Este espacio fue creado con el objetivo de acercar a la reflexion filosófica y a la crítica seria y responsable, intentando así cooperar en la formación de hombres libres,con pensamiento autónomo, creativos y reflexivos, y que puedan resignificar el discurso filosófico desde la experiencia personal.
filosofía
No procuro saber las respuestas sino comprender los interrogantes...
martes, 26 de junio de 2012
EPICURO
Epicuro nació en Samos en 341 a.c. y murió en el 270 a.c., a pesar de no haber ejercido gran influencia en la filosofía posterior a su época, fueron estimadas sus máximas y respetadas por muchos de sus contemporáneos. Fue el creador de una comunidad denominada “el jardín”, puesto que era en el jardín de una casa que adquirió en Atenas, donde un grupo de hombres y de mujeres (cuestión novedosa para la época) se reunían para cultivar la amistad y la filosofía.
Estas dos (amistad y filosofía) eran las claves para conseguir la felicidad y por consiguiente a ellas dedico su vida, como la filosofía permitía alcanzar la felicidad, toda persona debía acercarse a ella “ni el joven postergue el filosofar, ni el anciano se aburra de hacerlo”, pues nadie está fuera de lugar ni por muy joven ni por muy anciano, el buscar la tranquilidad del alma. Y quien dice o que no ha llegado el tiempo de filosofar o que ya se ha pasado, es semejante a quien dice que no ha llegado el tiempo de buscar la felicidad o que ya ha pasado, así deben filosofar ancianos y jóvenes, aquellos para enseñar a los jóvenes, y estos para reunir al mismo tiempo juventud y experiencia”
No hay edad para buscar la felicidad así como no hay edad para filosofar, la doctrina epicúrea se basa en su ética basada en la concepción del bien como placer sereno y duradero principio y fin del vivir feliz.
Felicidad es la conjunción de dos factores:
A-Ataraxia
B-Hedone
La ataraxia es la ausencia de preocupaciones, el hedoné es el placer, es decir la tranquilidad del alma y la ausencia del dolor.
Los principios para vivir una vida honesta son:
1-Creer que dios es un ser viviente, inmortal y bien aventurado, pero no darle no mas atributos que eso, por eso no debemos temerles, pues están demasiado alejados como para ello.
2-La muerte nada es contra nosotros, porque todo bien y todo mal residen en la sensibilidad y la muerte no es otra cosa que la pérdida de la sensibilidad.
La muerte en nada nos pertenece, es tonto quien le teme a la muerte, no porque le entristezca su presencia sino porque sabe que va a venir y lo que no nos perturba en el presente tampoco debe perturbarnos en el futuro “la muerte, el más horrendo de los males en nada nos pertenece, pues mientras nosotros vivimos no ha llegado y cuando llego ya no vivimos”.
El sabio no rechaza vivir ni teme no vivir.
3-El futuro ni depende enteramente de nosotros ni tampoco no es totalmente ajeno, de modo que no debemos desesperarnos como si este no fuera a venir nunca.
Sabio es aquel que no le teme o que ha expulsado del todo temor, que no le teme a esas cosas.
El placer es el principio y el fin del vivir felizmente, este es el bien primero y principal, de el provienen toda elección y rechazo. Todo deleite es un bien en la medida en que tenemos por compañera a la naturaleza, todo dolor es un mal pero no siempre debemos huir de todos los dolores, debemos discernir y juzgar las cosas respecto a su conveniencia o inconveniencia, es un gran bien contentarnos con lo suficiente, no porque siempre debamos tener poco sino para vivir con poco cuando no tenemos mucho. No son las relaciones sexuales ni el sabor de los manjares los que producen una vida feliz, sino un sobrio raciocinio.
Hay tres tipos de placeres:
1-Naturales y necesarios, ejemplo: satisfacer nuestro apetito con comidas naturales.
2-Naturales y no necesarios, ejemplo: disfrutar de una comida apetitosa.
3-No naturales y no necesarios, ejemplo: Asistir a una obra de teatro.
Los placeres que no son naturales son placeres vanos, debemos evitar los placeres vanos.
Es muy importante ser prudente, la prudencia es la mayor virtud porque gracias a ella podemos elegir los placeres y evitar males futuros.
Nadie puede vivir felizmente sin ser prudente, honesto y justo, la felicidad es inseparable de las virtudes.
Todo placer es un bien, pero no se ha de elegir cualquier goce, debemos discernir las cosas por comparación y juzgarlas con respecto a su conveniencia o inconveniencia, Epicuro valora como placer fundamental la tranquilidad del alma (ataraxia) y la ausencia del dolor, el placer esta en el reposo, la ataraxia es decir ausencia de perturbaciones y aponía es decir ausencia de dolor son placeres estables en cambio el goce y la alegría son placeres en movimiento, cuando habla del placer como fin no habla precisamente de ellos.
Ni la posesión de riquezas ni la obtención de cargos, o el poder producen la bienaventuranza sino la ausencia de dolor, la moderación en los afectos y la disposición de espíritu para que se mantenga en los límites impuestos por la naturaleza.
Su ética es hedonista y es naturalista, identifica lo natural con lo bueno.
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