Este espacio fue creado con el objetivo de acercar a la reflexion filosófica y a la crítica seria y responsable, intentando así cooperar en la formación de hombres libres,con pensamiento autónomo, creativos y reflexivos, y que puedan resignificar el discurso filosófico desde la experiencia personal.
filosofía
No procuro saber las respuestas sino comprender los interrogantes...
martes, 26 de junio de 2012
POLÍTICA EN PLATON
LA ORGANIZACIÓN SOCIAL Y POLÍTICA
En PLATÓN, como ya hemos señalado, están presentes desde el principio la crisis social y los problemas políticos de la polis ateniense a los que trata de dar una respuesta, buscando una fundamentación filosófica que per¬mita asegurar sobre bases firmes la idea del orden social.
En ese sentido la ontología platónica, su teoría de las Ideas, constituye el fundamento de un sistema coherente que concluye en la figura del filósofo gobernante como único garante de una justa solución a los problemas de la polis.
Dos son las tesis principales de la teoría política platónica:
-El gobierno debe ser un arte basado en un conocimiento verdadero.
-La sociedad es una mutua satisfacción de necesidades entre sus
miembros, cuyas capacidades se complementan.
La estratificación social
Ambas tesis le llevan al planteamiento de una organización cerrada de la sociedad, estructurada en tres grupos bastante rígidos:
- Productores (campesinos, artesanos y comerciantes).
- Guardianes-guerreros.
- Gobernantes-filósofos.
La sociedad, organizada de este modo, se corresponde con la división tripartita del alma: en los productores domina la parte concupiscible del alma; en los guardianes, la parte irascible; y en los gobernantes, la racional. La justicia aparece como reguladora de las relaciones entre los individuos en el Estado, a la manera como ordena la relación armónica de las partes del alma en el individuo. Para PLATÓN sólo puede ser feliz la ciudad en la que cada cual cumple su misión conforme a este orden ideal.
El gobierno corresponde a los mejores por sus capacidades naturales y su educación. La tarea del gobernante consiste en vigilar que este orden se mantenga, que cada parte cumpla su función y que cada individuo ocu¬pe el puesto que por aptitud natural le corresponde y reciba la educación adecuada a su posición en la sociedad. Esto explica que en PLATÓN encon¬tremos siempre vinculados los problemas antropológicos y los sociales, las cuestiones éticas y las políticas.
La ciudad ideal
En La República, PLATÓN expone su concepción de la organización social y política al hilo de una investigación sobre la justicia. Par-tiendo de una definición de justicia («dar a cada uno lo suyo») que PLATÓN, por boca de SÓCRATES, considera insatisfactoria, propone un análisis de qué es «lo justo» en el hombre y en la ciudad, para llegar a una definición satisfactoria de justicia. En este contexto expone el tema central del diálo¬go: la organización política ideal y la educación de los distintos tipos de ciudadanos, a la vez que realiza un análisis del alma humana y de los di¬versos tipos de individuos que originan los distintos grupos sociales.
Tras hablar de los orígenes de la ciudad y de las necesidades básicas que debe satisfacer la organización social, expone la conveniencia de una especialización. Esta división del trabajo se hace en función de las disposiciones naturales que son las que determinan la diversificación de activida¬des de los ciudadanos.
El intercambio mercantil va complicando progresivamente las necesida¬des de la ciudad y, como consecuencia, los distintos tipos de actividades de sus ciudadanos, así como la necesidad de nuevos territorios, lo que acaba conduciendo a las guerras y, por tanto, a la necesidad del ejército.
Los guardianes
Los «guardianes» o guerreros formarán, pues, una clase especial, de la que saldrán los gobernantes (los mejores entre los guardianes). PLATÓN dedica una gran parte de ha República a analizar las aptitudes naturales y a tra¬tar el problema de la educación de esta élite, así como de la de los gober¬nantes, porque de estos dos grupos dependerá principalmente el buen funcionamiento de la ciudad.
Los guardianes deben tener un régimen especial de vida. Sólo a ellos obligan las exigencias de este primer esbozo de régimen comunista: se alo¬jarán separados del resto de los ciudadanos; no poseerán riquezas pro¬pias, ni tampoco vivienda privada, ni familia, ni mujeres en régimen de matrimonio monogámico permanente. Cuando se unan con mujeres éstas serán de su misma clase, y se preservará la pureza del grupo controlando la descendencia con medidas eugenésicas. No teniendo nada propio, la clase de los guardianes estará en mejores condiciones para cumplir su pa¬pel de exclusivos servidores de los intereses de la República.
Los gobernantes
En cuanto a los gobernantes, PLATÓN dedica a la descripción de las condi¬ciones que deben cumplir una parte muy extensa de La República. Su pro¬cedencia y selección, así como su educación ocupan en cierto modo el centro de sus preocupaciones, ya que la única justificación válida para lle¬gar a ser gobernante es la de contarse entre los mejores o los más sabios.
