filosofía

No procuro saber las respuestas sino comprender los interrogantes...

lunes, 18 de julio de 2011

Paulo Freire. características de su obra.

La obra de Paulo Freire, esta marcada por una profunda pasión por la libertad humana, y al mismo tiempo, una rigurosa y siempre renovada búsqueda de una pedagogía de la emancipación, generadora de “democracia militante”. Su filosofía de la educación se basa en una pedagogía volcada en la práctica, en la acción transformadora: "la mejor manera de pensar, es pensar en la práctica" decía.

Su pedagogía rechaza la idea de neutralidad por considerar que "la neutralidad no es posible en el arte educativo y en el acto educativo” y él desde luego apuesta por los más desfavorecidos.

En “Educación como práctica de la libertad" plantea que la educación puede ser vía de cambio, camino de libertad para excluidos y oprimidos, herramienta, por tanto, de liberación; idea que comparto plenamente; pero no de una forma ingenua “si es verdad que la ciudadanía no se construye apenas con la educación, también es verdad que sin ella no se construye la ciudadanía”

Esta pedagogía tiene, en este inicio del siglo XXI, plena vigencia, pues, desde mi punto de vista, la sociedad que retrata en este libro permanece intacta en muchos aspectos. Es verdad que tenemos mejores condiciones de vida (eso sí en occidente), pero nuestra sociedad está, sino cerrada, en transición. Donde el sectarismo o lo irracional prima en todas las facetas de la vida de las personas, tanto pública como privada, como pone de manifiesto la dolorosa realidad de la violencia de género, el acoso o la violencia gratuita contra los más desprotegidos; la violencia escolar; en el trabajo; la violencia internacional etc. Situaciones que emergen ante la falta de conciencia crítica, generadora del hábitat “del homo intransitivo”, acomodado, pasto fácil de la magia, del engaño, del sectarismo.

Sus idea de que el dominio de la palabra, el saber escribir, el saber leer, solamente tienen sentido si se traduce en una mejor lectura del mundo, una mejor lectura del contexto del hombre que le hace estar en el mundo, en la realidad para transformarla me parece de plena vigencia.

Freire considera que los hombres tienen que tomar sentido de su propia existencia para poder ser personas, esa toma de conciencia supone capacidad de contextualizar su existencia y la de sus semejantes, este paso genera concienciación y radicalismo que sitúa y adapta al ser humano a la realidad.

El siguiente paso es desarrollar una mirada crítica ante nuestra realidad, que supone capacidad de discernimiento de su yo, de valorarlo, de juzgarlo con criterio propio, lejos de las interferencia de quienes intentan convencernos que vivimos en el mejor de los mundos posibles, las élites dominantes; los medios de comunicación de masas, sumisos a esas mismas élites, la sociedad de consumo que nos empuja a convertirnos en seres acomodados. En la medida que eduquemos en la transitividad, más barreras levantaremos frente al engaño del consumo, que todo lo inunda de mensajes vacíos, falsos, generadores de frustración, germen del odio. Creo significativo el ejemplo que utiliza de ciertas marcas de cigarrillos en que aparece una bella chica en bikini, sonriente y feliz, me parece de una actualidad completa, como igualmente ocurre en la percepción de los mismos engaños en la propaganda ideológica y política, en los eslóganes, a los que tenemos que hacer frente, especialmente en la España de nuestros días.

Este proceso culmina con el actuar, con el compromiso radical que implica vivir hasta sus últimas consecuencias la democracia, lo que implica compromiso social, político, sindical, en los nuevos movimientos, en cualquier tipo de plataforma de participación, que genera una democracia que no rehuelle el conflicto, sino por el contrario, se nutre de él para mejorarse, para transformarse en esperanza, de utopía transformadora y posible.

Freire insiste mucho en la idea de que solo se puede vivir en democracia, con una práctica educativa democrática, que respete profundamente la diversidad cultural, la existencia del otro, que busque la igualdad y salude la diferencia.

Estas ideas deben aplicarse vivamente en los diferentes ámbitos educativos de nuestro “meta sistema mundo” en permanente conflicto. En el sistema europeo, y en el subsistema español o extremeño. Realidades sociales que deben tornar el conflicto, en espacio de reconocimiento recíproco de confrontación, pero también de negociación.

La construcción de una ciudadanía activa, de un sujeto histórico, se favorece con una marcada intencionalidad educativa reconociendo, nuevamente, los límites de la educación, pero nada se pueda hacer sin ella.


1. Introducción 2. ¿Quién es Paulo Freire? 3. Contexto Histórico en el que vivió 4. Educação como prática da liberdade; el libro: Capítulos del libro La sociedad brasileña en transición Sociedad cerrada e inexperiencia democrática Educación “versos” masificación Educación y concienciación Educación práctica Apéndice final 5. Hasta que punto sus conclusiones científicas y sus postulados tienen valor en nuestros días 6. Bibliografía.

