que esta mas allá de nuestros sentidos y que pertenece exclusivamente a la inteligencia.
Temas de la metafísica son por ejemplo; dios, el alma, la existencia del mundo de las ideas, etc.…
Etimológicamente es una contracción, de una frase griega “ta meta ta fysica” quiere decir mas allá de la física, nombre que se utilizo para designar un grupo de escritos de Aristóteles quien denominaba a estos, filosofía primera. Este nombre obedece según la opinión corriente a una razón de orden bibliotecario, se llama lo que esta después de la física porque es el conjunto de escritos  que estaban colocados después de los escritos físicos, en los últimos años se ha mostrado que esta interpretación es falsa, Reiner escribió unos artículos para demostrar cuál es el origen de la frase “lo que esta mas allá de la física”. Considerando que es un error atribuirle un significado puramente bibliotecario, estos escritos se llaman así por dos razones de más peso, en primer lugar por una razón didáctica, es decir de orden de los estudios, y en segundo lugar obedece a un orden del conocimiento, pues conocemos primero lo físico que es lo que está delante de los ojos, y solo después por abstracción y reflexión podemos conocer lo metafísico, que es el fundamento de lo físico.
 Aristóteles define la metafísica como la ciencia de las primeras causas y los primeros principios.
Descartes define la metafísica como estudio de los objetos inmateriales.
Kant define la metafísica como la región de las cosas en si, por oposición a las cosas que son para nosotros.
Objeto de la metafísica: Aristóteles entendía como filosofía primera a la ciencia teórica de las primeras causas y los primeros principios, entendía por principio y causas la causa final, es decir el fin, el bien en general. Santo Tomas, ya en la edad media, sostiene que metafísica es lo mismo que ontología, y su objeto es el ente en cuanto ente, es el resultado que no se limita a las ciencias naturales, sino que se abstrae mas allá de ellas, es decir hasta llegar a las propiedades sustanciales y esenciales de los entes.
Por otro lado, hay otro sentido de entender la metafísica, la entiende como el estudio de los entes inmateriales, es decir, que no se les da a los sentidos pero que se pueden conocer por la razón natural.
Estos entes inmateriales son sobre todo el alma, y dios, filósofos que han adoptado esta opción fueron Descartes y Bossuet.
En tercer lugar se entiende a la metafísica como el conocimiento de lo que las cosas son en sí misma, por oposición a lo que las cosas son para nosotros, es decir lo que realmente son, diferenciados de los fenómenos, filósofos que defienden esta postura Kant y Schopenhauer.
Tenemos entonces tres significados de metafísica bien diferenciados.
División de la metafísica: Wolff, filósofo alemán divide la metafísica en dos grandes partes:
1-Metafísica en general, se la conoce con el nombre ontología, que es el estudio del ente en cuanto ente.
2-Metafísica especial, que se la divide en tres grandes ramas:
A-Cosmología racional, o filosofía de la naturaleza que estudia la esencia del mundo en general, de la materia y de los seres vivos.
B-La psicología racional o psicología del espíritu, en griego “Pneuma” que quiere decir soplo, es decir que estudia el alma.
C-Teología racional cuyo objeto de estudio es dios, es decir el fundamento ultimo de todo ente.
Crisis y renovación de la metafísica: La metafísica ha sido siempre el núcleo central de la filosofía, al punto de  que casi las dos palabras pueden identificarse, recién a comienzo del siglo XIX la metafísica sufrió una crisis metódica importante, es decir se discutió su legitimidad, esta crisis obedeció a factores como:
1-       La crítica de Kant que hizo un examen de la legitimidad de la metafísica, el problema fundamental de su filosofía.
2-       La situación de la ciencia: Las ciencias naturales empíricas habían adquirido gran importancia, se desarrolla una conciencia científica profunda y rigurosa, buscándose la seguridad en los resultados y la metafísica no tiene esas condiciones.
3-       Aparecieron intentos que combatían el carácter a priori de la antigua metafísica, algunos filósofos renunciaron a realizar una metafísica a priori.
4-       La ciencia presentaba cada vez de un modo más claro los caracteres de exactitud e impersonalidad, es decir los métodos estaban asegurados y se llegaba a la fijación de los hechos o de las leyes. La metafísica ofrecia una gran anarquía y muchas teorías diferentes y opuestas entre si que eran simplemente el resultado de la especulación de cada filosofo, esto hacia que en el balance fuera más favorable  a la ciencia que la metafísica.
5-       El positivismo también combatió a la metafísica, sosteniendo que era un saber producto de la imaginación y no de métodos objetivos y fue calificada como pretendida ciencia que quería resolver pseudo problemas.
Con la iniciación del siglo XX empieza poco a poco una renovación de la metafísica, algunos filósofos reaccionan ante esa actitud anti-metafísica de sus antecesores y algunos contemporáneos y predican la instauración de una nueva metafísica.
Esta ofrece siempre una concepción del universo y el hombre necesita de ella. Por otra parte se produce una crisis de la ciencia, en este siglo aparecieron teorías muy importantes que entraron en colisión con la tradición científica anterior, estas teorías fueron.
1-       La de la relatividad de Einstein.
2-       La de los quantas de Plank.
3-       El principio de indeterminación de Heisenberg.
De acuerdo a estas teorías la ciencia no aparece con ventaja frente a la metafísica, también se descubre que los principios no se rigen con todo rigor y que hay resultados aproximados inestables a los cuales muchas no se pueden llegar con seguridad. El supuesto natural de las nuevas tendencias de la metafísica es la de no volver a instaurar un apriorismo puro, es decir hacer metafísica con principios a priori. Hay  una tendencia de partir de la experiencia y de los resultados y principios autónomos de las diferentes ciencias, por eso los primeros intentos de restaurar la metafísica que se realizaron en el último tercio del siglo XIX, hablaron de una metafísica inductiva, es decir una metafísica que no procediera de modo puro deductivo, como habían procedido las metafísicas clásicas.
La nueva metafísica renuncia al sistema, es decir que cuando parte de una región particular del ente y encuentra en ella ciertas estructuras o ciertas esencias, no pretende generalizar y aplicar esos resultados a las otras regiones del ente, sino que procede con cuidado para ver hasta qué punto las regiones del ente entran en sus principios y no se esfuerzan.
La metafísica tiene que ser sistemática en cuanto tiene que darnos una visión del todo.
Hay cuatro grupos o tendencias:
1-       Metafísica de la vida (Bergson, Simmel)
2-       Metafísica de la esencia (Husserl, Scheller)
3-       Filosofía de la existencia (Heidegger, Jaspers, Sartre)
4-       La metafísica del ente o del ser (Hartmann, Whitehead)

