filosofía

No procuro saber las respuestas sino comprender los interrogantes...

martes, 7 de mayo de 2013

EL EXISTENCIALISMO ES UN HUMANISMO


Consideremos un objeto fabricado, por ejemplo un libro o un cortapapel. Este objeto ha sido fabricado por un artesano que se ha inspirado en un concepto; se ha referido al concepto de cortapapel, e igualmente a una técnica de producción previa que forma parte del concepto, y que en el fondo es una receta. Así, el cortapapel es a la vez un objeto que se produce de cierta manera y que, por otra parte, tiene una utilidad definida, y no se puede suponer un hombre que produjera un cortapapel sin saber para qué va a servir ese objeto. Diríamos entonces que en el caso del cortapapel, la esencia es decir, el conjunto de recetas y de cualidades que permiten producirlo y definirlo precede a la existencia; y así está determinada la presencia frente a mí de tal o cual cortapapel, de tal o cual libro. Tenemos aquí, pues, una visión técnica del mundo, en la cual se puede decir que la producción precede a la existencia. Al concebir un Dios creador, este Dios se asimila la mayoría de las veces a un artesano superior; y cualquiera que sea la doctrina que consideremos, trátese de una doctrina como la de Descartes o como la de Leibniz, admitimos siempre que la voluntad sigue más o menos al entendimiento, o por lo menos lo acompaña, y que Dios, cuando crea, sabe con precisión lo que crea. Así el concepto de hombre, en el espíritu de Dios, es asimilable al concepto de cortapapel en el espíritu del industrial; y Dios produce al hombre siguiendo técnicas y una concepción, exactamente como el artesano fabrica un cortapapel siguiendo una definición y una técnica. Así, el hombre individual realiza cierto concepto que está en el entendimiento divino. En el siglo XVIII, en el ateísmo de los filósofos, la noción de Dios es suprimida, pero no pasa lo mismo con la idea de que la esencia precede a la existencia. Esta idea la encontramos un poco en todas partes: la encontramos en Diderot, en Voltaire y aun en Kant. El hombre es poseedor de una naturaleza humana; esta naturaleza humana, que es el concepto humano, se encuentra en todos los hombres, lo que significa que cada hombre es un ejemplo particular de un concepto universal, el hombre…

…El existencialismo ateo que yo represento es más coherente. Declara que si Dios no existe, hay por lo menos un ser en el que la existencia precede a la esencia, un ser que existe antes de poder ser definido por ningún concepto, y que este ser es el hombre, o como dice Heidegger, la realidad humana. ¿Qué significa aquí que la existencia precede a la esencia? Significa que el hombre empieza por existir, se encuentra, surge en el mundo, y que después se define.
El hombre, tal como lo concibe el existencialista, si no es definible, es porque empieza por no ser nada. Sólo será después, y será tal como se haya hecho.
Así, pues, no hay naturaleza humana, porque no hay Dios para concebirla. El hombre es el único que no sólo es tal como él se concibe, sino tal como él se quiere, y como se concibe después de la existencia, como se quiere después de este impulso hacia la existencia; el hombre no es otra cosa que lo que él se hace. …este es el primer principio del existencialismo. Es también lo que se llama la subjetividad, que se nos echa en cara bajo ese nombre. Pero ¿qué queremos decir con esto sino que el hombre tiene una dignidad mayor que la piedra o la mesa? Pues queremos decir que el hombre empieza por existir, es decir, que empieza por ser algo que se lanza hacia un porvenir, y que es consciente de proyectarse hacia el porvenir. El hombre es ante todo un proyecto que se vive subjetivamente, en lugar de ser un musgo, una podredumbre o una coliflor; nada existe previamente a este proyecto; nada hay en el cielo inteligible, y el hombre será, ante todo, lo que habrá proyectado ser.
…lo que entendemos ordinariamente por querer, es una decisión consciente, que para la mayoría de nosotros es posterior a lo que el hombre ha hecho de sí mismo. Yo puedo querer adherirme a un partido, escribir un libro, casarme; todo esto no es más que la manifestación de una elección más original, más espontánea que lo que se llama voluntad. Pero si verdaderamente la existencia precede a la esencia, el hombre es responsable de lo que es. Así, el primer paso del existencialismo es poner a todo hombre en posesión de lo que es, y asentar sobre él la responsabilidad total de su existencia. Y cuando decimos que el hombre es responsable de sí mismo, no queremos decir que el hombre es responsable de su estricta individualidad,
sino que es responsable de todos los hombres. Hay dos sentidos de la palabra subjetivismo, y nuestros adversarios juegan con los dos sentidos. Subjetivismo, por una parte, quiere decir elección del sujeto individual por sí mismo, y por otra, imposibilidad para el hombre de sobrepasar la subjetividad humana. El segundo sentido es el sentido profundo del existencialismo.
Cuando decimos que el hombre se elige, entendemos que cada uno de nosotros se elige, pero también queremos decir con esto que, al elegirse, elige a todos los hombres. En efecto, no hay ninguno de nuestros actos que, al crear al hombre que queremos ser, no cree al mismo tiempo una imagen del hombre tal como consideramos que debe ser. Elegir ser esto o aquello es afirmar al mismo tiempo el valor de lo que elegimos, porque nunca podemos elegir mal; lo que elegimos es siempre el bien, y nada puede ser bueno para nosotros sin serlo para todos. Si, por otra parte, la existencia precede a la esencia y nosotros quisiéramos existir al mismo tiempo que modelamos nuestra imagen, esta imagen es valedera para todos y para nuestra época entera. Así, nuestra responsabilidad es mucho mayor de lo que podríamos suponer, porque compromete a la humanidad entera. Si soy obrero, y elijo adherirme a un sindicato cristiano en lugar de ser comunista; si por esta adhesión quiero indicar que la resignación es en el fondo la solución que conviene al hombre, que el reino del hombre no está en la tierra, no comprometo solamente mi
caso: quiero ser un resignado para todos; en consecuencia, mi proceder ha comprometido a la humanidad entera. Y si quiero hecho más individual casarme, tener hijos, aun si mi casamiento depende únicamente de mi situación, o de mi pasión, o de mi deseo, con esto no me encamino yo solamente, sino que encamino a la humanidad entera en la vía de la monogamia. Así soy responsable para mí mismo y para todos, y creo cierta imagen del hombre que yo elijo; eligiéndome, elijo al hombre. Esto permite comprender lo que se oculta bajo palabras un tanto grandilocuentes como angustia, desamparo, desesperación. Como verán ustedes, es sumamente sencillo. Ante todo, ¿qué se entiende por angustia? El existencialista suele declarar que el hombre es angustia. Esto significa que el hombre que se compromete y que se da cuenta de que es no sólo el que elige ser, sino también un legislador, que elige al mismo tiempo que a sí mismo a la humanidad entera, no puede escapar al sentimiento de su total y profunda responsabilidad. Ciertamente hay muchos que no están angustiados; pero nosotros pretendemos que se enmascaran su propia angustia, que la huyen; en verdad, muchos creen al obrar que sólo se comprometen a sí mismos, y cuando se les dice: pero ¿si todo el mundo procediera así? se encogen de hombros y contestan: no todo el mundo procede así. Pero en verdad hay que preguntarse siempre: ¿que sucedería si todo el mundo hiciera lo mismo? Y no se escapa uno de este pensamiento inquietante sino por una especie de mala fe.
El que miente y se excusa declarando: todo el mundo no procede así, es alguien que no está bien con su conciencia, porque el hecho de mentir implica un valor universal atribuido a la mentira.