-----------------------------------------------------------------------------------------------

1. Introducción


Estudiar a Freire otorga transparencia y sentido al trabajo educativo, pues nos muestra un pensamiento que considera al hombre como ser racional que no está solo un el mundo, “es fundamental partir de la idea de que el hombre… no solo esta en el mundo sino con el mundo” para él “No existe educación sin sociedad humana y no existe hombre fuera de ella”.

Este trabajo comienza con una contextualización de Freire, mostrándonos la situación en que vivió el autor y cuáles fueron las circunstancias que motivaron la creación de su respuesta educativa.

En un segundo momento analizaremos el libro Educação como prática da liberdade, primera gran obra de Freire en su intento de dar respuestas prácticas a una pedagogía que busca hacer al hombre consciente de su propia dignidad, y la fuerza que ella contiene, una vez descubierta, para alcanzar la liberación del hombre, en sus dimensiones sociales y espirituales.

Para finalizar analizaremos si el método creado por Freire y su pensamiento general, tienen vigencia en la realidad actual de la práctica educativa de la Extremadura del siglo XXI, tierra que por cierto, comparte similitudes en su devenir histórico, con las situaciones sociales vividas en las zonas rurales por el autor.
2. ¿Quién es Paulo Freire?

Paulo Freire nació un 19 de Septiembre de 1921, en Recife, Brasil su padre era oficial de la policía militar de Pernambuco. Su madre también era oriunda de Pernambuco.

Freire creció en un ambiente familiar cálido donde, según él mismo manifiesta, aprendió el sentido del respeto y la importancia de la opinión de los demás.

En 1931 sufre en propias carnes los efectos de la “gran depresión del 29” viéndose la familia obligada a trasladarse a Jaboato, lugar donde fallece su padre. Es un periodo de fatigas y dificultades económicas, que hacen que Freire conozca el hambre y el sufrimiento, que lo forjaron a temprana edad. Este descubrimiento de la realidad, lo lleva a buscar su transformación para conseguir la dignidad del hombre.

Freire es un hombre que abraza los postulados de la Iglesia Católica desde una perspectiva crítica; vivía con dolor la situación de incoherencia que vivía la Iglesia cuando predicaba una cosa y hacía lo contrario.

En 1944 contrae matrimonio con Elsa María con quien tiene cinco hijos. Su esposa que era profesora, llegando ejercer de directora de un colegio, lo que ayudó, nuevamente, a incentivar el interés de Freire por la educación.

Aunque aspiraba a ser educador, se graduó en Leyes en la Universidad Federal de Pernambuco por ser la única carrera relacionada con las ciencias humanas, no existían cursos de formación de educadores.

Después de ejercer una corta carrera como abogado, regresa a su labor de enseñanza luciendo ropa de luto como una expresión de protesta y tristeza a causa de la segunda guerra mundial.
En 1947 fue director del Departamento de Educación y Cultura del Servicio Social de la Industria, órgano recién creado por la Confederación Nacional de Industrias. Ahí tuvo contacto con la educación de adultos y trabajadores, animando a que el Estado brasileño se enfrentara el problema de la educación y más particularmente de la alfabetización.

Junto a otros educadores fundó en los años 50 el Instituto Capibaribe, institución privada reconocida en Recife por su alto nivel de enseñanza y de formación científica, ética y moral encaminada hacia la conciencia democrática.

En 1961 fue el primer director del Departamento de Extensión Cultural de la Universidad de Recife. Tuvo sus primeras experiencias como profesor de educación superior en la Escuela de Servicio Social en la misma universidad. En 1959 obtuvo el título de Doctor en Filosofía e Historia de la Educación defendiendo la tesis "Educación y Actualidad Brasileña".

Con un lenguaje propio y con un pensamiento de la educación renovador, propuso que la educación de adultos tenía que estar fundamentada en la conciencia de la realidad cotidiana vivida por la población y jamás reducirla a simple conocimiento de letras, palabras y frases, con este objetivo desarrolla un método de alfabetización que no se conforma con enseñar a leer y a escribir, sino que busca la transformación personal del hombre y la del mundo que lo rodea, a través de la participación activa en la sociedad.

En 1964 los militares dan un Golpe de Estado en Brasil que detiene las políticas de alfabetización en el país y lleva a la cárcel a Paulo Freire acusado de "subversivo internacional" "traidor de Cristo y del pueblo brasileño” y “porque la Campaña Nacional de Alfabetización concientizaba inmensas masas populares" lo que incomodó a las élites conservadoras brasileñas.

Se exilia a Chile donde trabajó para varias organizaciones internacionales. Participa activamente en importantes reformas conducidas por el gobierno Chileno del momento, que necesitaba nuevos profesionistas y
técnicos para apoyar el proceso de cambio, principalmente en el sector agrario.
En Chile encontró un espacio político, social y educativo muy dinámico, rico y desafiante, que le permitió re-estudiar su método, asimilando la práctica y sistematizándolo teóricamente. Esta experiencia fue fundamental para consolidar su obra y para la formación de su pensamiento político-pedagógico.

Freire inició una psicología de la opresión influenciado por los trabajos de Freud, Jung, Adler, Fanon y Fromm. Términos como educación bancaria, alfabetización como concientización, educación liberadora se insertaron por influencia suya en el lenguaje educativo.