Para PLATÓN solo el filósofo reúne todas estas cualidades y la solución para el buen gobierno de la ciudad es que sus gobernantes sean filósofos:
A menos -proseguí- que los filósofos reinen en las ciudades o que cuantos aho¬ra se llaman reyes y dinastas practiquen adecuadamente la filosofía, que venga a coincidir una cosa y otra, la filosofía y el poder político, y que sean detenidos por la fuerza los muchos caracteres que se encaminan separadamen¬te a una de las dos, no hay, amigo Glaucón, tregua para los males de las ciuda¬des, ni tampoco, según creo, para los del género humano: ni hay que pensar en que antes de ello se produzca en la medida posible ni vea la luz del sol la ciudad que hemos trazado de palabra. Y he aquí lo que desde hace rato me infun¬día miedo decirlo: que veía que iba a expresar algo extremadamente paradójico, porque es difícil ver que ninguna otra ciudad, sino la nuestra, puede realizar la felicidad ni en lo público ni en lo privado.
PLATÓN-. La República, libro VII, 473 d-e
La educación de los gobernantes
PLATÓN establece, pues, una relación entre saber y derecho, e Incluso deber, de gobernar, porque el papel que juegan estos gobernan¬tes es decisivo en la buena marcha de la ciudad, ya que son árbitros abso¬lutos de la vida política. Se trata de una especie de aristocracia basada en la capacidad intelectual y en la preparación científica. El filósofo-gobernante debe practicar la dialéctica, que es, como hemos visto, el método para alcanzar el grado supremo de saber en la jerarquía del conocimiento. Pero previo al estudio de la dialéctica, el filósofo debe estudiar las ciencias que PLATÓN considera fundamentales y algunas de las cuales forman parte de la preparación de los guerreros o guardianes: gimnasia, música, cálculo, aritmética, geometría y astronomía.
La ciudad ideal requiere, poto su re¬alización, que codo ciudadano cum¬pla bien las funciones que le corres¬pondan. Detalle de un kylix, cerámi¬ca pintada, del s. VI a.C.
Estas ciencias dejarían al alma a la puerta de la dialéctica, el camino y el estado del conocimiento que el filósofo debe alcanzar pero no para dis¬frute personal sino con el fin de que puedan devolver como gobernantes el cuidado y la educación que la ciudad les ha proporcionado:
Es, pues, labor nuestra -dije yo-, labor de los fundadores, el obligar a las mejo¬res naturalezas a que lleguen al conocimiento del cual decíamos antes que era el más excelso, y vean el bien y verifiquen la ascensión aquella; y una vez que, después de haber subido, hayan gozado de una visión suficiente, no permitirles lo que ahora les está permitido.
- ¿Y qué es ello?
- Que se queden allí -dije- y no accedan a bajar de nuevo junto a aquellos prisioneros ni a participar en sus trabajos ni tampoco en sus honores, sea mu¬cho o poco lo que éstos valgan.
PLATÓN: La República, libro VI
Relaciones entre ética y política
La división en clases que establece PLATÓN es regida y selectiva y los ciudadanos deben ser controlados para que ocupen el lugar que les corresponde de acuerdo con los intereses del Estado. Esto no significa que pueda haber una movilidad social en el sentido en que la entendemos hoy día. Ahora bien, dentro de la concepción platónica, los que controlan el poder son los que determinan quién forma parte de cada clase.
A cada uno de estos grupos sociales corresponde según PLATÓN una virtud particular. La prudencia sería la virtud de los gobernantes, la valentía , la de los guerreros y la templanza, la de los agricultores y artesanos. Cada una de estas virtudes corresponde a un grupo social por ser la virtud que predomina en el alma de los hombres que integran ese grupo. Llega así a establecer una definición de la justicia («hacer cada uno lo suyo»), que era el propósito con l que se inició la investigación.
Por tanto, para PLATÓN, la cuestión política es a la vez una cuestión ética, en cuanto que es propio de cada ciudadano practicar aquellas virtudes que corresponden al grupo social al que pertenece y en eso consiste la justicia. PLATÓN añade a la concepción socrática de la virtud como algo que el individuo es capaz de descubrir, que puede y debe ser enseñada, una dimensión social. Aparece así subordinada la ética a la política.
No ha faltado quien haya visto en PLATÓN un precedente de una concepción totalitaria e incluso una justificación para sistemas inquisitoriales posteriores. Si bien lo que acabamos de decir es cierto, habrá que añadir, sin embargo, que en Las leyes, una de sus últimas obras, PLATÓN no sólo llegó a reconocer el carácter utópico de muchas de sus propuestas de La República, sino que volvió a conceder a la ley y al derecho el lugar que ocupaban en la estimación moral de los griegos según la cual tanto el gobernante como el súbdito le estaban sometidos.
ACTIVIDADES
1-Realiza un resumen de la teoría política de PLATÓN teniendo en cuenta los tipos de ciuda¬danos que establece.
2-Analiza los criterios que da PLATÓN para la selección de los gobernantes, y el papel que desempeña la educación en la formación de los mismos.
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