jueves, 9 de agosto de 2012

NIETZSCHE


Friedrich nietzsche from James RainingBløød Mustaine


Nació en Alemania en 1844, hijo y nieto de protestantes, fue profesor de filología clásica, tuvo una vida muy precaria y paso los últimos años de su vida en estado vegetal. Sus principales obras fueron, Así hablaba Zaratustra` ´Humano demasiado humano`  ´Mas allá del bien y del mal` “El origen de la tragedia”.

Nietzsche considera que el hombre es el resultado de un proceso evolutivo pero a diferencia de los demás pensadores modernos cree que la evolución de los humanos no es para progresar sino que ha elevado al hombre a la decadencia “el hombre es un simio fiero con delirios de grandeza”.
El hombre se cree superior a las demás especies sin embargo es el único capaz de destruir su propia especie.
Zaratustra es un profeta que da un mensaje a los hombres elegidos, son aquellos que se animan a seguirlo.
Federico desprecia lo popular , el mensaje esta dirigido a salvar a unos pocos, la masa esta degradada como un rebaño de ovejas, los elegidos deberán seguir un camino solitario y así salvar la especie , son los mas aptos , los mas fuertes , los únicos que podrán sobrevivir.
Tiene influencia Darwiniana, por eso habla del hombre como un animal.
Los elegidos pasaran por un proceso de mutaciones, su espíritu deberá transformarse en camello, luego en león y por ultimo en niño para poder llegar a ser súper hombre, esto solo es posible si se da la muerte de Dios.
Critica la concepción judeo-cristiana, la religión sometió al hombre a la degradación, a la dependencia respecto a Dios, trajo la infelicidad a los hombres, les quito la posibilidad de gozo, lo instintivo es considerado por la religión como pecado y el hombre es un ser instintivo por naturaleza, por eso declara `Dios ha muerto’, nosotros lo hemos matado.
El gran acontecimiento de la historia de la Humanidad no es el nacimiento de cristo sino la muerte de dios .
A partir de la ilustración se profundizo progresivamente la secularización de la cultura. El hombre se hizo adulto y comenzó a vivir sin sentir necesidad de cuentos infantiles.
Es cierto que la crisis nihilista de los valores tradicionalmente vinculados a la religión ha dejado un vacio pero no hay duda que la necesidad de Dios ya es menos en la conciencia del hombre moderno.
Nihilismo= falta de metas, de respuestas, el hombre se halla perdido, es cuando no tiene respuestas ni explicaciones. El nihilismo debe ser superado y esto se logra con la superación del hombre, es decir llegando al superhombre.
Dios ha muerto porque los hombres lo han matado, solo así es posible el advenimiento del superhombre, propone una religión donde Dios sea el propio hombre luego de haber llegado a un estado superior. El superhombre es aquel capas de liberarse de las ataduras del hombre común, de las ataduras de la religión y de la moral, si el hombre no se libera y se supera no lograra el dominio del instinto sobre la razón, cuestión fundamental para Federico.
Critica a Sócrates y a Platón sosteniendo que son los grandes abominadores de la historia por haber introducido el uso de la razón en el mundo occidental.
El cristianismo es lo más pernicioso y pervertido que los hombres pudieron inventar, enveneno el espíritu humano predicando la humildad contra el orgullo, la castidad contra el instinto, la compasión y el amor contra el dominio y la fuerza.
La moral propuesta por la religión es una moral de esclavos  que le impide al hombre ser creador de valores nuevos.
La religión es un vicio.
El hombre debe transformarse en superhombre, el superhombre es aquel capas de liberarse de las ataduras del hombre común, de las ataduras de la religión y de la moral, el cristiano no actúa libremente por eso debe llegar a la superación.
El superhombre es aquel capas de resistir psicológicamente el hecho de la muerte de Dios, acepta la vida con un espíritu Dionisiaco, (Dionisio= Dios del vino),  con su caos y ausencia de sentido, incluyendo el azar y la falta de significado, es símbolo de fuerza vital, salud, instinto, oscuridad y devenir, debe dejar de lado el espíritu apolíneo (Apolo= Dios de la razón).
Para llegar a ser superhombre debe pasar por un proceso donde el espíritu sufrirá 3 transformaciones.