Los educadores de izquierda asumieron su filosofía educativa, en 1968 es acusado por sectores conservadores de chile de escribir un libro "violentísimo", titulado "Pedagogía del Oprimido” hecho que lo hizo abandonar Chile.

Esta obra publicada en 1970, tuvo gran influencia sobre las miradas filosóficas incluidas la fenomenología, existencialismo, cristianismo, personalismo, marxismo y hegelianismo.
Después de pasar un año en Harvard, fue a Ginebra en donde completó 16 largos años de exilio. Desde aquí viajó como "consejero andante", del Departamento de Educación del Consejo Mundial de las Iglesias por tierras de África, Asia, Oceanía y América.

En esta época asesoró a varios países de África, recién liberados de la colonización europea, ayudándolos a implementar sus sistemas educativos basados en el principio de la autodeterminación. Sobre estas experiencias fue escrita una de las obras más importantes de Freire: "Cartas a Guinea Bissau".

Freire asimiló una cultura africana en el contacto directo con el pueblo y sus intelectuales, mantiene, igualmente, contacto próximo con la obra de Gramsci, Kosik, Habermas, Henri Giroux, y otros filósofos marxistas.

Regresa a los Estados Unidos con un bagaje nuevo traído del África, con un amplio conocimiento del Tercer Mundo que da origen al libro: "Hacemos camino al andar: conversaciones sobre educación y cambio social".

En agosto de 1979, bajo un clima de amnistía política regresa a Brasil planteándose como objetivo "re-aprender a mi país". Para ello, realizó incesantes viajes por todo el país.
El recibió docenas de Doctorados Honoris Causa de Universidades de todo el mundo y numerosos premios incluyendo el de la paz de la UNESCO en 1987.

Al hablar de Freire, se habla de su método. La universalidad de la obra de Freire, discurre en torno de la alianza entre teoría y práctica. Piensa una realidad y actúa sobre ella... Esta es una pesquisa participante.

No cabe duda que la aportación de Freire arraigó debido a su doble mensaje político y profético. Fue un humanista cristiano vinculado a movimientos genuinamente latinoamericanos como el de la teología de la liberación.

A sus 70 años Freire seguía predicando la fuerza del amor, defendiendo la necesidad del compromiso personal con los desheredados y reelaborando sus ideas sobre educación. En Méjico polemizó sobre la educación universitaria, su legado al respecto se encuentra en la obra "Paulo Freire y la Educación Superior"

Pocos días antes de su muerte debatía sus proyectos sobre las nuevas perspectivas de la educación en el mundo en su propio Instituto en Sao Paulo. Paulo Freire muere el viernes 2 de mayo de 1997 a la edad de 75 años.

3. Contexto Histórico en el que vivió.



Para vislumbrar el pensamiento educativo de este autor, es necesario conocer el momento histórico que vivió, ya que es de su experiencia y de la interacción dinámica con su entorno de donde surgen sus renovadoras propuestas Desde esta perspectiva histórica, nos encontramos frente al momento en que comienza la decadencia de la sociedad capitalista brasileña, dedicada fundamentalmente a la producción agraria exportable.
La gran crisis económica mundial de 1929 y la redefinición del mercado internacional, aceleraron el proceso de transformación de las estructuras, lo que en el fondo significa: mayor urbanización e industrialización, con el consiguiente aumento de las migraciones rurales hacia los núcleos urbanos.

Esta situación hace que desde los años 30 el régimen oligárquico se entre en crisis, pero sigue manteniendo el poder político y económico de las zonas rurales, base fundamental para mantener la estabilidad del poder nacional.

El surgimiento de una clase obrera urbana con su propia dinámica social, olvida a las clases rurales, que sigue siendo la mitad de la población brasileña, siendo marginadas del proceso social, político y económico, es decir, no participan de ninguna de las decisiones importantes para su país.

El trabajo de Freire está críticamente ligado a este incipiente proceso de ascensión popular. Su praxis político-educativa, se desarrolla en Brasil, en medio de un esquema clásico de dependencia y subdesarrollo.

Freire crea el movimiento de educación popular en Brasil buscando sacar al hombre analfabeto de su situación de inconsciencia, de pasividad y falta de criticidad. Su esfuerzo por buscar contribuir a la liberación de su pueblo se inscribe en una época en que son muchos los que están buscando algo similar.

En este período podemos identificar numerosos procedimientos de naturaleza política, religiosa, social y cultural, para movilizar y concientizar al pueblo, desde la participación popular creciente, por medio de votos, hasta el movimiento de cultura popular organizado por los estudiantes. Se desarrolla también todo un movimiento del sindicalismo rural y urbano. Aparecen instituciones como la SUPRA, que agrupaba a clases campesinas para la defensa de sus intereses, provocando grandes repercusiones políticas.

El movimiento de educación de Freire comienza en 1962, en el nordeste de Brasil, una de las regiones más pobres con una población de veinticinco millones de habitantes, quince eran analfabetos.