Incluso cuando la angustia se enmascara, aparece. Es esta angustia la que Kierkegaard llamaba la angustia de Abraham. Conocen ustedes la historia: un ángel ha ordenado a Abraham sacrificar a su hijo; todo anda bien si es verdaderamente un ángel el que ha venido y le ha dicho: tú eres Abraham, sacrificarás a tu hijo. Pero cada cual puede preguntarse; ante todo, ¿es en verdad un ángel, y yo soy en verdad Abraham? ¿Quién me lo prueba? Había una loca que tenía alucinaciones: le hablaban por teléfono y le daban órdenes. El médico le preguntó: Pero ¿quién es el que habla? Ella contestó: Dice que es Dios. ¿Y qué es lo que le probaba, en efecto, que fuera Dios? Si un ángel viene a mí, ¿qué me prueba que es un ángel? Y si oigo voces, ¿qué me prueba que vienen del cielo y no del infierno, o del subconsciente, o de un estado patológico? ¿Quién prueba que se dirigen a mí? ¿Quién me prueba que soy yo el realmente señalado para imponer mi concepción del hombre y mi elección a la humanidad? No encontraré jamás ninguna prueba, ningún signo para convencerme de ello. Si una voz se dirige a mí, siempre seré yo quien decida que esta voz es la voz del ángel; si considero que tal o cual acto es bueno, soy yo el que elegiré decir que este acto es bueno y no malo. Nadie me designa para ser Abraham, y sin embargo estoy obligado a cada instante a hacer actos ejemplares. Todo ocurre como si, para todo hombre, toda la humanidad tuviera los ojos fijos en lo que hace y se ajustara a lo que hace. Y cada hombre debe decirse: ¿soy yo quien tiene derecho de obrar de tal manera que la humanidad se ajuste a mis actos? Y si no se dice esto es porque se enmascara su angustia. No se trata aquí de una angustia que conduzca al quietismo, a la inacción. Se trata de una simple angustia, que conocen todos los que han tenido responsabilidades. Cuando, por ejemplo, un jefe militar toma la responsabilidad de un ataque y envía cierto número de hombres a la muerte, elige hacerlo y elige él solo. Sin duda hay órdenes superiores, pero son demasiado amplias y se impone una interpretación que proviene de él, y de esta interpretación depende la vida de catorce o veinte hombres. No se puede dejar de tener, en la decisión que toma, cierta angustia.
Todos los jefes conocen esta angustia. Esto no les impide obrar: al contrario, es la condición misma de su acción; porque esto supone que enfrentan una pluralidad de posibilidades, y cuando eligen una, se dan cuenta que sólo tiene valor porque ha sido la elegida. Y esta especie de angustia que es la que describe el existencialismo, veremos que se explica además por una responsabilidad directa frente a los otros hombres que compromete.
No es una cortina que nos separa de la acción, sino que forma parte de la acción misma. Y cuando se habla de desamparo…
… queremos decir solamente que Dios no existe…Dios es una hipótesis inútil y costosa, nosotros la suprimimos; pero es necesario, sin embargo, para que haya una moral, una sociedad, un mundo vigilado, que ciertos valores se tomen en serio y se consideren como existentes a priori; es necesario que sea obligatorio a priori que sea uno honrado, que no mienta, que no pegue a su mujer, que tenga hijos, etc
…aunque Dios no exista; encontraremos las mismas normas de honradez, de progreso, de humanismo, y habremos hecho de Dios una hipótesis superada que morirá tranquilamente y por sí misma... Dostoievsky escribe: Si Dios no existiera, todo estaría permitido. Este es el punto de partida del existencialismo. En efecto, todo está permitido si Dios no existe y, en consecuencia, el hombre está abandonado, porque no encuentra ni en sí ni fuera de sí una posibilidad de aferrarse. No encuentra ante todo excusas. Si, en efecto, la existencia precede a la esencia, no se podrá jamás explicar la referencia a una naturaleza humana dada y fija; dicho de otro modo, no hay determinismo, el hombre es libre, el hombre es libertad. Si, por otra parte, Dios no existe, no encontramos frente a nosotros valores u órdenes que legitimen nuestra conducta. Así, no tenemos ni detrás ni delante de nosotros, en el dominio luminoso de los valores, justificaciones o excusas. Estamos solos, sin excusas. Es lo que expresaré diciendo que el hombre está condenado a ser libre. Condenado, porque no se ha creado a sí mismo, y sin embargo, por otro lado, libre, porque una vez arrojado al mundo es responsable de todo lo que hace.
Jean-Paul Sartre