El espíritu deberá pasar para llegar a ser superhombre primero a ser camello, el camello es un animal de carga, representa al hombre común , al cristiano, al que se siente conforme con su religión, su moral , sus cargas, sus culpas, siempre lleva cargas pesadas, esta en el desierto solitario, allí se transformara en león.
Esta es la 2da transformación del espíritu, el león se impone, pelea consigo mismo, deberá luchar contra el gran dragón (Iglesia) que decía tu debes pero el espíritu del león es fuerte y gana el yo quiero.
En esa lucha interna tratan de superar las culpas del camello, el león no está en paz, aun no ha logrado la perfección, llegara a ser perfecto cuando se transforme en niño porque el niño no siente culpa que lo condicione, es un inocente decir no.
El superhombre es como un niño, un estado de máxima pureza que vive según sus impulsos, el niño actúa por impulso.
El instinto que debe de predominar en el superhombre es el instinto de poder.
Lo importante y lo que lo hace mas apto es que tiene voluntad de poder, es un hacer sin culpas, son los mas aptos, los mas fuertes, los mas poderosos, es una elite , no cualquiera, no el rebaño.
Para Federico toda la filosofía occidental a excepción de Heráclito y otros pocos se han olvidado del devenir, la moral es criticada por ser una moral de rebaño que exalta valores como la humildad, la mansedumbre, el amor al prójimo, la pequeñez, esta es una moral de esclavos que se opone a la moral que el propone que es una moral de señores que exalta los valores como el orgullo y la fuerza.
La religión tiene como origen el miedo y constituye una evasión de la vida real, en la moral de esclavos se niega la tierra porque se valora el mas allá y esto es solo un invento, hay que vivir el mas acá.
Federico sostiene que el tiempo no es lineal sino cíclico, propone el eterno retorno, si todo estuviese destinado a repetirse infinitamente la muerte dejaría de ser el fin de todo y la vida ya no estaría dominada por la angustia y la apremiante necesidad de hacer mejor el futuro.


viernes, 29 de junio de 2012

¿DEBE EL ESTADO OBEDECER A LA MORAL?

 No es tan necesario para un príncipe poseerlas todas las buenas cualidades) pero si que aparente tenerlas. Incluso me atrevo a decir que si efectivamente las tuviese y si las mostrase siempre en su proceder, le serán perjudiciales. Por el contrario aparentarlas siempre le es útil. Siempre es bueno parecer clemente, fiel, humano, religioso, sincero, incluso ser todo eso realmente pero al mismo tiempo tiene que ser lo bastante dueño de si mismo como para poder saber cuando es necesario mostrar las cualidades opuestas. Debemos comprender que no es posible para un príncipe y sobre todo para un príncipe nuevo, poseer en su conducta todo aquello que hace, a los hombres reputadas gentes de bien y que a menudo está obligado para mantener el Estado a actuar contra la humanidad, contra la caridad, incluso contra la religión. Es menester que tenga el ánimo puesto a cambiar según indiquen los vientos y accidentes de la fortuna, no debe apartarse del camino del bien, pero que sepa entrar en el del mal si fuese necesario. Debe tener cuidado de no dejar escapar una sola palabra que no esté llena de las cinco cualidades que acabo de mencionar, de forma que cuando le veamos o le escuchemos, le creamos lleno de dulzura, sinceridad, humanidad, honor y principalmente de religión ya que los hombres en general, juzgan mas por sus ojos que por sus manos, ya que el ver pertenece a todos, y a pocos el tocar. Todos ven lo que parece, pocos conocen en profundidad lo que eres, y ese pequeño grupo no osará jamás levantarse contra la opinión de la mayoría, sostenida por la majestad del soberano poder. Aun es más , en las acciones de los hombres, y sobre todo de los príncipes, que no pueden ser escrutadas ante un tribunal, lo que se considera es el resultado. Que el príncipe ponga cuidado únicamente en conservar su vida y su Estado, si lo logra, todos los medios que haya empleado serán juzgados honorables y alabados por todos. El vulgo siempre es seducido por la apariencia y el acontecimiento y ¿no es el vulgo quien hace el mundo?

