Existencialista
ateo del siglo XX , sostiene que el hombre es un ser libre y es el resultado no
solo de las circunstancias sino de las decisiones y elecciones, la decisión es
lo que lo define, es acto de libertad.
Al ser libre
es responsable de lo que elige, esa responsabilidad consiste en que solo yo
respondo por mi decisión, no puedo echar a otro la culpa, ni a dios porque como
es ateo no existe dios ni para echarle la culpa ni para protegerlo. Todo esto produce
angustia en el hombre. La angustia es un estado de miedo, temor a equivocarse,
no podemos culpar a las circunstancias.
Al enfrentar
las circunstancias soy un ser libre, soy consciente, estoy desamparado porque
no hay dios que me proteja, estoy solo entre los hombres.
Si hubiese
dios no habría libertad, el hombre no podría hacer todo lo que hace por eso el ateísmo
es necesario para el existencialismo, el existencialismo sostiene que el hombre
es el único ser en que la existencia precede a la esencia, por la esencia se
define el hombre por eso primero existe y luego se hace y forma su esencia, la
esencia de alguien queda totalmente definida cuando muere.
El hombre nace
siendo nada pero puede lograr todo.
Si se
considera un objeto fabricado como un libro o un cortapapeles, este objeto ha
sido fabricado por un artesano que se ha inspirado en un concepto , se ha
referido al concepto de cortapapeles e igualmente a una técnica de producción
previa que forma parte de un concepto, es decir una especie de receta por lo
tanto el cortapapeles es un objeto que se produce de una cierta manera y que
tiene una utilidad definida de antemano por lo tanto el cortapapeles tiene
primero esencia y luego existencia, la esencia del cortapapeles es el conjunto
de recetas y cualidades que permiten producirlo y definirlo.
Tenemos así lo
que Sartre llama una visión técnica del mundo (cuando la esencia precede a la
existencia).
Cuando
concebimos un dios creador y ese dios es pensado como un artesano superior,
cualquiera sea la doctrina que se considere, cuando dios crea, sabe
precisamente lo que crea, así el concepto de hombre en el espíritu de dios es
comparable con el concepto de cortapapeles en el espíritu del industrial. Dios
produce al hombre siguiendo técnicas y una concepción exactamente como el
artesano fabrica un cortapapeles siguiendo una definición y una técnica.
El hombre es
poseedor de una naturaleza humana, esta naturaleza humana que es el concepto
humano se encuentra en todos los hombres lo que significa que cada hombre es un
ejemplo particular de un concepto universal. Esto se reconoce en Diderot,
Voltaire e incluso en Kant.
“El
existencialismo ateo que yo represento es más coherente”, el se auto declara
ateo, de esta forma hay por lo menos un ser en el que la existencia precede a
la esencia, es decir un ser que existe antes de ser definido, este ser es el
hombre.
El hombre
primero existe, se encuentra, surge en el mundo y se define después, es decir
se hace.
Primero no se
puede definir al hombre porque primero no es nada, el hombre nace siendo nada,
no será más que después de sus actos y será tal como se habrá hecho.
Sartre
sostiene que no hay naturaleza humana (como decían Diderot, Voltaire y Kant)
porque no hay dios para concebirla.
El hombre no
es otra cosa más que lo que él se hace y esto es lo que se llama subjetividad,
el hombre primero existe, se lanza hacia un porvenir y es consciente de
proyectarse en este porvenir y es un proyecto.
El
existencialismo pone a todo hombre en posesión de lo que él es y hace cargar
sobre él la responsabilidad total de sus actos.
El hombre no
solo es responsable del mismo, de su estricta individualidad sino que es
responsable de todos los hombres. El hombre se elige y al elegirse elige a
todos los hombres, somos modelos, no hay ni uno solo de nuestros actos que no estén
dentro de los parámetros de lo que queremos ser.
Elegir ser
esto o aquello es afirmar al mismo tiempo el valor de eso que elegimos, jamás
podemos elegir el mal, lo que elegimos es siempre el bien y no hay nada que
pueda ser bueno para nosotros sin que lo sea para los demás.
Con nuestros
actos creamos nuestra imagen, esta imagen es válida para todos en nuestra época,
nuestra responsabilidad es mucho mayor que la que podemos suponer, el
compromiso es enorme porque con cada uno de nuestros actos comprometemos a la
humanidad entera.
Si soy obrero
y elijo adherirme a un sindicato cristiano en lugar de un comunista, quiero
indicar que la resignación es en el fondo la solución que conviene al hombre.
Acto más
individual que casarme, que depende únicamente de mi situación, de mi pasión o
de mi deseo, va a ser un acto que no me compromete solo a mí sino a la
humanidad entera mostrando que la vía de la monogamia es la mejor.
Soy
responsable por mí y por todos y creó una imagen o un modelo de hombre que yo
elijo y eligiéndome, elijo al hombre.
Esto me trae
angustia, desesperación porque la responsabilidad es muy grande y estoy
desamparado.
El hombre es
angustia, el hombre no solamente es aquel que elige ser sino su propio
legislador y siente angustia y desesperación porque no puede escapar de su
total y profunda responsabilidad. Aquel que dice no tener angustia en realidad
la enmascaran, huyen de ella, es la gente que cuando se le pregunta por qué actúa
así se encoje de hombros y responden que no todo el mundo actúa así.
Siempre debemos preguntarnos que pasaría
si todo el mundo obrase así, el que lo hace tiene una especie de mala fe. El
hombre es pura libertad por su obrar se define, primero existe luego se hace.
El hombre es tan libre que es imposible
escapar de esa libertad absoluta que tiene.
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