filosofía

No procuro saber las respuestas sino comprender los interrogantes...

martes, 10 de agosto de 2010

¿ES POSIBLE CONOCER? DIFERENTES POSTURAS ANTE LA POSIBILIDAD DEL CONOCIMIENTO

Escepticismo: la palabra escepticismo proviene del griego eskeptomai que significa vigilar, examinar cuidadosamente, no confiar en las aparentes certezas, dudar, no afirmar nada precipitadamente.
El escéptico examina cuidadosamente, vigila, no confía en las aparentes certezas, duda, no afirma nada precipitadamente.
La palabra “escéptico” suele ser usada en la actualidad para nombrar a quien no cree en nada o a quién es pesimista. Por ej. Se suele afirmar que muchas personan son escépticas respecto de la política ya que no creen que la política pueda mejorar las condiciones sociales de las personas.
Sin embargo, si consultamos la etimología de esta palabra griega veremos que no significa necesariamente “el que no cree” sino más bien “el que investiga, el que duda”. El escéptico sería entonces aquel que no se deja llevar por lo que dicen los demás, el que duda de las verdades establecidas, el que no acepta como verdad algo que no haya pasado por su propia investigación, por su propia crítica. Más que a la figura del pesimista, el escéptico se parece más, hoy día, a la figura del buen científico, capaz de investigar lo que otros aseguran como verdadero y de ejercer la crítica hacia las propias producciones.
Los escépticos antiguos (al igual que los sofistas) niegan la posibilidad del conocimiento objetivo. Es una postura filosófica que se desarrollo en Grecia entre los S. IV y II a.c.
Sólo podemos saber cómo es la realidad para nosotros, pero no podemos nunca saber cómo es la realidad en sí misma. Sólo conocemos lo que sentimos y tal como lo sentimos. Por ej. Sentimos que el fuego nos quema o que la miel es dulce. Pero nuestras sensaciones no nos autorizan a afirmar que la realidad es así como la percibimos. La dulzura es el resultado del contacto de la miel con mi paladar. El ardor surge como resultado del contacto del fuego con mi piel. Sé, entonces cómo son esas cosas para mí pero no puedo asegurar cómo son en sí mismas. Puedo afirmar que la miel es dulce para mí, pero no puedo afirmar que la miel es dulce. Puedo afirmar que el fuego es ardiente. Es decir, no tengo posibilidad de adjudicar a esas cosas las propiedades que surgen de mi relación con ellas. Y como sólo podemos relacionarnos con la realidad a través de nuestros sentidos, nuestro conocimiento de esa relación es siempre subjetivo.

La propuesta esceptica de suspender el juicio

Sí sólo puedo saber cómo son las cosas para mí, pero no puedo saber cómo son en sí mismas, entonces, debo abstenerme de pronunciar afirmaciones que pretendan asegurar una verdad objetiva. La propuesta escéptica consiste en suspender todo juicio objetivo sobre la realidad. Eso no quiere decir que el escéptico niegue lo que siente: si siente frío afirmará que siente frío, pero se abstendrá de afirmar algo sobre el frío en sí. Dirá “siento frío” pero no dirá “este día es frío”.
No se pueden formular juicios que pretendan afirmar verdades objetivas. Si uno no cree en verdades objetivas ya no se preocupará por hallarlas. Tampoco sentirá la necesidad de defender ante los demás sus propias opiniones. El resultado de esta actitud es la “paz del alma”. El escéptico no entra en conflicto consigo mismo ni con sus semejantes.
En la historia del pensamiento occidental Pirrón de Elis es el representante más extremo del escepticismo (griego que vivió entre los años 360 y 270 a.c.)no fundó una escuela pero tuvo muchos seguidores y aunque no dejo nada escrito, es un importante exponente de esta postura.
Para Pirrón, nuestras percepciones o nuestros pensamientos no son ni verdaderos ni falsos. Y nada es realmente bueno o malo. Ni siquiera debemos creer que algo existe o no existe. No debemos pensar en nada definido ni hacer ninguna afirmación positiva o negativa. El ideal consiste en el silencio y en la suspensión del juicio, cuando nuestra mente se halle perfectamente equilibrada, de modo tal que no afirmemos ni neguemos nada, entonces se seguirá necesariamente la tranquilidad del alma.
Pirrón decidió llevar la suspensión del juicio a sus máximas consecuencias: decidió no hablar. A Pirrón le practicaron dos operaciones quirúrgicas en una época en que no existían los anestésicos. Soportó estas operaciones sin gritar, ni quejarse, ya que gritar hubiera sido equivalente a afirmar “me duele”, hubiera sido equivalente a afirmar algo, cosa que su propia filosofía le impedía.

