"Con el amor al prójimo el pobre es rico..., sin él el rico es pobre...
Cuando amamos al hermano con amor verdadero..., le amamos con un amor que viene de Dios... Y el que no ama al hermano, no está en el amor..., y el que no está en el amor no está en Dios porque Dios es amor..." San Agustín de Hipona
Amor y felicidad verdadera
Amor: el mensaje total de la Biblia
Según Agustín todo el mensaje de
Amar con amor de Dios
Dios es amor. Revelándose a Sí mismo como bueno y misericordioso, Dios se revela
a Sí mismo como amor Esto equivale para nosotros a una interpelación, una
exigencia y un mandato de amar a los seres humanos como Dios los ama. La más
elevada forma de amar a los hermanos y hermanas reside en amarlos con el amor
de Dios que nos ha sido dado por el Espíritu Santo. De ahí que nuestro amor es
una participación del amor de Dios mismo que abarca a cualquier ser humano,
incluso nuestro enemigo. Nuestro amor debe reflejar el amor de Dios. Cuando
Agustín habla del amoç habla del amor como don divino, que capacita a la
voluntad humana con un nuevo deseo, un luchar por la verdad divina, la
sabiduría, la paz y la justicia. Amar con dicho amor excluye todo lo
pecaminoso, es deciçansia posesiva o egoísta, orgullo, vanidad, propia alabanza u honor y buscar exclusivamente nuestro propio provecho. El hecho de ser el amor un don de Dios tiene su aplicación en primer lugar en amar por Dios, porque El solo puede darse a Sí mismo a nosotros. El nos ha amado primero. Y claro está, el mismo principio vale para amar al prójimo. El Espíritu Santo nos inflama para amar a nuestro prójimo. Según Agustín un mero amor natural de unos a otros no basta, porque entonces con facilidad descuidamos a Dios nuestro supremo bien. Amar a los otros como a nosotros mismos signifca que él o ella pueden encontrar su bien donde nosotros lo encontramos, es deciç en Dios. Sólo a esa luz podemos entender correctamente la famosa sentencia de Agustín: "Ama y haz lo que quieras, porque de esa raíz sólo puede nacer el bien". El amor es la norma más difícil que tenemos; jamás significa que somos libres para hacer lo que nos venga en gana.
Pasajera primacía del amor al
prójimo
Visto a la luz de las consideraciones precedentes, Agustín propugna hasta
una primacía pasajera del amor al prójimo. Pasajera quiere decir: aquí en la
tierra, en caso de estar obligados a cuidar de nuestros semejantes. Desde luego
que el amor de Dios tiene preferencia en cuanto mandamiento, pero también lo es
que el amor al prójimo viene el primero en la práctica. Para amar a Dios hemos
de empezar por amar al prójimo: "Estos mandamientos han de ser siempre
meditados, ponderados, hemos de ser fieles a ellos, ponerlos en práctica,
cumplirlos a plenitud. El amor de Dios viene en primer lugar en la
clasificación de los mandamientos, mas el amor al prójimo tiene preferencia a
la hora de la acción. Al amar a tu prójimo e interesarte por él, tú te pones en
marcha. ¿A dónde podrías iç excepto ai Señor Dios?". El porqué de esto
subyace en el hecho de que ambos amores se incluyen mutuamente y no se pueden
separar. Por tanto basta con mencionar sólo uno de los dos. Apelando a la
autoridad dePablo y Juan, Agustín saca la conclusión de que no sin motivo
‘YPor qué Pablo en ambas cartas, a los Gálatas y a los Romanos, menciona únicamente el amor al prójimo? ¿No será porque, no poniéndose con tanta frecuencia a prueba el amor de Dios, nos podríamos engañar acerca de él? En cambio acerca del amor al prójimo nos pueden convencer con más facilidad de no amar a Dios al haber actuado injustamente hacia los demás. Mediante el precepto del amor al prójimo nos damos perfecta cuenta de los fallos. Algunos Gálatas caían en el engaño de pensar que amaban a Dios. El Apóstoi les demuestra claramente que no era así, a causa del odio reinante entre ellos.".Así pues, el amor al prójimo es la norma tangible del amor de Dios, pues gracias a su naturaleza práctica elimina todo posible autoengaño. El amor al prójimo es eJ modo más concreto y seguro de manifestar nuestro amor a Dios.
Todo hombre es mi hermano
« ¿Qué hay más cercano al
hombre que el hombre mismo? » La experiencia espiritual de un cristiano
no se vive en el aislamiento de una conciencia cerrada en sí misma. Tiene un
lazo: la comunidad de los hombres reunidos por el Espíritu. « Me he
unido a mis hermanos mucho más por el amor que por el genio. Y por eso he
llegado a una más alta inteligencia del misterio de Dios. Dándome a mis
hermanos, he experimentado la presencia del Espíritu y he percibido hasta qué
punto el Espíritu cimienta mis cursos arrojando la luz de Cristo que respira
amor . »
Lo que hace que el alma sea
imagen de Dios- enseña san Agustín- es que tiene la capacidad de Dios: « Dios se pasea por nosotros si encuentra amplios
espacios de amor. Un corazón dilatado por el amor se convierte en templo de
Dios. Pero todos juntos- idea querida a san Agustín – somos también
morada de Dios. Sí, piedras vivas de este templo cuando
hay amor mutuo... La comunión fraterna es el terreno privilegiado para
que se opere y fructifique la gracia divina. « El ha bendecido la unidad; sé unidad y la bendición vendrá hasta
ti . » « Ama y haz lo que quieras »: Basta amar. Amor que es a
menudo experiencia de vida: « ¡Cómo se va uno a conmover al ver a un
obrero privado de su salario si uno lo ha sido antes!>> El prójimo se
encarna en la vida diaria, en los condicionamientos concretos. Es terriblemente
concreto; el mismo término de « prójimo » se define en función de esta
realidad: el prójimo no es solamente el que está cercano, pariente, amigo,
compatriota, o el que piensa como yo: es el que debo amar y ayudar si lo
necesita. Amor dinámico y creador. « Dios no pide nada imposible ; todo
es fácil para el que ama . » Amar siempre da oportunidad y abre
horizontes. Este amor gratuito es paradójicamente el que paga. Pues es preciso
amar a todo hombre y a todos los hombres con un amor gratuito. No podemos dar
porque se nos dé. « Dios que nos ha dado el ser nos da también ser
buenos . »
Se sabe que san Agustín
eligió comentar la primera carta de Juan « porque ante todo, es un elogio del amor ». Para él, se
trataba de vivirlo, y de vivirlo juntos: « donde hay amor, hay paz »...