LA ALEGORIA


sábado, 27 de abril de 2013

ALEGORIA DE LA CAVERNA Y LA NUEVA ALEGORIA DE LA CAVERNA

Alegoría de Platon



-Y a continuación -seguí-, compara con la siguiente escena el estado en que, con respecto a la educación o a la falta de ella, se halla nuestra naturaleza. Imagina una especie de cavernosa vivienda subterránea provista de una larga entrada, abierta a la luz, que se extiende a lo ancho de toda la caverna, y unos hombres que están en ella desde niños, atados por las piernas y el cuello, de modo que tengan que estarse quietos y mirar únicamente hacia adelante, pues las ligaduras les impiden volver la cabeza; detrás de ellos, a la luz de un fuego que arde algo lejos y en plano superior, y entre el fuego y los encadenados, un camino situado en alto, a lo largo del cual suponte que ha sido construido un tabiquillo parecido a las mamparas que se alzan entre los titiriteros y el público, por encima de las cuales exhiben aquéllos sus maravillas.
- Ya lo veo -dijo.
- Pues bien, ve ahora, a lo largo de esa parecilla, unos hombres que transportan toda clase de objetos, cuya altura sobrepasa la de la pared, y estatuas de hombres o animales hechas de piedra y de madera y de toda clase de materias; entre estos portadores habrá, como es natural, unos que vayan hablando y otros que estén callados.
- ¡Qué extraña escena describes -dijo- y que extraños prisioneros!
- Iguales que nosotros -dije-, porque en primer lugar, ¿crees que los que están así han visto otra cosa de sí mismos o de sus compañeros sino las sombras proyectadas por el fuego sobre la parte de la caverna que está frente a ellos?
- ¿Cómo -dijo-, si durante toda su vida han sido obligados a mantener inmóviles las cabezas?
- ¿Y de los objetos transportados? ¿No habrán visto lo mismo?
- ¿Qué otra cosa van a ver?
- ¿Y si pudieran hablar los unos con los otros, ¿no piensas que creerían estar refiriéndose a aquellas sombras que veían pasar ante ellos?
- Forzosamente.
- ¿Y si la prisión tuviese un eco que viniera de la parte de enfrente? ¿Piensas que, cada vez que hablara alguno de los que pasaban, creerían ellos que lo que hablaba era otra cosa sino la sombra que veían pasar?
- No, ¡por Zeus! -dijo.
- Entonces no hay duda -dije yo- de que los tales no tendrán por real ninguna otra cosa más que las sombras de los objetos fabricados.
- Es enteramente forzoso -dijo.
- Examina, pues -dije-, qué pasaría si fueran liberados de sus cadenas y curados de su ignorancia, y si, conforme a la naturaleza, les ocurriera lo siguiente. Cuando uno de ellos fuera desatado y obligado a levantarse súbitamente y a volver el cuello y a andar y a mirar a la luz, y cuando, al hacer todo esto, sintiera dolor y, por causa de las chiribitas, no fuera capaz de ver aquellos objetos cuyas sombras veía antes, ¿qué crees que contestaría si le dijera alguien que antes no veía más que sombras inanes y que es ahora cuando, hallándose más cerca de la realidad y vuelto de cara a objetos más reales, goza de una visión más verdadera, y si fuera mostrándole los objetos que pasan y obligándole a contestar a sus preguntas acerca de qué es cada uno de ellos?¿No crees que estaría perplejo y que lo que antes había contemplado le parecería más verdadero que lo que entonces se le mostraba? -Mucho más-dijo.
II. -Y si se le obligara a fijar su vista en la misma, ¿no crees que le dolerían los ojos y que escaparía, volviéndose hacia aquellos objetos que puede contemplar, y que consideraría que éstos son realmente más claros que los que le muestra. 
- Así es -dijo.
- Y si se lo llevaran de allí a la fuerza -dije-, obligándole a recorrer la áspera y escarpada subida, y no le dejaran antes de haberle arrastrado hasta la luz del sol, ¿no crees que sufriría y llevaría a mal el ser arrastrado, y que, una vez llegado a la luz, tendría los ojos tan llenos de ella que no sería capaz de ver ni una sola de las cosas a las que ahora llamamos verdaderas?
- No, no sería capaz --dijo-, al menos por el momento.