Durante cuarenta y cinco días él trabaja con trescientos trabajadores aplicándoles su método de alfabetización; los resultados impresionan a la opinión pública, por el éxito alcanzado. Su método es aplicado en otros territorios brasileños.

La reacción de las élites no se deja esperar. Los grupos dominantes, unidos a una Iglesia católica conservadora, no pueden comprender cómo un educador católico puede hacerse portavoz de los oprimidos, poniendo en peligro los privilegios de los que han gozado desde siempre. Desde aquí surgen las acusaciones que se hacen a Freire de agitador político, comunista y agitador de las masas al hacerlas tomar conciencia de su realidad, lo que pone en peligro la estabilidad y la seguridad de la sociedad fundada sobre los principios excluyentes de una sociedad opresora.

Este proceso de liberación popular, a través de una educación para la libertad, fue detenido como ya indicamos, a causa del golpe de estado militar, situación que impide la realización del primer plan nacional de educación popular, pero que favorece su labor de educación popular en otros países de América Latina, generando dinámicas transformadoras desde los mismos sujetos de su actuación.

La obra de Freire puede sintetizar las ideas revolucionarias que surgen en la América Latina en los años 60, dando cuenta de su compromiso católico; sus escritos están imbuidos del lenguaje de liberación que provenía de las corrientes progresistas del catolicismo, que hacen emerger la teología de la liberación. Su compromiso cristiano es explícito, combinándolos con una visión y comprensión marxista de la historia.

La influencia de la iglesia y en la iglesia, tiene una especial significación dada la enorme transformación sufrida por esta institución en un momento histórico donde se produce el Concilio Vaticano II, uno de los eventos históricos que marcaron el siglo XX. Baste como referencia lo enunciado por Juan XXIII en su carta encíclica Mater Et Magistra de 1961.
“Otro problema…se halla constituido por el estado de indigencia, de miseria y de hambre en el que se debaten millones y millones de vidas humanas.”

Por lo tanto, se impone la obra… para…el desarrollo económico y el progreso social (…), la transformación de las zonas retrasadas”.

En resumen Freire, como hombre de su tiempo, al contemplar y vivir los traumas y dificultades por los que atraviesa la gran mayoría de los campesinos de Brasil -fruto de una educación alienante que lleva al pueblo a vivir su condición de miseria y explotación con pasividad y silencio, donde la cultura popular era despreciada y debía ser sustituida por la de las clases dominantes-, plantea que el hombre debe ser partícipe de la transformación del mundo por medio de una nueva educación que le ayude a ser crítico de su realidad y lo lleve a valorar su vivencia como algo lleno de valor real.


4. Educação como prática da liberdade; El libro:


Educación como práctica de la libertad se publica en 1965, durante su exilio en Chile. Es la primera de las grandes obras de Paulo Freire donde desarrolla de una manera completa las ideas anteriormente propuestas en escritos menores.

La edición que he estudiado (Ed: Siglo XXI, 1974. Buenos Aires), contiene un comentario de Julio Barreiro y un poema de Thiago de Mello titulado "Canção para os fonemas da alegria". Posteriormente tiene dos pequeños capítulos de agradecimiento y aclaraciones, para pasar a cinco capítulos propiamente dichos, un apéndice y una nota final.

La obra propone que la primara acción pedagógica para la libertad y para que esta sea posible, solo es posible desde la práctica, es decir en una sociedad en las que las condiciones sociales, políticas y económicas sean favorables, es el primer libro de Freires donde se percibe de forma clara su compromiso con una pedagogía del oprimido, lanzando las bases de una filosofía de la educación que nos lleva a realizar una educación con el oprimido y no para el oprimido.

Desde esta perspectiva freire hace en los primeros capítulos un análisis de la realidad brasileña y sus orígenes, juzgando las consecuencias de esas situación, para proponer la educación como práctica necesaria para transformar la realidad y llegar a la libertad individual y colectiva, usando una explicación de su método aplicado a las experiencias que ya había realizado en su país natal y en el de exilio.
Algunos Términos claves para comprender este libro