No se cansará de decirlo: « Interroga a tu corazón: si encuentras el
amor de tu hermano, está en paz... » Mensaje de esperanza para nuestro
tiempo cuyo sueño de fraternidad y de paz polariza las mejores energías.
San Agustín
nos dice: “a Dios nos acercamos no caminando, sino amando”.
Ahora bien ¿quién es mi prójimo? El común de las personas piensen que es solamente el más allegado, concretamente su familia, esposa, hijos, padres, consanguíneos etc. Y van paulatinamente enfriando su amor hacía sus semejantes, según distancia, tanto si son familiares como cualquier persona del mundo, hasta tal punto es así, que por el más distante y desconocido, no siente ni padece absolutamente nada. No se solidariza con sus alegrías y desconocido, no siente ni padece absolutamente nada. No se solidariza con sus alegrías y por supuesto mucho menos con sus desgracias.
Tremendo error tendremos un lugar preferente sólo por amor a nuestros más allegados, a nuestra familia carnal.
Dijese que estaba predicando, Jesús a las gentes cuando se le acerca uno y le dice:" ahí están tu madre y hermanos, que quieren verte”. El Divino maestro le replica: "¿quien es mi madre y mis hermanos, sino aquel, que - cumple con lo que manda mi padre?
En esta contestación de Cristo Jesús, queda claro que la familia carnal o de este mundo nO es necesariamente la celeste o eterna, pues allí no uniremos en familias espirituales, o del mismo nivel espiritual, totalmente diferente a la carnal de este mundo.
Concluyendo, amaremos de verdad a Dios, amando a nuestro prójimos, no solamente próximo sino a todo ser humano allí donde esté sin importarnos la distancia, el color, ni la raza! ámale! y entenderás el misterio del amor a Dios, al que no ves, con los ojos físicos, sino con los del alma.
A San Agustín se le representa con un libro y con un corazón en la mano; pues sobresalió por su sabiduría y amor. El doble amor a Dios y al prójimo, Mi amigo el teólogo parasicólogo me dice que san Agustín, nacido el 13 de noviembre de 354, está marcado por Escorpio y también por Libra, su signo dominante; de ahí su profundidad (Escorpio) y su carácter amoroso y su dominio de la palabra (libra), Dudó mucho (Libra) antes de convertirse; y después penetró los misterios cristianos (Escorpio). Por mi nombre de pila y estar unido ala Fraternidad Agustiniana ,
cumplo aquí mi deber con este gran doctor y buscador de la verdad.
Ahora bien ¿quién es mi prójimo? El común de las personas piensen que es solamente el más allegado, concretamente su familia, esposa, hijos, padres, consanguíneos etc. Y van paulatinamente enfriando su amor hacía sus semejantes, según distancia, tanto si son familiares como cualquier persona del mundo, hasta tal punto es así, que por el más distante y desconocido, no siente ni padece absolutamente nada. No se solidariza con sus alegrías y desconocido, no siente ni padece absolutamente nada. No se solidariza con sus alegrías y por supuesto mucho menos con sus desgracias.
Tremendo error tendremos un lugar preferente sólo por amor a nuestros más allegados, a nuestra familia carnal.
Dijese que estaba predicando, Jesús a las gentes cuando se le acerca uno y le dice:" ahí están tu madre y hermanos, que quieren verte”. El Divino maestro le replica: "¿quien es mi madre y mis hermanos, sino aquel, que - cumple con lo que manda mi padre?
En esta contestación de Cristo Jesús, queda claro que la familia carnal o de este mundo nO es necesariamente la celeste o eterna, pues allí no uniremos en familias espirituales, o del mismo nivel espiritual, totalmente diferente a la carnal de este mundo.
Concluyendo, amaremos de verdad a Dios, amando a nuestro prójimos, no solamente próximo sino a todo ser humano allí donde esté sin importarnos la distancia, el color, ni la raza! ámale! y entenderás el misterio del amor a Dios, al que no ves, con los ojos físicos, sino con los del alma.
A San Agustín se le representa con un libro y con un corazón en la mano; pues sobresalió por su sabiduría y amor. El doble amor a Dios y al prójimo, Mi amigo el teólogo parasicólogo me dice que san Agustín, nacido el 13 de noviembre de 354, está marcado por Escorpio y también por Libra, su signo dominante; de ahí su profundidad (Escorpio) y su carácter amoroso y su dominio de la palabra (libra), Dudó mucho (Libra) antes de convertirse; y después penetró los misterios cristianos (Escorpio). Por mi nombre de pila y estar unido a

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