- Necesitaría acostumbrarse, creo yo, para poder llegar a ver las cosas de arriba. Lo que vería más fácilmente serían, ante todo, las sombras; luego, las imágenes de hombres y de otros objetos reflejados en las aguas, y más tarde, los objetos mismos. Y después de esto le sería más fácil el contemplar de noche las cosas del cielo y el cielo mismo, fijando su vista en la luz de las estrellas y la luna, que el ver de día el sol y lo que le es propio.
- ¿Cómo no?
- Y por último, creo yo, sería el sol, pero no sus imágenes reflejadas en las aguas ni en otro lugar ajeno a él, sino el propio sol en su propio dominio y tal cual es en sí mismo, lo que él estaría en condiciones de mirar y contemplar.
- Necesariamente -dijo.
- Y después de esto, colegiría ya con respecto al sol que es él quien produce las estaciones y los años y gobierna todo lo de la región visible, y que es, en cierto modo, el autor de todas aquellas cosas que ellos veían.
- Es evidente -dijo- que después de aquello vendría a pensar en esto otro.
- Y que cuando se acordara de su anterior habitación y de la ciencia de allí y de sus antiguos compañeros de cárcel, ¿no crees que se consideraría feliz por haber cambiado y que les compadecería a ellos?
- Efectivamente.
- Y si hubiese habido entre ellos algunos honores o alabanzas o recompensas que concedieran los unos a aquellos otros que, por discernir con mayor penetración las sombras que pasaban y acordarse mejor de cuáles de entre ellas eran las que solían pasar delante o detrás o junto con otras, fuesen más capaces que nadie de profetizar, basados en ello, lo que iba a suceder, ¿crees que sentina aquél nostalgia de estas cosas o que envidiaría a quienes gozaran de honores y poderes entre aquéllos, o bien que le ocurriría lo de Hornero, es decir, que preferiría decididamente "trabajar la tierra al servicio de otro hombre sin patrimonio" o sufrir cualquier otro destino antes que vivir en aquel mundo de lo opinable?
- Eso es lo que creo yo -dijo-: que preferiría cualquier otro destino antes que aquella vida.
- Ahora fíjate en esto -dije-: si, vuelto el tal allá abajo, ocupase de nuevo el mismo asiento, ¿no crees que se le llenarían los ojos de tinieblas, como a quien deja súbitamente la luz del sol? 
- Ciertamente -dijo.
- Y si tuviese que competir de nuevo con los que habían permanecido constantemente encadenados, opinando acerca de las sombras aquellas que, por no habérsele asentado todavía los ojos, ve con dificultad -y no sería muy corto el tiempo que necesitara para acostumbrarse-, ¿no daría que reír y no se diría de él que, por haber subido arriba, ha vuelto con los ojos estropeados, y que no vale la pena ni aun de intentar una semejante ascensión? ¿Y no matarían, si encontraban manera de echarle mano y matarle, a quien intentara desatarles y hacerles subir?
- Claro que sí-dijo.
III. -Pues bien -dije-, esta imagen hay que aplicarla toda ella, ¡oh amigo Glaucón!, a lo que se ha dicho antes; hay que comparar la región revelada por medio de la vista con la vivienda-prisión, y la luz del fuego que hay en ella, con el poder del sol. En cuanto a la subida al mundo de arriba y a la contemplación de las cosas de éste, si las comparas con la ascensión del alma hasta la región inteligible no errarás con respecto a mi vislumbre, que es lo que tu deseas conocer, y que sólo la divinidad sabe si por acaso está en lo cierto. En fin, he aquí lo que a mí me parece: en el mundo inteligible lo último que se percibe, y con trabajo, es la idea del bien, pero, una vez percibida, hay que colegir que ella es la causa de todo lo recto y lo bello que hay en todas las cosas; que, mientras en el mundo visible ha engendrado la luz y al soberano de ésta, en el inteligible es ella la soberana y productora de verdad y conocimiento, y que tiene por fuerza que verla quien quiera proceder sabiamente en su vida privada o pública.
- También yo estoy de acuerdo -dijo, en el grado en que puedo estarlo.
- Pues bien -dije-, dame también la razón en esto otro: no te extrañes de que los que han llegado a ese punto no quieran ocuparse en asuntos humanos; antes bien, sus almas tienden siempre a permanecer en las alturas, y es natural, creo yo, que así ocurra, al menos si también esto concuerda con la imagen de que se ha hablado.
PLATÓN: La República, 514 a-51 7 d