Para poder entender bien lo que el autor nos quiere transmitir es necesario explicar algunos conceptos claves:
• Sociedad cerrada: organización de la sociedad que busca mantener los privilegios de las clases dominantes, a través de diferentes medios que cumplan la función de alienar a la gente. En este tipo de sociedades no se permite la participación, ni la verdadera democracia, ni el diálogo liberador que promueve el método de alfabetización.
• Sociedad en transición: es el proceso que vive una sociedad cuando intenta el cambio. Implica una marcha acelerada que lleva a la sociedad a una búsqueda de nuevos temas y de nuevas tareas.
• Democratización fundamental: Son los principios básicos que hay que desarrollar en una sociedad para que ella pueda llagar a la democracia verdadera, propia de la sociedad abierta. Es el proceso de participación de todos los hombres en todos los niveles de la sociedad.
• Radicalismo: Es la opción de enraizamiento del hombre que toma una opción positiva y crítica, donde no se pierde la libertad. Se trata de hombres abiertos al diálogo, que aceptan el radicalismo de otros hombres con posturas diferentes.
• Sectarismo: Lo contrario de radicalismo. En el hombre sectario prima el sentimentalismo al cognitivismo y reflexión, es irracional.
• Hombre transitivo: que es capaz de vivir en comunidad, que se compromete con los demás
• Conciencia intransitiva: Es la conciencia que no presenta un compromiso del hombre con su propia existencia.Conciencia ingenua o mágica: Tiende a olvidarse de la realidad y a prescindir de ella, limitando seriamente a la libertad. El hombre con esta conciencia no logra llegar a la raíz profunda de la realidad, no conoce sus causas profundas y su explicación de la realidad es de tipo fantástico.
• Conciencia crítica: Es la profunda interpretación de la verdadera realidad, conociendo sus causas más reales y su funcionamiento. Quien posee esta conciencia, posee una capacidad de razonamiento y de diálogo fecundos, tratando siempre de buscar la verdad para comprometerse en la construcción del hombre.
• Concientización: Es el proceso por el cual el hombre no sólo toma conciencia de su realidad, sino que lo hace en forma crítica comprometiéndose con su cambio concreto.
• Educación liberadora: La que toma en cuenta al hombre verdadero y real, que parte de él y busca llevarlo a su plena humanización. El hombre no se libera sólo, ni es liberado por otro, sino que se libera en comunión y partiendo desde su realidad.
• Alfabetización: Método a través del cual el hombre "se dice" y al hacerlo se reconoce como cocreador de su vida y de su mundo. Es el momento en que el hombre se reconoce como lo que realmente es y se compromete con su humanización.
• Educación bancaria: Educación tradicional que no reconoce la dignidad de los hombres, los utiliza como recipientes, como meros receptores y repetidores.
• Educación problematizadora: Educación que toma en serio al hombre y reconoce el real proceso educativo del hombre como un diálogo continuo y respetuoso, donde no hay maestros y estudiantes, sino que solamente existen maestros-estudiantes y estudiantes-maestros, es decir, donde el proceso educativo es una relación dialéctica constante.
• Hombre situado o adaptado: Así denomina a las personas integrados en su contexto, como resultado de estar en el mundo y no solo con el mundo.
• Hombre acomodado o ajustado: Así denomina a las personas sin capacidad crítica su relación es con el mundo no están en él, les faltaría la maraca de libertad.

Capítulos del libro

La sociedad Brasileña en transición:

Freire comienza este capítulo manifestando que es fundamental partir de la idea de que el hombre es un ser de relaciones y no sólo de contactos, no sólo en el mundo sino con el mundo. De su apertura a la realidad, es de donde surge el ser de relaciones que es, resalta esto que llamamos estar con el mundo. Por ello considera que la manera de captar los datos objetivos de su realidad, como de los lazos que unen un dato con otro, es de natural crítica, por ello reflexiva y no refleja. El hombre es el único ser capaz de trascender no solo en su capacidad de distinguir un “yo” de un “no yo”, sino también en la conciencia de su finitud, de ser inacabado y cuya plenitud se halla en la unión con su Creador, unión que jamás podrá ser de dominación o domesticación sino siempre de liberación. De ahí que la religión que encarna este sentido trascendental de relaciones jamás podrá ser instrumento de alineación, sino de liberación.

El hombre con capacidad de discernir por qué existe y no sólo por qué vive, halla la raíz del descubrimiento de su temporalidad, descubrimiento importante que comprende el ayer, reconocer el hoy y descubre el mañana. El exceso de tiempo en el que viven las culturas iletradas perjudica su temporalidad, que solo conocerá mediante el discernimiento y con la conciencia de esta temporalidad la de su historicidad.

En la medida que emerge del tiempo, liberándose de su unidimensionalidad, discerniendo sus relaciones con el mundo, se impregna de un sentido consecuente. Sentido que tiene la capacidad de crear y recrear, interfiriendo en la realidad para modificarla, discerniendo, trascendiendo se lanza el hombre a un dominio que le es exclusivo, el de la historia y de la cultura.

La integración en su contexto, que resulta de estar en el mundo y no solo con el mundo, hace del hombre un ser situado y adaptado y no un ser acomodado o ajustado, síntomas estos últimos de deshumanización, que lo hace sentir desadaptado y desamparado.

Cuando se da la integración, esta se profundiza y perfecciona en la medida en que la conciencia se torna crítica, de lo contrario el hombre se convierte en un simple ser acomodado o ajustado, para quien la historia o la cultura no tendrían sentido, pues le faltaría la marca de libertad, por eso cada vez que se le limita la libertad, se transforma en un ser meramente ajustado o acomodado.
A partir de las relaciones del hombre con la realidad resultado de estar con ella y en ella, por los actos de creación, recreación y decisión, éste va dinamizando su mundo, va dominando la realidad, humanizándola con algo que él crea, va temporalizando los espacios geográficos, hace cultura, generando sociedades dinámicas, creando historia.