MAQUIAVELO

 Aunque Maquiavelo nunca lo dijo, se le atribuye la frase "el fin justifica los medios", ya que resume muchas de sus ideas. Nicolás Maquiavelo nació y murió en Florencia de familia más noble que acaudalada. Maquiavelo es un pensador, pero sin un sistema filosófico concreto, un humanista con nostalgia de grandeza de la antigua Roma, patriota sin principios éticos y oportunista. No se distinguió ni por su amor ni por su respeto a sus semejantes. Procurar el bien moral o material del pueblo quedaba relegado frente al objetivo de afianzar el poder del déspota. El progreso en la historia depende de la acción del hombre y no de la intervención divina. Maquiavelo rechazó cuanto fuera idealismo y teoría y aplicó el sentido práctico. La política nada tenía que ver con la moral, le ética o la religión. Maquiavelo tiene una concepción totalmente diferente de la sociedad humana, para él, el hombre es perverso y egoísta, solo preocupado por su seguridad y por aumentar su poder sobre los demás, solo un estado fuerte gobernado por un príncipe astuto y sin escrúpulos morales, puede garantizar un orden social justo que frene la violencia. El príncipe o el gobernante, tiene como misión la felicidad de sus súbditos y ésta solo se puede conseguir con un Estado fuerte. Para conseguirlo tendrá que recurrir a la astucia, al engaño y si es necesario, a la crueldad. La virtud fundamental es la prudencia, para la conveniencia del Estado. Si el interés de la patria exige traición o perjuicio, se comete. La grandeza de los crímenes borrará la vergüenza de haberlos cometido, sostenía. Los medios no importan, no es necesaria la moral. Política y moral son ámbitos diferentes e incluso contradictorios. Aunque su obra El Príncipe estuvo dedicada a Lorenzo de Medici, duque de Urbino, Maquiavelo quiere presentar en su obra, el arquetipo de cualquier político. Su personalidad debe poseer condiciones especiales para llegar al poder y mantenerse en él. Capacidad de manipular situaciones, ayudándose de cuantos medios precise mientras consiga sus fines pues lo que vale es el resultado El gobernante debe poseer destreza intuición y tesón, así como habilidad para sortear obstáculos y moverse según soplan los vientos. Debe ser diestro en el engaño, no debe tener virtudes solo aparentarlas