La Nueva Alegoría

 De pronto vi que los hombres estaban encadenados a sillones  muy confortables y las cadenas eran suficientemente sueltas como para no molestarles en absoluto hasta les oí decir que era una posición sumamente cómoda, lo cierto es que allí estaban sentados con los brazos cruzados contemplando la pantalla que tenían enfrente.
Sobre ésta, las sombras danzaban con colores rutilantes y los hombres no tenían más que un anhelo: ser capaces de crear una sombra aunque solo fuese una vez o convertirse ellos mismos en una sombra; uno de ellos se levanto y se sacó las cadenas, vi como lo hacía sin ayuda, los otros sacudían la cabeza con un gesto reprobatorio sin comprender, algunos casi enfadados ni siquiera dieron vuelta la cabeza para verlo, no querían apartar sus ojos de la pantalla, se acomodaron mejor  en sus mullidos almohadones y pensaron:
 ¡este maníaco sigue tratando de mirar afuera y de ver lo que alguna vez se llamo la realidad verdadera!
Heinz Von Foerster.  Visión y conocimiento : disfunciones de segundo orden.
Nuevos Paradigmas, Cultura y Subjetividad

PARÁBOLA DEL MAESTRO SUFI


PARABOLA=ENSEÑANZA
 UNA ENSEÑANZA : el maestro Sufí todos los días al finalizar la clase les contaba  a sus alumnos una parábola, pero ellos no siempre entendían , un día un alumno le dijo: "Maestro, tu nos cuentas  las parábolas pero nunca las explicas", el maestro a  modo de reparación le ofrece un durazno, su alumno  lo aceptó, el profesor también le ofreció, pelarlo, cortarlo y masticarlo pero el alumno no quiso, entonces el maestro dijo, "veo que  no te gusta que te hagan todo,  sin embargo cuando yo les conté la parábola, tú querías que te la explique pero eso lo tienes que interpretar a tu manera y darte cuenta de las cosas... en el caso del durazno es igual, si te lo mastico, no le sentirás el gusto." 

lunes, 18 de marzo de 2013

EL NACIMIENTO DE LA FILOSOFÍA

La filosofía comienza en Grecia en la antiguedad, en Asia Menor, alrededor del siglo VII a.C. Allí se establecieron los Jonios, uno de los primeros pueblos de habla griega. La situación económica era muy próspera tanto en el aspecto agrícola como comercialmente. Esta circunstancia unida con el contacto con la floreciente civilización babilónica y con Egipto, permitió a estas colonias un gran desarrollo cultural.
Se fundaron grandes ciudades entre las cuales Efeso y Mileto eran las más destacadas. En el siglo VI A.C. , se dieron condiciones óptimas para el desarrollo cultural de las artes, la literatura y en la filosofía.
Las especulaciones de los primeros filósofos se inician en torno de la búsqueda de respuestas orientadas a comprender la naturaleza e interpretar el cosmos y gracias a dicha interpretación conseguir eliminar el misterio. 

Es el asombro frente a la generación y corrupción de los organismos vivos, los cambios cíclicos, la regularidad del movimiento de los astros, lo que los estimula a elaborar interpretaciones de esa realidad contemplada. Tratan de dar respuesta a la pregunta por el origen, el fundamento, el ARJÉ, de todo lo que es real. La pregunta no era nueva, cada cultura la había respondido con un mito que renovaba el origen del universo y de los hombres. 

¿QUIENES SON LOS FILÓSOFOS?

Etimológicamente "Filosofía" significaría Amor al Saber, por eso decimos que los filósofos son amantes de la sabiduría, ya que presentan una inquietud que los lleva a buscar el saber. Deseamos saber porque reconocemos que no sabemos, porque nos damos cuenta de que las cosas no son siempre como parecen ser o como creemos que son, o como deberían ser. Según Platón esto es lo propio del filósofo, porque desea la sabiduría. Los Ignorantes no filosofan porque creen saberlo todo y nadie busca aquello que cree que ya tiene. Los dioses tampoco filosofan porque ya lo saben todo. Sólo filosofan aquellos que se saben carentes de saber y desean alcanzarlo, si dejaran la búsqueda dejarían de ser filósofos. 
La perspicacia y la genialidad de los primeros filósofos, que buscaron soluciones reales los problemas de la sociedad en que vivían, fue el advertir que la llamada "sabiduría popular" basada en la simple acumulación de experiencias, estaba llena de elementos supersticiosos y rutinarios que inevitablemente impedirían el progreso. Rechazaron los viejos modos de pensar que estaban contenidos en las grandes creaciones poéticas, especialmente en Homero, que fueron los educadores del pueblo. Por ello la filosofía aparece como una crítica de la poesía, crítica que se dirige no a la forma sino al contenido. La educación poética resultaba ya inservible y superada, y por eso propusieron una nueva forma de educación basada en la razón. Pero al cambiar el contenido cambió también el estilo de lenguaje. De esa forma, frente a la solemnidad y a la magia de la poesía, el lenguaje filosófico aparece revestido con los caracteres de la sobriedad, la sencillez y la austeridad.
Los filósofos criticaron a la poesía porque ésta era incapaz de alcanzar la objetividad y precisión que la vida práctica exigía. Las soluciones contenidas en la épica homérica carecían de rigor, y su competencia en la solución de todos los problemas era simplemente aparente.