Es por ello que Freire considera que la gran tragedia del hombre moderno es que, dominado por la fuerza de los mitos y dirigido por la publicidad organizada, ideológica o no, renuncia cada vez más sin saberlo, a su capacidad de decidir, siendo expulsado de la órbita de las decisiones. Este hombre no capta las tareas de su época, le son presentadas por una élite que las interpreta y se las presenta en forma de recta a ser seguida. Este hombre se cree salvado, cuando por el contrario se ahoga en el anonimato de la masificación sin esperanza y sin fe, domesticado y acomodado, no siendo sujeto, siendo puro objeto que lo inclina al gregarismo falto de critica y amor, solo percibe que los tiempo cambian, incapaz de comprender el significado de ese cambio.

Las sociedades en cambio de una época a otra, exigen la formación y el desarrollo de un espíritu también flexible usando funciones cada vez más intelectuales y menos instintivas y emocionales.
Freire define la sociedad brasileña del momento como una sociedad cerrada, colonial, esclavizada, sin pueblo, “refleja”, antidemocrática, sin conciencia de pueblo. Pero en ella vislumbra el germen del cambio, que la convierte en una sociedad en tránsito, donde se producen los choques propios de los sistemas autoperpetuadores y los sectores emergentes y buscadores del cambio.

Es por ello que la educación dentro de este tránsito adquirirá mayor importancia, su fuerza se basaría sobre todo en la aptitud que tuviésemos para incorporarnos al dinamismo del tránsito. De adentramiento en la nueva sociedad que se anuncia y que a través de la transición se engendraba en la vieja.

No es necesario señalas demasiado la obviedad que nuestra salvación democrática se basaría en una sociedad homogénea y abierta. Esta apertura constituía uno de los desafíos fundamentales para una respuesta adecuada y difícil. Estas fuerzas estaban convencidas, que la apertura de la sociedad brasileña se haría en términos pacíficos. Otras por el contrario buscaban volver a posiciones reaccionarias para hacernos permanecer indefinidamente en el estado en el que nos encontrábamos.

En este momento, los hombres y las instituciones se dividen en reaccionarios y progresistas, aun cuando había categorías intermedias. Hecha la opción, por la profundidad de las contradicciones, las tendencias era radicalizarse en la opción.
La radicalización implica el enraizamiento que el hombre hace en la opción, es positiva, porque es preponderantemente crítica y amorosa, humilde y comunicativa. El hombre radical en su opción no niega el derecho a otros de optar. No pretende imponer su opción, dialoga sobre ella. Está convencido de su acierto, pero respeta en otro el derecho de juzgarse también dueño de la verdad; intenta convencer y convertir, pero no oprime a su oponente; tiene el deber, por una cuestión de amor, de reaccionar con violencia a los que prenden imponerle el silencio. A los que en nombre de la libertad matan, en sí y en él, la propia libertad. La posición radical que es amorosa, no puedes auto flagelarse.

Pero no estando preparado para este desafío el hombre brasileño y sus élites, desembocaron en el sectarismo y este tiene una matriz preponderantemente emocional, acrítica, arrogante, antidialogal y por eso anticomunicativa. Es reaccionaria y asumida por un derechista, que para nosotros es un sectario de “nacimiento”, o un izquierdista. El sectario nada crea porque no ama. No respeta la opción de los otros. Pretende imponer la suya de ahí la inclinación del sectario al activismo que es la acción sin control ni reflexión. De ahí el gusto por eslóganes que difícilmente sobrepasan la esfera de los mitos y por eso mismo, mueren en sus mismas verdades, se nutre de lo puramente “relativo” a lo que atribuyen valores absolutos.

El radical, por el contrario, rechaza el activismo somete siempre su acción a la reflexión. El sectario, sea de derecha o de izquierda, se enfrenta a la historia como su único hacedor, como su propietario, difieren porque, mientras que uno pretende detenerla, el otro pretende anticiparla. De ahí que se identifiquen en la imposición de sus convicciones, en la reducción del pueblo a masas, pues esta no pesa para el sectario, salvo como apoyo a sus fines. La masa no piensa, piensa por ella y se considerará protegida por el sectario que jamás hará una revolución verdaderamente liberadora, precisamente por que tampoco él es libre.

En Brasil la supremacía no era de los radicales, sino de los sectarios, lo que hacía temer por el destino democrático del país. En verdad, en las sociedades alineadas, condición de donde partíamos, las generaciones oscilan entre el optimismo ingenuo y la desesperación. Incapaces de crear proyectos autónomos de vida, buscando en trasplantes inadecuados la solución de los problemas de sus contextos, son así utópicamente idealistas, para hacerse después pesimistas y desesperados. El fracaso de sus empresas, basado en su poca organización, confunde a sus élites y conservándolas en una posición ingenua, frente a los problemas.

Pero un día comienzan a hacerse críticos y por ello renuncian tanto al optimismo ingenuo como a los idealismos utópicos, cuando se ven con sus propios ojos y se consideran capaces de proyectar, la desesperación de las sociedades alineadas se convierte en esperanza y autoconfianza.