Gorgias dice: “no existe la verdad y si existiera el hombre no sería capaz de conocerla y si la conociera no sería capaz de comunicarla”.
Los escépticos consideran que las cosas del mundo son inestables y que no se puede alcanzar la verdad.
La única actitud correcta que el hombre puede asumir es permanecer sin opinión pues al dar un juicio ya se estaría dando una opinión, toda opinión es un juicio y no se puede afirmar ni negar nada con absoluta certeza.

Sexto Empírico médico y filósofo griego de principios del siglo III después de Cristo, decía “siempre que buscamos si el objeto es tal como nos aparece, concedemos que aparece. No ponemos en duda el fenómeno sino lo que se dice del fenómeno y esto es diferente del fenómeno mismo así la miel nos parece dulce, lo admitimos porque tenemos la sensación de dulzura, no investigamos si la miel es dulce por esencia, porque esto no es un fenómeno sino un juicio sobre el fenómeno.”


Suspender el juicio es saber que toda supuesta verdad es solo provisional y que depende de las apariencias circunstanciales.
El escepticismo no cree en las instituciones, no tiene confianza en proyectos políticos ni en los principios éticos ni en la posibilidad de un fundamento religioso.
Se opone al dogmatismo que dice que es imposible conocer además el escepticismo cuestiona y duda de las aparentes verdades.


Relativismo: es la postura que considera que no podemos conocer nada de manera absoluta, todos los juicios y verdades son relativas a los sujetos, a la época, a las circunstancias y a la cultura.
Niega la verdad absoluta y el valor moral, esta doctrina filosófica establece relaciones de dependencia y no se llega al conocimiento absoluto.
Toda afirmación depende del sujeto y del contexto.
Hay muchas respuestas para una misma cuestión. Para el relativismo no hay verdades reconocidas por todos y esto determina en el plano de la acción, la falta de criterios firmes para evaluar y elegir.
Para el relativismo la verdad depende del sujeto. No hay verdad universal ni objetiva, sino subjetiva. Es imposible conocer la verdad
Puede haber relativismo en cuanto a lo moral, cultural y a lo lingüístico
En la filosofía occidental, su primera expresión esta en Protágoras, sofista contemporáneo de Sócrates, que afirmaba “El hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en cuanto son y de las que no son en cuanto no son, porque para uno son y parecen, ciertas cosas y para el otro otras". Esto significa que cada individuo tiene su modo de percibir la realidad y su visión de ella. El conocimiento es relativo a cada sujeto. Cada individuo, según sus percepciones, construye su verdad sobre la realidad. Y las verdades a las que arriba cada sujeto, a partir de sus percepciones, son válidas. Si dos personas, no coinciden en la manera de ver un determinado aspecto de la realidad, no es que una tenga razón y la otra no. Las dos personas tienen el mismo derecho a sostener su verdad. El término hombre, en esta afirmación deber ser entendido también como ser social. El individuo no es un ser aislado sino que vive en sociedad y es esa sociedad la que decide qué es lo bueno, lo justo o lo santo. Cada individuo puede mantener sus propias verdades en el modo de percibir la realidad pero esto no es posible en lo que atañe a la moral, a lo jurídico y a lo religioso. Es cada sociedad la que define y determina estos valores. Los valores son relativos pero no a cada individuo sino a cada comunidad. Por ejemplo, venerar a un Dios determinado podría llegar a ser correcto en una comunidad pero no en otra. Protágoras es consciente de que en estas cuestiones debe primar la sociedad por sobre el individuo pues si cada uno decidiera lo que es justo sería imposible la convivencia.
Los sofistas son relativistas. Protágoras es uno de los principales sofistas. Iban de ciudad en ciudad enseñando cuestiones referidas a lo político. Utilizaban el arte de la persuasión, la oratorio (dar buenos discursos) y la retórica.
Fueron maestros en la enseñanza de la virtud o areté.
Había que formar hombres para vivir en la democracia. Ellos eran expertos en el arte de persuadir y convencer a los otros, Protágoras afirmaba que el objetivo de sus enseñanzas era convertir a los hombres en buenos ciudadanos, es decir en excelente ciudadanos.
Fueron profesionales de la enseñanza, cobraban importantes sumas de dinero.
Fueron maestros con proyectos bien definidos y sistemáticos de educación y enseñaban con el fin de proporcionar técnicas de discusión y de elocuencia a los jóvenes, es decir técnicas encaminadas al dominio de la palabra para que fueran capaces de refutar (tirar abajo) al adversario político con el poder de la palabra.
Eran individualistas. Consideran al individuo como fundamento y fin de todas las leyes morales y políticas. También eran relativistas, es decir que rechazan toda verdad absoluta y declaran que la verdad o mejor dicho la validez del juicio dependen de las condiciones o circunstancias en las que se está enunciando.
Eran llamados Sofistas en sentido peyorativo, es decir “falsos sabios” porque utilizaban sofismas para razonar.
Los más destacados fueron: Protágoras, Gorgias, Hipias, Pródico, Critias y otros.