PASAJE DEL MITO AL LOGOS

La filosofía, al igual que el mito y la religión, surge para responder a necesidades prácticas. El principal sentido y objetivo de los mitos, la religión y la filosofía consiste en interpretar el mundo natural y humano, y merced a dicha interpretación conseguir eliminar el misterio, la sensación de lejanía que tiene la realidad para el hombre.
La civilización griega sustituyó el pensamiento mítico-religioso por el pensamiento racional, pasó del mito al logos; con el pensamiento racional intentó dar una solución a sus problemas y necesidades. El universo de los dioses poco a poco irá perdiendo protagonismo, para cederlo progresivamente al hombre. El hombre intentará hacerse dueño de su destino por medio del poder de su propia reflexión, con la cual intentará comprender el mundo para estructurarlo, modificarlo y cambiarlo. La diferencia es que estos pensadores respondieron a la misma pregunta desde una posición nueva: no decían que hablaban por inspiración de las musas o los dioses, sino que su respuesta era producto de sus propias conclusiones. Además, su discurso no apelaba a ser un relato transmitido desde tiempos inmemoriales, condición que jamás falta en los relatos míticos. 
Esta tarea histórica correspondió a una nueva clase de hombres, los filósofos, que sucedió a los sacerdotes y profetas, y que acudiendo a la razón modificaría el curso de la historia humana.
"Sólo la verdad y la objetividad es eficaz, y sólo ella podrá librar a los hombres de la esclavitud frente a los poderes de la naturaleza." La exigencia de racionalidad científica que busca comprender la naturaleza se constituye en requisito imprescindible que permitirá a los hombres ser dueños de su propio destino. 

ORIGEN NO ES LO MISMO QUE COMIENZO

El hombre se ha enfrentado a diversas situaciones, en algunas se asombra en otras duda en otras es indiferente, otras situaciones son limites, como la muerte de un ser querido o un nacimiento o una catástrofe.
Así comienza a indagar es decir a preguntar, cuestionar, averiguar sobre esas cosas que le interesa.
Este es el origen de la filosofía que según Jaspers es múltiple. 
La filosofía es buscarle el por qué a las cosas, primero el hombre uso los mitos que son fábulas, relatos fantásticos, sus principales protagonistas eran los dioses, El saber mitológico se basa en relatos legendarios que se transmiten de generación en generación, explican el origen de cada etnia pueblo o grupo humano, su fuerza está en la tradición. Recurren a fuerzas exteriores a la naturaleza y el acontecer de la naturaleza queda supeditado al poder arbitrario de los dioses. Son mitos por ej: el de Prometeo, el de pandora, el del nacimiento de Eros.

MITO DEL NACIMIENTO DE EROS

Los dioses hicieron una fiesta porque nació Afrodita, en ella, junto a otros dioses estaba Poros (el Dios del recurso) borracho de néctar porque en ese tiempo no existía el vino y se tiro a dormir, Penia, la pobreza se aprovechó de él y concibió a Eros.
Eros tiene cosas de los dos padres, como hijo de Penia es pobre, dista mucho de ser delicado y bello es duro, descalzo y sin hogar duerme siempre en el suelo destapado y se acuesta al aire libre, es compañero de la indigencia. 
De su padre heredo estar siempre al asecho de lo bueno y de lo bello teniendo siempre un recurso y siendo siempre capaz de hacer cosas. 
Eros se encuentra en un punto intermedio entre la sabiduría y la ignorancia porque tiene cosas de su padre y cosas de su madre. Ninguno de los dioses filosofa porque ya lo saben todo, tampoco los ignorantes filosofan porque no saben nada, los que si filosofan son los filósofos que están siempre en permanente búsqueda y por eso decimos que Eros es comparable a un filósofo.


CARACTERÍSTICAS DE LA FILOSOFÍA

Es TOTALIZADORA, UNIVERSAL: puesto que la filosofía estudia las leyes más generales que comprenden todo lo que existe, es decir, el todo.

Es PROBLEMATIZADORA: ya que pretende expresar una duda o dilema que exige solución.

Es RADICAL: porque pone en tela de juicio la verdad de las causas primeras o axiomas.
Es METÓDICA: utiliza un método (o camino a seguir para llegar a resultados) del que se vale para desarrollar un planteamiento. 

Es RACIONAL: porque busca razones o explicaciones para tal o cual fenómeno tratando de no caer en falacias (razonamientos incorrectos) elaborando para ello proposiciones, argumentos, teorías o sistemas.