Existían, empero, fuerzas internas y externas interesadas en que la sociedad brasileña no se transformara, planteando dulces imposiciones con soluciones asistencialistas. El gran peligro del asistencialismo está en la pasividad que impone al hombre, no ofreciendo posibilidades para el desarrollo o la “apertura” de su conciencia que en las democracias auténticas ha des ser cada vez más crítica.

Lo que importa realmente, es ayudar al hombre a recuperarse. También a los pueblos. Hacerlos agentes de su propia recuperación. Ponerlos en una posición conscientemente critica frente a sus problemas. El asistencilismo por el contrario, es una forma de acción que roba al hombre la posibilidad de ser responsable, el tomar decisiones en problemas grandes o pequeños que afecte a intereses ajenos y a propios, con los que se sienta comprometido. En el asistencialismo lejos de existir responsabilidad hay pasividad y domesticación.

Al pueblo sólo se le puede ayudar a insertarse críticamente en el proceso mediante la educación, ni mediante el engaño, ni la fuerza, sino con una educación valiente, ofreciendo reflexión sobre sí mismo, sobre su tiempo, sobre sus responsabilidades, sobre su papel en la nueva cultura de la época de transición. Una educación que le facilitase la reflexión sobre su propio poder de reflexión y que tuviese su instrumentación el desarrollo de ese poder, en la explicación de sus potencialidades, de la cual nacería su capacidad de opción.

El pueblo Brasileño pasó de una posición inicial de “intransitividad de conciencia” emergió la transitividad ingenua.

En la medida que el hombre o el pueblo amplía su poder de captación y de respuesta a las sugerencias y cuestiones que parten del exterior y aumenta su poder de dialogo, no sólo con otros hombres sino con su mundo, el hombre se “transitiva”. Sus intereses y preocupaciones se prolongan a otras esferas, no sólo a la simple esfera vital, lo que hace permeable al hombre, llevándolo a vencer su falta de compromiso con la existencia y lo compromete casi totalmente.
La transitividad ingenua que se encontraba el país en aquel momento, según el autor, se caracteriza por la simplicidad en la interpretaciones de los problemas, por la tendencia a juzgar que el tiempo mejor fue el tiempo pasado; por subestimar al hombre común; por una fuerte inclinación al gregarismo característicos de la masificación; por la impermeabilidad a la investigación, a la cual corresponde un gusto acentuado por las explicaciones fabulosas; por la fragilidad de la argumentación; por un fuerte tenor emocional; por la práctica no propiamente del dialogo sino de la polémica; por las explicaciones mágicas.

Con una educación dialogal y activa orientada hacia la responsabilidad social y política, se conseguiría una transitividad crítica característica de los auténticos regímenes democráticos y corresponde a formas de vida altamente permeables, interrogadoras, inquietas y dialogales, en oposición a formas de vida “mudas”, quietas y discursivas, de las fases rígidas y militarmente autoritarias, como desgraciadamente vivía el brasil del momento. Este trabajo educativo tiene que estar alerta del peligro que encierra la masificación en íntima relación con la industrialización.

NATURALEZA Y CULTURA

Naturaleza: son el conjunto de los seres naturales en contraposición a lo creado por el hombre.

Cultura: es el conjunto de formas y expresiones de una sociedad determinada, incluye costumbres, prácticas, formas de vestir, de ser etc...
Subcultura: es un conjunto de personas que se diferencian del resto de la sociedad por sus comportamientos y creencias. Tal es el caso de la subcultura juvenil. Puede suceder que en un determinado lugar coexisten diversas culturas, esto es pluralidad cultural.

Cultura y naturaleza: no son opuestas, cultura es creación según un proyecto humano, y la naturaleza es la que ha nacido por sí sola. Nada hay en el mundo que sea puramente biológico o estrictamente cultural, algo totalmente biológico como la muerte o el nacimiento son también culturales, pues, si una persona muere, finaliza su vida biológica pero la forma de entierro o despedida es también un hecho cultural, así también como el nacimiento que es un hecho biológico, la forma de vestir al niño, ofrendas por su nacimiento, o agradecimientos son hechos indefectiblemente culturales.
Endoculturación: son los contenidos de una cultura que se transmiten de generación en generación, es la internalización de formas de pensar, conocimientos, costumbres, y reglas que le dan las generaciones más antiguas a las más jóvenes.

Socialización: es el proceso mediante el cual el individuo es absorbido por la cultura de su sociedad, es un proceso de aprendizaje.

Aculturación: es el resultado de un proceso en el cual un grupo de gente adquiere una nueva cultura de forma involuntaria.

Etnocentrismo: es el acto de ver y analizar el mundo de acuerdo a la cultura propia suele implicar la creencia de que la propia raza o grupo étnico es el más importante o que algunos o todos los aspectos de la cultura propia son superiores las demás.

NO HAY CULTURAS SUPERIORES A OTRAS, SOLO HAY DIVERSIDAD CULTURAL.