miércoles, 27 de junio de 2012

LA ÉTICA

 La ética trata de hechos, pero de hechos con relación a una norma o ley, norma o ley que dice lo que se debe hacer y lo que se debe evitar. Ética y sociedad El ámbito de la ética, es la sociedad. Esto está ya dicho en aquella famosa frase de Aristóteles de que el hombre es un «animal político», es decir, «social por naturaleza». Algunas veces la literatura se ha entre¬tenido en considerar al hombre como un «animal solitario». Pero esto es una ficción; un hombre completamente solitario dejaría de existir (la vida del hombre, que nace muy desvalido, necesita física y afectivamente el cuidado de otro ser humano; de la ma-dre o de alguien que realice este papel). No se puede vivir completamente fuera de la sociedad. «Los que no ejercen su plena actividad en la sociedad, que viven su vida fuera de la gran corriente de la vida social, quedan dismi¬nuidos como hombres» (F. J. -Shetd)-.Sin duda conocemos casos de hombres y mujeres que han elegido vivir aislados y apartados. Pero en estos casos hay que tener en cuenta, en primer lugar, que ya habían recibido de la sociedad gran parte de lo que ha¬bían llegado a ser; y, en segundo lugar, que ese apartamiento era sólo una forma diversa de servir a los demás: así, en el caso de algunos hombres religiosos, o de grandes artistas o descubri¬dores o inventores. Ni siquiera Robinson Crusoe estaba solo; además de contar con la compañía de Viernes, logra sobrevivir al poner en práctica los conocimientos y las habilidades adqui¬ridos en su patria. Sólo los hombres viven en sociedad, son socios; los anima¬les viven en colmenas, rebaños, manadas o piaras. Este carácter de socio no anula en absoluto la persona humana. Se podría decir, sintéticamente, que su manera de ser persona es siendo socio. El hombre no se agota, por tanto, en el conjunto de las relaciones sociales de las que forma parte; pero, a la vez, es cierto que no puede vivir como auténtica persona sin esas re¬laciones sociales. Teniendo esto en cuenta, se deduce que no hay una distin¬ción neta y tajante entre la ética personal y la ética social. Toda consideración ética se refiere a la persona viviendo en socie¬dad que es el único modo en el que el hombre puede vivir. También las relaciones del hombre con Dios con el Dios al que puede llegar con la sola razón natural son a la vez rela¬ciones sociales; en primer lugar, porque se refieren a ese Otro que es Dios; en segundo lugar, porque hacen también referencia a los demás hombres, creados igualmente por Dios para que vivan en sociedad. Una ética exclusivamente individualista -que se desentiende de la sociedad- es un error; como lo es también toda ética exclusivamente colectivista, es decir, que anula la libertad y peculiaridad de la persona dentro del todo social. Importancia de la ética La ética no es una cosa abstracta desligada de la vida. Todo lo contrario. Continuamente estamos dando juicios éticos ¿Es bueno o es malo dominar de tal modo la naturaleza, de forma que la técnica estropee o arruine totalmente lo que tiene que ser el ámbito y el paisaje del hombre. ¿Es bueno o es malo considerar la vida humana como algo de lo que se puede disponer caprichosamente? ¿Qué decir tortura? ¿Qué decir del aborto? ¿La vida humana es algo que pertenece a cada persona o la sociedad o el Estado pueden disponer de ella? ¿Qué juicio hay que dar sobre la pena de muerte? La libertad es un valor humano. Sin embargo, ¿hasta qué punto es ético permitir que la libertad de unos se emplee en dañar a los demás? En el trato interpersonal, en las relaciones en el seno de la familia, en las relaciones de trabajo, en la vida política, en las relaciones internacionales se plantean continuamente problemas éticos o morales. Esto es tan importante que se puede decir, aun que varía con los tiempos, que resulta de un acuerdo expreso o tácito de los hombres, y que depende de las condiciones ma¬teriales de la vida, de los hábitos adquiridos, de la costumbre. ¿Puede ser esto así? Si fuera así, cualquier acto inmoral que no estuviese con¬templado como tal en las costumbres de una época determinada sería lícito. Así, en algunas épocas, algunos pueblos hacían sa¬crificios humanos, considerándolos buenos. Según este relati¬vismo que estamos comentando, si los consideraban buenos eran buenos. Por el mismo procedimiento, si con una hábil propa¬ganda se pusiera en práctica !a idea de matar a los débiles y minusválidos (como hizo el régimen de Hitler), aquello sería bueno. Este relativismo no tiene en cuenta que hay acciones que siempre y en todos los tiempos han sido consideradas malas por la mayor parte de las personas de todos los pueblos. Por ejem¬plo, matar al propio padre o madre; robar lo ajeno; no pagar el salario debido, etc. ¿No quiere decir esto que son aplicacio¬nes de los principios primeros y generales: haz el bien y evita el mal: no hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti? El hecho de que algunos o incluso muchos individuos -en esta época o en otra- no actúen así no quiere decir que la moral carezca de regla, norma o ley objetiva. En primer lugar, porque la mayor parte de los que actúan mal saben que están actuando mal; en segundo lugar, porque puede darse el caso de personas -o incluso de grupos enteros- moralmente dege¬nerados. La llamada regla de oro, ya tantas veces citada, es decir, «no hagas a otro lo que no quisieras que te hiciesen a ti» se encuen¬tra formulada, con independencia, por orientales como Confucio, por filósofos griegos como Platón, por escritores de todas las épocas. Todo nos lleva a concluir que el hombre acierta a dar con eso porque lleva eso escrito en su naturaleza. Es algo tan natural como el hábito de formular los primeros principios que, en otro orden de cosas, nos lleva a afirmar que «el todo es mayor que la parte». Tenemos que preguntarnos, por tanto, por el origen y el fun¬damento de esa coincidencia universal en los primeros principios de te moralidad y en los aspectos más generales de la ley moral. Ese origen y fundamento no puede ser una cultura, porque las normas éticas fundamentales se registran en todas las cultu¬ras a lo largo de la historia entera. Tampoco puede ser la evolución histórica, ya que en ese caso habría que pensar que la esclavitud era un hecho moral positivo en las épocas que lo consideraron así. Sabemos, sin em¬bargo, y nos consta por el testimonio de escritores de esos tiempos, que incluso cuando no se podía hacer nada concreto para abolir la esclavitud, había personas que la consideraron inmo¬ral. Es más, las conquistas éticas de ese tipo sólo pueden darse cuándo, en medio de una situación que acepta la injusticia, existen pioneros que, contra corriente, defienden la justicia. Para defender esa justicia no pueden apelar a la situación histórica, sino a los principios de la naturaleza humana. Tampoco está dictado lo ético por los condicionamientos so¬ciales, pues esto haría imposible de concebir la actuación de quie¬nes se oponen a esos condicionamientos, en el caso de que sean injustos, en nombre de algo incondicionado: la justicia. Todo esto nos lleva a concluir que el hombre puede descu¬brir con su razón, analizando precisamente lo que es ser hombre, la norma natural de moralidad, la ley moral natural, la ley natural. La ley moral no se ve en el mundo físico, en el reino de lo inanimado. Este ámbito está completamente sometido a la necesidad física. En él no hay libertad. No es injusto el mar porque la pleamar invada la tierra y la inunde. No es injusto el rayo porque caiga sobre un ser humano y lo mate. La ley moral natural no está tampoco en el mundo animal irracional. Los animales no son ni malos ni buenos. Obran na¬turalmente por instintos. En algunos animales esos instintos pue¬den domesticarse, pero el perro «fiel» no lo es porque se sepa con el deber moral ce la fidelidad, sino porque ha integrado, en el mundo ce sus instintos, la figura benéfica del amo. La ley moral natural sólo puede ser descubierta por el hom¬bre analizando al hombre, viendo que está dotado de inteligencia y de voluntad libre. Por la ley moral se sabe que no todo lo que se puede físicamente hacer (por ejemplo, quitar la vida a este otro hombre) se debe hacer. Cosas que se pueden hacer físicamente no se pueden hacer moralmente.