Aspectos positivos de los sofistas
Creían que la buena voluntad es suficiente para conseguir la felicidad y conocer la verdad. Frustraban enormemente con sus palabras a sus competidores. Eran muy criticados por Sócrates que se oponía radicalmente a ellos.
Enseñaban el arte de la retorica, y lo hacían mediante la remuneración, fueron los primeros en hacer paideia es decir pedagogía.
Independientemente del tema que trataban, eran hábiles en la persuasión
Hicieron una crítica a las instituciones de época,
Para la sociedad griega, la existencia de la naturaleza como creadora, generadora del saber, de valores, de leyes, se contrapone la postura sofista donde la originalidad radica en afirmar que la mayoría de las leyes son resultado de convencionalismos entre los propios hombres.
Su mayor aporte fue iniciar una reflexión sobre las estructuras políticas y jurídicas de la época, además de los comportamientos morales del ciudadano, preparaban a los jóvenes para hablar con elocuencia, su saber era práctico, útil para la vida del ciudadano para la correcta discusión de las leyes, consideraban que hay que enseñar a buscar una posible verdad, no como certeza sino para mejorar los juicios , de ahí deriva la gran importancia dada a la retórica y a la elocuencia.
Todo lo cuestionan y nada es aceptado tal cual es porque todo depende del sujeto, las verdades son parciales no absolutas por eso no daban una única respuesta para las preguntas.



Dogmatismo: Antes hacía referencia a juicios considerados verdaderos y sobre los que se podía construir una doctrina. Posteriormente la palabra dogma adquirió el carácter de verdad inamovible e incuestionable que se acepta como obvia o como principio de autoridad.
En este sentido podemos hablar de posición dogmática no solo en cuestiones religiosas sino también en cuestiones políticas o científicas.
En el interior de la actitud dogmática hay una resistencia al cambio, se sobrevalora el criterio de autoridad de la tradición como pauta de discernimiento entre lo verdadero y lo falso, se apela al papel legitimador de las costumbres y en especial de las buenas costumbres.
Cuando en la reflexión acerca del conocimiento usamos la palabra dogmatismo, nos referimos a la actitud de confianza en las verdades sostenidas las cuales sirven de fundamento a un sistema de pensamiento, sin pasar por un examen crítico, admite que es posible conocer, confía en la razón como fuente de conocimiento y plantea que el sujeto puede conocer al objeto tal cual es.
Dogma: es una verdad absoluta incuestionable que no se pone en duda.
El dogmatismo se opone al escepticismo
La palabra dogmatismo proviene de la palabra dogma que es verdad incuestionable, hace referencia a juicios considerados verdaderos y sobre los cuales se puede construir una doctrina.
No solo podemos hablar de posición dogmática en la religión sino que también en cuestiones políticas y científicas.
En el interior de la actitud dogmática hay una resistencia el cambio, se sobrevalora el criterio de autoridad de la tradición como pauta de discernimiento entre lo verdadero y lo falso, se apela al papel legitimados de las costumbres y en especial de las buenas costumbres.
Cuando en la reflexión acerca del conocimiento usamos la palabra dogmatismo, nos referimos a la actitud de confianza en las verdades sostenidas de las cuales sirven de conocimiento a un sistema de conocimiento sin pensar un examen crítico.
El dogmatismo admite que es posible conocer y que el sujeto se puede conocer tal cual es.

No hay comentarios:

Publicar un comentario