Nos movemos en nuestro ambiente diario sin entender casi nada acerca
del mundo. Dedicamos poco tiempo a pensar en el mecanismo que genera la luz
solar y hace posible la vida, en la gravedad que nos ata a la tierra y que de
otra forma nos lanzaría al espacio, o en los átomos de los que estamos formados
y de quienes dependemos de manera fundamental.
Salvo los niños, pocos de
nosotros dedicamos tiempo a preguntarnos por qué la naturaleza es de la forma
que es, de dónde surgió el cosmos o si siempre estuvo aquí, o si existen
límites para el conocimiento humano. Hay incluso niños que quieren saber cuál
es el trozo más pequeño de la materia, o por qué recordamos el pasado y no
sabemos nada del futuro, por qué el universo es como es, y otras cuestiones
semejantes.
A veces padres y educadores
suelen responder a ellas con un encogimiento de hombros, o recurriendo a
creencias religiosas. Otras veces se sienten incómodos con este tipo de
preguntas porque parecen mostrar los límites del conocimiento humano. Sin
embargo, gran parte de la filosofía y de la ciencia han estado guiadas por
éstas preguntas”.
Prólogo de Carl Sagan a “Historia del
tiempo” (S. Hawking).
EL PENSAMIENTO FILOSÓFICO exige abandonar la actitud cotidiana que acepta lo dado
sin revisarlo, para asumir una actitud crítica que cuestione lo obvio
(lo que se da por supuesto o se considera evidente). La Filosofía indaga
reflexivamente los problemas, e intenta realizar esta búsqueda de modo preciso
y riguroso, fundado en argumentos racionales. Sin embargo, toda respuesta
filosófica es a su vez, susceptible de discusión y análisis, porque no hay
soluciones únicas y definitivas a los problemas filosóficos.
Pero la
búsqueda filosófica no queda limitada a cada uno, sino que se expresa en el
marco de un diálogo respetuoso con otros. En el diálogo nos reconocemos
mutuamente y precisamos nuestros puntos de vista a través del intercambio de
ideas. El diálogo filosófico dura ya más de veinticinco siglos, y estamos
invitados a participar en él a través de la reflexión crítica sobre las ideas
de los filósofos de todas las épocas.
Podemos ahora mencionar algunos rasgos propios del
conocimiento filosófico: es un conocimiento crítico, porque duda,
cuestiona y analiza todo lo que el sentido común considera evidente u obvio; racional,
porque se fundamenta mediante razones, es decir, se apoya sobre argumentos y
nunca sobre una autoridad (sea ésta una iglesia, un partido político, una
escuela filosófica, etc.); reflexivo, porque se vuelve sobre sí mismo
(por ejemplo, considera la cuestión misma de "qué es la Filosofía"),
y radical, porque es una búsqueda reflexiva que no da por concluida
ninguna cuestión; la mirada crítica investiga no sólo aquello que se afirma,
sino también sus supuestos o fundamentos, lo que le sirve de base o apoyo (en
este sentido, "radical" se vincula con "raíz").
Guía
de Estudio de Filosofía. Educación de
Adultos. Parte 1. Secretaría de Educación. GobBSAS
LA ACTITUD FILOSÓFICA
La etimología de las palabras suele ser un punto
de partida interesante para el desarrollo de los temas a que hace referencia.
Tal es el caso del término filosofía. Proviene del griego y está compuesto por dos raíces: FILO que significa aspiración,
simpatía, amor y SOFÍA que significa
sabiduría. Se admite pues que el término
puede interpretarse como aspiración, búsqueda de la sabiduría, lo que se
diferencia de un estado de posesión de la sabiduría que, como es obvio,
terminaría con la búsqueda y la aspiración.
En esta raíz etimológica del término
está encerrada la cuestión de la actitud filosófica.
Una actitud de búsqueda cuyo objetivo es la sabiduría.
Sabiduría que se diferencia de saber, término que denota un conjunto de
conocimientos teóricos de los cuales tenemos garantía de su certeza, en tanto
que sabiduría apunta mas a una práctica sabia de vida cuidadosa y reflexiva
tanto en el plano teórico del conocer como en el plano práctico del hacer.
Berttolini-
Langón- Quintela Materiales para la
construcción de cursos de Filosofía
EL FILÓSOFO Y EL SABIO
La palabra griega “filósofo” se formó en oposición a
“sofós”. Se trata del amante del
conocimiento, a diferencia de aquél que,
estando en posesión del conocimiento se
llama sapiente o sabio. Este sentido de la palabra ha persistido hasta hoy: la
busqueda de la verdad, no la posesión de ella, es la esencia de la filosofía, por frecuentemente
que se la traicione con el dogmatismo, esto es, con un saber enunciado en
proposiciones, definitivo, perfecto y enseñable. Filosofía quiere decir ir de
camino. Sus preguntas son más esenciales que sus respuestas, y toda
respuesta se convierte en una nueva
pregunta.
K. Jaspers
El discurso
filosófico tal vez sea un modo de hacer
la experiencia de la verdad, no como objeto del cual uno se apropia y como
objeto se trasmite, sino como horizonte
y fondo en el cual uno se mueve discretamente.
Vattimo (1936 - ) El fin de la modernidad
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