Es SISTEMÁTICA: en vista de que organiza sus conocimientos en teorías, doctrinas, sistemas, etc. Ejemplos: los sistemas Platón o Aristóteles. Esta cualidad permite la fluidez a la hora de expresar las propias opiniones de orden filosófico.

Es CRÍTICA: porque analiza los argumentos para elaborar contra-réplicas con el fin de lograr el tan ansiado progreso en filosofía. 


FILOSOFOS Y SOFISTAS

El término sofista deriva del griego sofos que significa sabio y se opone a filósofo. Ya que éste es el amante del conocimiento a diferencia de aquel que creyendo estar en posesión del conocimiento se llamaba sapiente o sabio. Así los sofistas se consideraban maestros de cultura y de virtud y hacían prevalecer sus opiniones gracias a su arte de la oratoria y del discurso. Con el tiempo, comenzaron a hacer un uso abusivo de la retórica para tratar de convencer al contrario, de aquí deriva la idea de que los sofistas no debían ser escuchados. El sentido de la palabra filosofía ha persistido hasta hoy: la búsqueda de la verdad, no la posesión de ella, es la esencia de la filosofía, sus preguntas son más esenciales que sus respuestas, y toda respuesta se convierte en una nueva pregunta.


sábado, 16 de marzo de 2013

PARA PENSAR...


Nos movemos en nuestro ambiente diario sin entender casi nada acerca del mundo. Dedicamos poco tiempo a pensar en el mecanismo que genera la luz solar y hace posible la vida, en la gravedad que nos ata a la tierra y que de otra forma nos lanzaría al espacio, o en los átomos de los que estamos formados y de quienes dependemos de manera fundamental.
 Salvo los niños, pocos de nosotros dedicamos tiempo a preguntarnos por qué la naturaleza es de la forma que es, de dónde surgió el cosmos o si siempre estuvo aquí, o si existen límites para el conocimiento humano. Hay incluso niños que quieren saber cuál es el trozo más pequeño de la materia, o por qué recordamos el pasado y no sabemos nada del futuro, por qué el universo es como es, y otras cuestiones semejantes.
  A veces padres y educadores suelen responder a ellas con un encogimiento de hombros, o recurriendo a creencias religiosas. Otras veces se sienten incómodos con este tipo de preguntas porque parecen mostrar los límites del conocimiento humano. Sin embargo, gran parte de la filosofía y de la ciencia han estado guiadas por éstas preguntas”.
                    Prólogo de Carl Sagan a “Historia del tiempo” (S. Hawking).

EL PENSAMIENTO FILOSÓFICO exige abandonar la actitud cotidiana que acepta lo dado sin revisarlo, para asumir una actitud crítica que cuestione lo obvio (lo que se da por supuesto o se considera evidente). La Filosofía indaga reflexivamente los problemas, e intenta realizar esta búsqueda de modo preciso y riguroso, fundado en argumentos racionales. Sin embargo, toda respuesta filosófica es a su vez, susceptible de discusión y análisis, porque no hay soluciones únicas y definitivas a los problemas filosóficos.
Pero la búsqueda filosófica no queda limitada a cada uno, sino que se expresa en el marco de un diálogo respetuoso con otros. En el diálogo nos reconocemos mutuamente y precisamos nuestros puntos de vista a través del intercambio de ideas. El diálogo filosófico dura ya más de veinticinco siglos, y estamos invitados a participar en él a través de la reflexión crítica sobre las ideas de los filósofos de todas las épocas.
Podemos ahora mencionar algunos rasgos propios del conocimiento filosófico: es un conocimiento crítico, porque duda, cuestiona y analiza todo lo que el sentido común considera evidente u obvio; racional, porque se fundamenta mediante razones, es decir, se apoya sobre argumentos y nunca sobre una autoridad (sea ésta una iglesia, un partido político, una escuela filosófica, etc.); reflexivo, porque se vuelve sobre sí mismo (por ejemplo, considera la cuestión misma de "qué es la Filosofía"), y radical, porque es una búsqueda reflexiva que no da por concluida ninguna cuestión; la mirada crítica investiga no sólo aquello que se afirma, sino también sus supuestos o fundamentos, lo que le sirve de base o apoyo (en este sentido, "radical" se vincula con "raíz").
Guía de  Estudio de Filosofía. Educación de Adultos. Parte 1. Secretaría de Educación. GobBSAS
              
LA ACTITUD FILOSÓFICA
La etimología de las palabras suele ser un punto de partida interesante para el desarrollo de los temas a que hace referencia. Tal es el caso del término filosofía. Proviene del griego y está compuesto por dos raíces: FILO que significa aspiración, simpatía, amor y SOFÍA que significa sabiduría. Se admite pues que el término puede interpretarse como aspiración, búsqueda de la sabiduría, lo que se diferencia de un estado de posesión de la sabiduría que, como es obvio, terminaría con la búsqueda y la aspiración.
En esta raíz etimológica del término está encerrada la cuestión de la actitud filosófica.
Una actitud de búsqueda cuyo objetivo es la sabiduría. Sabiduría que se diferencia de saber, término que denota un conjunto de conocimientos teóricos de los cuales tenemos garantía de su certeza, en tanto que sabiduría apunta mas a una práctica sabia de vida cuidadosa y reflexiva tanto en el plano teórico del conocer como en el plano práctico del hacer.
                       Berttolini- Langón- Quintela   Materiales para la construcción de cursos de Filosofía