Cultura dominante y recesiva: la dominante es aquella que reorganiza la totalidad de las relaciones en una determinada formación social, no tanto imponiendo sino logrando legítimamente reconocimiento universal.
La recesiva es el modo de manifestación en marcos geográficos o sociales restringidos regionales (reservas, tribus humanas)

El método: el hombre emerge de la naturaleza como un ser social con capacidad de transformar el mundo que lo rodea a de transformarse así mismo.

El hombre es un ser bio-cultural. Lo biológico y lo cultural no son aspectos independientes lo mas irremediablemente biológico como puede ser la muerte es también es también lo mas irreductiblemente cultural porque cuando muere en ser querido se lo entierra en un cajón se le llevan flores etc.
Todo acto humano es totalmente biológico y totalmente cultural.
MORÍN

El contrato social: el paso de estado de naturaleza al estado civil produce en el hombre un cambio importante, substituyendo en su conducta, el instinto por la justicia y dando a sus acciones la moralidad que le faltaba antes.
Antes no había mirado más que así mismo pero ahora se ve obligado a obrar teniendo en cuenta otros principios y a consultar su razón antes de escuchar sus inclinaciones.
Aunque se priva de ventajas que le ofrece la naturaleza, gana otras facultades que ennoblecen su alma, dejo de ser un animal estúpido y limitado para ser un ser social. Pierde la libertad natural pero escuchando a su razón gana su libertad civil.
ROUSSEAU

La alteridad inaceptable
Todas las culturas comprenden creencias básicas presupuestadas en todas las demás, que no pueden ponerse en cuestionamiento, esas creencias se muestran en las más diversas actitudes y comportamiento, constituyen el núcleo de la cultura , para comprender cualquier hecho nuevo una cultura debe poder encuadrarse en ese marco. El encuentro entre el Occidente y las civilizaciones americanas provocaron una enorme dificultad de una cultura de rebasar su propio marco de creencias básicas para entender la otra. Frente a la alteridad extrema, cada una de las dos civilizaciones trató de comprender a la otra dentro de su marco cultural , integrándola en su propia figura del mundo pero no lo logró.la cultura extraña resultó ser una alteridad inaceptable.la llegada de los extranjeros, es un hecho que parece romper el orden existente. Son distinto a todo lo conocido, los indígenas los presentan como seres de otro mundo, con el cuerpo cubierto de pelo, extrañamente vestidos, se montan en animales desconocidos y habitan en altas torres que se desplazan por el mar.la extrañeza es aún mayor cuando los escuchan hablar, hablan de un origen lejano y de un dios desconocido, la única manera de comprenderlos es situarlos en el orden ya conocido, vienen del inmenso mar por donde sale el sol,, tal vez sean entonces de la naturaleza de los dioses, , que están cercanos a los hombres, tienen un viejo mito que podía explicar esta creencia, los dioses habían prometido volver hacia el oriente y volvería a hacer posesión de su reino. Piensan que Cortés es un enviado de los dioses y lo invitan al palacio, para entender la novedad histórica le da un lugar en el orden conocido. Los extranjeros pronto se muestran ávidos por el oro y crueles, su carácter extraño hace que se den cuenta que lejos de ser enviados de los dioses, quieren destruirlos, es el momento de la perplejidad y la angustia, si no son enviados de los dioses son fuerzas destructoras y malignas que tratarán de destruir su mundo.
La alteridad se niega a ser integrada en el orden cósmico conocido, su sed de destrucción, su obsesión por humillar a los dioses, su negativa de compartir el mundo, son los signos manifiestos de la destrucción total, los aztecas intentaron comprender al otro desde el interior de su propio marco cultural, trataron de aceptarlo en su mundo pero el otro se reveló como fuerza destructora, solo queda la sumisión o muerte. Para los españoles la reacción es parecida pero en sentido contrario, la cultura extraña debe ser comprendida por las categorías propias de la civilización occidental cristiana y además debían tomar el lugar correspondiente en la economía universal.
En el mundo cristiano la negación lleva el nombre de Satanás, pensaron entonces que sus ritos eran satánicos, creían que los indios rendían homenajes al diablo, solo cabe entonces la alternativa de renegar de su mundo sagrado y o destruirlo.
Muchos misioneros vieron a los indios como hermanos que salvar, los protegieron e intentaron convertirlos a la fe cristiana, pero algunos intentaron preservar la memoria de su cultura
Para comprender al otro, cada cultura hubiera tenido que sobrepasar o superar su propio marco de creencias básicas y transformarlo
La cultura tenía quizás la posibilidad de hacerlo pero para los españoles fue mucho más difícil pues en el marco conceptual de la modernidad occidental no había lugar para un pluralismo real.la aniquilación de las culturas americanas era el resultado inevitable de la imposibilidad de una cultura de aceptar la alteridad


DISPUTA ENTRE LAS CASAS - SEPÚLVEDA
Sepúlveda era un destacado intelectual español que sostenía que era justo combatir la religión de los indios porque entre otras razones había que defender a las victimas de los sacrificios humanos que cometían. Las Casas era el obispo de Chiapas en México sostenía que la propuesta de Sepúlveda no era buena porque iba contra los preceptos del cristianismo, logró que su propuesta fuera prohibida