martes, 26 de junio de 2012

EPICURO

Epicuro nació en Samos en 341 a.c. y murió en el 270 a.c., a pesar de no haber ejercido gran influencia en la filosofía posterior a su época, fueron estimadas sus máximas y respetadas por muchos de sus contemporáneos. Fue el creador de una comunidad denominada “el jardín”, puesto que era en el jardín de una casa que adquirió en Atenas, donde un grupo de hombres y de mujeres (cuestión novedosa para la época) se reunían para cultivar la amistad y la filosofía. Estas dos (amistad y filosofía) eran las claves para conseguir la felicidad y por consiguiente a ellas dedico su vida, como la filosofía permitía alcanzar la felicidad, toda persona debía acercarse a ella “ni el joven postergue el filosofar, ni el anciano se aburra de hacerlo”, pues nadie está fuera de lugar ni por muy joven ni por muy anciano, el buscar la tranquilidad del alma. Y quien dice o que no ha llegado el tiempo de filosofar o que ya se ha pasado, es semejante a quien dice que no ha llegado el tiempo de buscar la felicidad o que ya ha pasado, así deben filosofar ancianos y jóvenes, aquellos para enseñar a los jóvenes, y estos para reunir al mismo tiempo juventud y experiencia” No hay edad para buscar la felicidad así como no hay edad para filosofar, la doctrina epicúrea se basa en su ética basada en la concepción del bien como placer sereno y duradero principio y fin del vivir feliz. Felicidad es la conjunción de dos factores: A-Ataraxia B-Hedone La ataraxia es la ausencia de preocupaciones, el hedoné es el placer, es decir la tranquilidad del alma y la ausencia del dolor. Los principios para vivir una vida honesta son: 1-Creer que dios es un ser viviente, inmortal y bien aventurado, pero no darle no mas atributos que eso, por eso no debemos temerles, pues están demasiado alejados como para ello. 2-La muerte nada es contra nosotros, porque todo bien y todo mal residen en la sensibilidad y la muerte no es otra cosa que la pérdida de la sensibilidad. La muerte en nada nos pertenece, es tonto quien le teme a la muerte, no porque le entristezca su presencia sino porque sabe que va a venir y lo que no nos perturba en el presente tampoco debe perturbarnos en el futuro “la muerte, el más horrendo de los males en nada nos pertenece, pues mientras nosotros vivimos no ha llegado y cuando llego ya no vivimos”. El sabio no rechaza vivir ni teme no vivir. 3-El futuro ni depende enteramente de nosotros ni tampoco no es totalmente ajeno, de modo que no debemos desesperarnos como si este no fuera a venir nunca. Sabio es aquel que no le teme o que ha expulsado del todo temor, que no le teme a esas cosas. El placer es el principio y el fin del vivir felizmente, este es el bien primero y principal, de el provienen toda elección y rechazo. Todo deleite es un bien en la medida en que tenemos por compañera a la naturaleza, todo dolor es un mal pero no siempre debemos huir de todos los dolores, debemos discernir y juzgar las cosas respecto a su conveniencia o inconveniencia, es un gran bien contentarnos con lo suficiente, no porque siempre debamos tener poco sino para vivir con poco cuando no tenemos mucho. No son las relaciones sexuales ni el sabor de los manjares los que producen una vida feliz, sino un sobrio raciocinio. Hay tres tipos de placeres: 1-Naturales y necesarios, ejemplo: satisfacer nuestro apetito con comidas naturales. 2-Naturales y no necesarios, ejemplo: disfrutar de una comida apetitosa. 3-No naturales y no necesarios, ejemplo: Asistir a una obra de teatro. Los placeres que no son naturales son placeres vanos, debemos evitar los placeres vanos. Es muy importante ser prudente, la prudencia es la mayor virtud porque gracias a ella podemos elegir los placeres y evitar males futuros. Nadie puede vivir felizmente sin ser prudente, honesto y justo, la felicidad es inseparable de las virtudes. Todo placer es un bien, pero no se ha de elegir cualquier goce, debemos discernir las cosas por comparación y juzgarlas con respecto a su conveniencia o inconveniencia, Epicuro valora como placer fundamental la tranquilidad del alma (ataraxia) y la ausencia del dolor, el placer esta en el reposo, la ataraxia es decir ausencia de perturbaciones y aponía es decir ausencia de dolor son placeres estables en cambio el goce y la alegría son placeres en movimiento, cuando habla del placer como fin no habla precisamente de ellos. Ni la posesión de riquezas ni la obtención de cargos, o el poder producen la bienaventuranza sino la ausencia de dolor, la moderación en los afectos y la disposición de espíritu para que se mantenga en los límites impuestos por la naturaleza. Su ética es hedonista y es naturalista, identifica lo natural con lo bueno.

