filosofía

No procuro saber las respuestas sino comprender los interrogantes...

miércoles, 5 de mayo de 2010

PORQUE ARGUMENTAR - REGLAS PARA LA CONSTRUCCIÒN DE ARGUMENTOS CORTOS

¿Por qué argumentar?
Muchas personas piensan que los argumentos son desagradables e inútiles.
«Dar un argumento» significa ofrecer un conjunto de razones o de pruebas en
apoyo de una conclusión.
Los argumentos son intentos de apoyar ciertas opiniones con razones.
En este sentido, los argumentos no son inútiles, son, en efecto, esenciales.
No todos los puntos de vista son iguales. Algunas conclusiones pueden apoyarse en buenas razones, otras tienen un sustento mucho más débil. Pero a menudo, desconocemos cual es cual. Tenemos que dar argumentos en favor de las diferentes conclusiones y luego valorarlos para considerar cuan fuertes son realmente.
Un buen argumento no es una mera reiteración de las conclusiones. Un buen argumento, ofrece razones y pruebas, de tal manera que otras personas puedan formarse sus propias opiniones por sí mismas.
Los argumentos tienen el objetivo de convencer.
No es un error tener opiniones. El error es no tener nada más.

REGLAS PARA LA COMPOSICIÓN DE UN ARGUMENTO CORTO

1. Distinguir entre premisas y conclusión
El primer paso al construir un argumento es preguntar: ¿Qué estoy tratando de probar?
¿Cuál es mi conclusión? Recordemos que la conclusión es la afirmación en favor de la cual estoy dando razones. Las afirmaciones mediante las cuales ofrecemos razones son llamadas «premisas».

2. Presentar las ideas en un orden natural
Usualmente, los argumentos cortos se escriben en uno o dos párrafos. Debemos ubicar primero la conclusión seguida de sus propias razones, o exponer primero las premisas y luego extraer la conclusión al final.

3. Partir de premisas fiables.
Aún si el argumento, desde la premisa a la conclusión, es válido, si sus premisas son débiles, su conclusión será débil.

4. Usar un lenguaje concreto, específico, definitivo
Escribir concretamente, evitando los términos generales, vagos y abstractos.

5. Evitar un lenguaje emotivo
No hacer que un argumento parezca bueno caricaturizando al oponente. Generalmente, las personas defienden una posición con razones serias y sinceras. Tratar de entender las opiniones aún cuando pensemos que están totalmente equivocadas.

6. Usar términos consistentes: Usar un sólo conjunto de términos para cada idea.
7. Usar un único significado para cada término: La tentación opuesta es usar una sola palabra en más de un sentido. Esta es la falacia clásica de la «ambigüedad».
Material extraído de “Las claves de la argumentación” de Anthony Weston.

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