EL FILÓSOFO Y EL SABIO

La palabra griega “filósofo” se formó en oposición a “sofós”. Se trata del  amante del conocimiento, a  diferencia de aquél que, estando en posesión del  conocimiento se llama sapiente o sabio. Este sentido de la palabra ha persistido hasta hoy: la busqueda de la verdad, no la posesión de ella, es la  esencia de la filosofía, por frecuentemente que se la traicione con el dogmatismo, esto es, con un saber enunciado en proposiciones, definitivo, perfecto y enseñable. Filosofía quiere decir ir de camino. Sus preguntas son  más esenciales que sus respuestas, y toda respuesta se convierte en una  nueva pregunta.
K. Jaspers

El discurso filosófico tal vez sea  un modo de hacer la experiencia de la verdad, no como objeto del cual uno se apropia y como objeto se trasmite, sino como horizonte  y fondo en el cual uno se mueve discretamente.
Vattimo (1936 - ) El fin de la modernidad

viernes, 15 de marzo de 2013

PREGUNTAS FILOSOFICAS


¿Tiene la vida humana un sentido? ¿Qué podemos conocer?
¿Es posible que nuestros sentidos nos engañen?
¿El ser humano es libre o sus actos están determinados por Dios o el destino?
¿Cómo debemos actuar?
 ¿Por qué algunas personas encuentran hermoso lo que otras encuentran feo? ¿Existe Dios? 
¿El mundo es eterno, o tuvo un comienzo y tendrá fin?
 Es posible que alguna vez te hayas hecho preguntas como éstas.
 Tal vez te haya preocupado alguno de estos temas, pero no otros.
Preguntarse, dudar, buscar respuestas con curiosidad, a veces con angustia,
son características propias de los seres humanos. 
Sin embargo,las urgencias de la vida cotidiana,o la convicción de haber encontrado
una respuesta satisfactoria pueden hacer que olvidemos tales preguntas.

MAFALDA Y LA FILOSOFIA


jueves, 7 de marzo de 2013

¿Qué es eso de Filosofía?



1-    “¿Es  preferible pensar sin tener conciencia crítica de ello, de manera dispersa y ocasional, esto es, participar de una concepción del mundo impuesta mecánicamente por el ambiente externo sea por uno de los tantos  grupos sociales a los que queda uno automáticamente integrado desde  el momento de su entrada en el mundo conciente  (y que puede ser  el pueblo o la  provincia de uno, puede tener su origen en la parroquia  o en la actividad intelectual del cura o del viejo patriarca cuya sabiduría pasa por ley, en la mujer que ha heredado la sabiduría de las brujas o en el intelectualillo avinagrado por su propia impotencia para actuar) o es  preferible elaborar la propia concepción del mundo, de manera conciente y crítica y por ende en función de ese esfuerzo del propio cerebro, escoger la propia esfera de actividad, participar activamente en la producción de la historia del mundo, ser guía de uno mismo y no aceptar pasiva e inadvertidamente el moldeamiento  externo de la propia personalidad?”
Antonio Gramsci

2-    “¡Es tan cómodo ser menor de edad!. Si tengo un libro que piensa por mí, un director espiritual que reemplaza mi conciencia moral, un médico que me prescribe la dieta, entonces no necesito esforzarme. Si puedo pagar, no tengo necesidad de pensar; otros asumirán por mi tan fastidiosa tarea´
   Imanuel Kant


3-    He aquí pues lo que sucede, ninguno de los dioses se ocupa de filosofar ni desea hacerse sabio, pues ya lo es, ni filosofa nadie que sea sabio. Pero por otro lado tampoco los ignorantes se ocupan de filosofar ni desean hacerse sabios, pues el mal de la ignorancia estriba en el que la padece, no es ni noble ni bello ni sabio y sin embargo cree serlo suficiente. Quien no cree estar falto de nada, no siente deseo de lo que no cree necesitar….
           Entonces: ¿Quiénes son los que filosofan, Diotima, le dije yo, si no                          
           son sabios ni ignorantes?  Es algo tan claro que hasta un niño lo             
          vería, respondió ella.los que filosofan son los que están a medio      
          camino de unos y otros.”
Platon


4-    “Vivir sin filosofar es tener los ojos cerrados sin intentar jamás  abrirlos y el placer de ver las  cosas que nuestra vista nos descubre no es siquiera comparable a la satisfacción que nos depara el conocimiento de las  que encontramos por medio de la filosofía y este estudio nos es más necesario para regir nuestras costumbres y conducirnos en nuestra vida que el uso de nuestros ojos para guiar nuestros pasos.”
Descartes

5-    “Lo que ahora nos proponemos decir es que todos los hombres de   común acuerdo opinan que la ciencia que llamamos filosofía o sabiduría trata de las primeras causas y los primeros  principios de las cosas.
Aristóteles