CARTA A MENECEO

Que nadie, mientras sea joven, se muestre remiso en filosofar, ni, al llegar a viejo, de filosofar se canse. Porque, para alcanzar la salud del alma, nunca se es demasiado viejo ni demasiado joven. Quien afirma que aún no le ha llegado la hora o que ya le pasó la edad, es como si dijera que para la felicidad no le ha llegado aún el momento, o que ya lo dejó atrás. Así pues, practiquen la filosofía tanto el joven como el viejo; uno, para que aún envejeciendo, pueda mantenerse joven en su felicidad gracias a los recuerdos del pasado; el otro, para que pueda ser joven y viejo a la vez mostrando su serenidad frente al porvenir. Debemos meditar, por tanto, sobre las cosas que nos reportan felicidad, porque, si disfrutamos de ella, lo poseemos todo y, si nos falta, hacemos todo lo posible para obtenerla. Los principios que siempre te he ido repitiendo, practícalos y medítalos aceptándolos como máximas necesarias para llevar una vida feliz. Considera, ante todo, a la divinidad como un ser incorruptible y dichoso -tal como lo sugiere la noción común- y no le atribuyas nunca nada contrario a su inmortalidad, ni discordante con su felicidad. Piensa como verdaderos todos aquellos atributos que contribuyan a salvaguardar su inmortalidad. Porque los dioses existen: el conocimiento que de ellos tenemos es evidente, pero no son como la mayoría de la gente cree, que les confiere atributos discordantes con la noción que de ellos posee. Por tanto, impío no es quien reniega de los dioses de la multitud, sino quien aplica las opiniones de la multitud a los dioses, ya que no son intuiciones, sino presunciones vanas, las razones de la gente al referirse a los dioses, según las cuales los mayores males y los mayores bienes nos llegan gracias a ellos, porque éstos, entregados continuamente a sus propias virtudes, acogen a sus semejantes, pero consideran extraño a todo lo que les es diferente. Acostúmbrate a pensar que la muerte para nosotros no es nada, porque todo el bien y todo el mal residen en las sensaciones, y precisamente la muerte consiste en estar privado de sensación. Por tanto, la recta convicción de que la muerte no es nada para nosotros nos hace agradable la mortalidad de la vida; no porque le añada un tiempo indefinido, sino porque nos priva de un afán desmesurado de inmortalidad. Nada hay que cause temor en la vida para quien está convencido de que el no vivir no guarda tampoco nada temible. Es estúpido quien confiese temer la muerte no por el dolor que pueda causarle en el momento en que se presente, sino porque, pensando en ella, siente dolor: porque aquello cuya presencia no nos perturba, no es sensato que nos angustie durante su espera. El peor de los males, la muerte, no significa nada para nosotros, porque mientras vivimos no existe, y cuando está presente nosotros no existimos. Así pues, la muerte no es real ni para los vivos ni para los muertos, ya que está lejos de los primeros y, cuando se acerca a los segundos, éstos han desaparecido ya. A pesar de ello, la mayoría de la gente unas veces rehuye la muerte viéndola como el mayor de los males, y otras la invoca para remedio de las desgracias de esta vida. El sabio, por su parte, ni desea la vida ni rehuye el dejarla, porque para él el vivir no es un mal, ni considera que lo sea la muerte. Y así como de entre los alimentos no escoge los más abundantes, sino los más agradables, del mismo modo disfruta no del tiempo más largo, sino del más intenso placer. El que exhorta al joven a una buena vida y al viejo a una buena muerte es un insensato, no sólo por las cosas agradables que la vida comporta, sino porque la meditación y el arte de vivir y de morir bien son una misma cosa. Y aún es peor quien dice: bello es no haber nacido pero, puesto que nacimos, cruzar cuanto antes las puertas del Hades Si lo dice de corazón, ¿por qué no abandona la vida? Está en su derecho, si lo ha meditado bien. Por el contrario, si se trata de una broma, se muestra frívolo en asuntos que no lo requieren. Recordemos también que el futuro no es nuestro, pero tampoco puede decirse que no nos pertenezca del todo. Por lo tanto no hemos de esperarlo como si tuviera que cumplirse con certeza, ni tenemos que desesperarnos como si nunca fuera a realizarse. Del mismo modo hay que saber que, de los deseos, unos son necesarios, los otros vanos, y entre los naturales hay algunos que son necesarios y otros tan sólo naturales. De los necesarios, unos son indispensables para conseguir la felicidad; otros, para el bienestar del cuerpo; otros, para la propia vida. De modo que, si los conocemos bien, sabremos relacionar cada elección o cada negativa con la salud del cuerpo o la tranquilidad del alma, ya que éste es el objetivo de una vida feliz, y con vistas a él realizamos todos nuestros actos, para no sufrir ni sentir turbación. Tan pronto como lo alcanzamos, cualquier tempestad del alma se serena, y al hombre ya no le queda más que desear ni busca otra cosa para colmar el bien del alma y del cuerpo. Pues el placer lo necesitamos cuando su ausencia nos causa dolor, pero, cuando no experimentamos dolor, tampoco sentimos necesidad de placer. Por este motivo afirmamos que el placer es el principio y fin de una vida feliz, porque lo hemos reconocido como un bien primero y congénito, a partir del cual iniciamos cualquier elección o aversión y a él nos referimos al juzgar los bienes según la norma del placer y del dolor. Y, puesto que éste es el bien primero y connatural, por ese motivo no elegimos todos los placeres, sino que en ocasiones renunciamos a muchos cuando de ellos se sigue un trastorno aún mayor. Y muchos dolores los consideramos preferibles a los placeres si obtenemos un mayor placer cuanto más tiempo hayamos soportado el dolor. Cada placer, por su propia naturaleza, es un bien, pero no hay que elegirlos todos. De modo similar, todo dolor es un mal, pero no siempre hay que rehuir del dolor. Según las ganancias y los perjuicios hay que juzgar sobre el placer y el dolor, porque algunas veces el bien se torna en mal, y otras veces el mal es un bien. La autarquía la tenemos por un gran bien, no porque debamos siempre conformarnos con poco, sino para que, si no tenemos mucho, con este poco nos baste, pues estamos convencidos de que de la abundancia gozan con mayor dulzura aquellos que mínimamente la necesitan, y que todo lo que la naturaleza reclama es fácil de obtener, y difícil lo que representa un capricho. Los alimentos frugales proporcionan el mismo placer que los exquisitos, cuando satisfacen el dolor que su falta nos causa, y el pan y el agua son motivo del mayor placer cuando de ellos se alimenta quien tiene necesidad. Estar acostumbrado a una comida frugal y sin complicaciones es saludable, y ayuda a que el hombre sea diligente en las ocupaciones de la vida; y, si de modo intermitente participamos de una vida más lujosa, nuestra disposición frente a esta clase de vida es mejor y nos mostramos menos temerosos respecto a la suerte. Cuando decimos que el placer es la única finalidad, no nos referimos a los placeres de los disolutos y crápulas, como afirman algunos que desconocen nuestra doctrina o no están de acuerdo con ella o la interpretan mal, sino al hecho de no sentir dolor en el cuerpo ni turbación en el alma. Pues ni los banquetes ni los festejos continuados, ni el gozar con jovencitos y mujeres, ni los pescados ni otros manjares que ofrecen las mesas bien servidas nos hacen la vida agradable, sino el juicio certero que examina las causas de cada acto de elección y aversión y sabe guiar nuestras opiniones lejos de aquellas que llenan el alma de inquietud. El principio de todo esto y el bien máximo es el juicio, y por ello el juicio -de donde se originan las restantes virtudes- es más valioso que la propia filosofía, y nos enseña que no existe una vida feliz sin que sea al mismo tiempo juiciosa, bella y justa, ni es posible vivir con prudencia, belleza y justicia sin ser feliz. Pues las virtudes son connaturales a una vida feliz, y el vivir felizmente se acompaña siempre de virtud. Porque, ¿A qué hombre considerarías superior a aquel que guarda opiniones piadosas respecto a los dioses, se muestra tranquilo frente a la muerte, sabe qué es el bien de acuerdo con la naturaleza, tiene clara conciencia de que el límite de los bienes es fácil de alcanzar y el límite de los males, por el contrario, dura poco tiempo, y comporta algunas penas; que se burla del destino, considerado por algunos señor absoluto de todas las cosas, afirmando que algunas suceden por necesidad, otras casualmente; otras, en fin, dependen de nosotros, porque se da cuenta de que la necesidad es irresponsable, el azar inestable, y, en cambio, nuestra voluntad es libre, y, por ello, digna de merecer repulsa o alabanza? Casi era mejor creer en los mitos sobre los dioses que ser esclavo de la predestinación de los físicos; porque aquéllos nos ofrecían la esperanza de llegar a conmover a los dioses con nuestras ofrendas; y el destino, en cambio, es implacable. Y el sabio no considera la fortuna como una divinidad -tal como la mayoría de la gente cree- , pues ninguna de las acciones de los dioses carece de armonía, ni tampoco como una causa no fundada en la realidad, ni cree que aporte a los hombres ningún bien ni ningún mal relacionado con su vida feliz, sino solamente que la fortuna es el origen de grandes bienes y de grandes calamidades. El sabio cree que es mejor guardar la sensatez y ser desafortunado que tener fortuna con insensatez. Lo preferible, ciertamente, en nuestras acciones, es que el buen juicio prevalezca con la ayuda de la suerte. Estos consejos, y otros similares medítalos noche y día en tu interior y en compañía de alguien que sea como tú, y así nunca, ni estando despierto ni en sueños, sentirás turbación, sino que, por el contrario, vivirás como un dios entre los hombres. Pues en nada se parece a un mortal el hombre que vive entre bienes imperecederos.